Gustavo-Adolfo Vargas *
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Salvador Allende asumió en 1970 el cargo como presidente de Chile, siendo el primer político de orientación marxista en el mundo que accedió al poder a través de elecciones generales en un Estado de derecho. Su gobierno reformista se caracterizó por una creciente polarización política en la sociedad y una dura crisis económica.

Estados Unidos, dirigido por el presidente Richard Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger, apoyó financiando la realización de un golpe de Estado. Dentro de estas acciones están el asesinato del general René Schneider y el Tanquetazo.

A mediados de 1973, grupos dentro de la Armada de Chile planearon derrocar al Gobierno, al que posteriormente se sumaron los altos mandos de la Fuerza Aérea y grupos de Carabineros. Antes de la fecha programada para la acción militar, se sumó Augusto Pinochet, comandante en jefe del Ejército. 

El 11 de septiembre, las cúpulas de las Fuerzas Armadas rápidamente controlaron la mayor parte del país, exigiendo la renuncia inmediata de Salvador Allende, quien estaba refugiado en el palacio de La Moneda. Al realizar el bombardeo en la sede presidencial, Allende tomó la decisión de suicidarse y la resistencia que le acompañaba fue posteriormente asesinada.

El golpe de Estado que marcó el fin del gobierno de la Unidad Popular, fue seguido por el establecimiento de una junta militar liderada por Pinochet.  Chile, una de las democracias más estables en América Latina, entró en una dictadura hasta 1990, período en que se cometieron sistemáticas violaciones a los derechos humanos, limitando la libertad de expresión, se suprimieron los partidos políticos y se disolvió el Congreso Nacional, etc.

El paradigma de Chile quedó grabado en la memoria de la gente de los 70.  Fue como un experimento (la revolución pacífica que era la meta del gobierno de Allende) que destruyeron con el golpe de Estado, donde falleció su presidente. Fue el proyecto chileno, con su sangriento fin, lo que le hicieron pasar a la historia.     

Fue algo inesperado y es la primera de muchas razones para explicar porqué, entre tantos golpes de Estado que ha habido en Latinoamérica, el de Chile, se quedó en la memoria histórica mundial.

Entretanto, Bolivia se encontraba bajo el gobierno de facto de Hugo Banzer; Brasil llevaba nueve años bajo un régimen militar que duraría dos décadas; en Uruguay gobernaba Juan María Bordaberry, quien posteriormente fue a la cárcel por delitos de lesa humanidad.

Alan Angell (profesor emérito de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Oxford) afirma que, Chile tenía una tradición mucho más larga y más fuerte del constitucionalismo, que muchos países europeos.

Puntualiza que: “el hecho clave es la manera en la que Allende llegó al poder”. “No era un caudillo, no era un dictador que era reemplazado por otro, era un líder socialista electo que estaba siguiendo la vía pacífica. Por eso fue más impactante y la desilusión más fuerte. Esa gran esperanza fue derrocada con un golpe”.

Añade: “Lo que estaba pasando en Chile desde 1970, estaba teniendo un enorme impacto en Europa, que estaba revisando el socialismo, y lo que Allende ofrecía era socialismo de manera constitucional, sin violencia. Eso era muy atractivo y hay que recordar también que muchos de los partidos chilenos tenían vínculos internacionales, que no era el caso con los de otros países latinoamericanos”.

Recuerda que: “Esas fotos icónicas del bombardeo de La Moneda, los libros quemados en las calles (que le recordaban a la gente de las atrocidades de los nazis), esa horrible fotografía de Pinochet sentado con sus gafas oscuras (casi una parodia de la imagen de los dictadores), y todas esas fotografías de los prisioneros esperando en el estadio… con esas imágenes uno podía seguir con claridad lo que estaba pasando y eso tenía un impacto enorme en la gente”.

Salvador Allende era un héroe, como el Che Guevara, para la izquierda. Allende pasó de ser hombre a símbolo y su nombre no ha sido olvidado. El golpe financiado por Estados Unidos en Chile en 1973, tampoco es un golpe olvidado. La forma en que murió Allende, luchando sin darse por vencido, fue muy dramático y simbólico.

Desde el punto de vista global, le dio un carácter distinto a Chile que aún perdura; es una entidad diferente a muchos otros países, incluso a aquellos que están en su vecindad.

* Diplomático, Jurista y Politólogo.

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