Lesbia Espinoza Gutierrez
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Plausible desde todo punto de vista es el esfuerzo de Camerata Bach y de manera especial del oboísta y director de orquesta, Ramón Rodríguez, al haber conmemorado los 25 años de la Camerata Bach, con un concierto operático, dedicado como homenaje a María Callas. Así mismo es invaluable el apoyo de la Embajada de Italia en nuestro país, representada por el  embajador Sergio Martes, quien dijo que no había sido difícil obtener su apoyo para emprender esta empresa artística y educativa.

El espectáculo Callas contó con la participación de la soprano Rosa Pérez y  la actriz Blanca Rodríguez, ambas españolas, del oboísta y tenor italiano Stefano Cresci y de la joven soprano nicaragüense Déborah Solange Martínez Céspedes, quien tuvo una destacadísima participación. Ramón Rodríguez, con su olfato artístico empresarial, aprovechó como solo él sabría hacerlo, las vacaciones de Débora, quien abrió el concierto de esa noche 20 de septiembre.

 El estilo interpretativo y la recia presencia escénica de Déborah Solange se manifestaron en los dos temas que interpretó. Estos fueron: “Una joven de quince años”, de Mozart, y el aria “Il faut Partir” (Es preciso partir) de la ópera “La muchacha del regimiento” (La fille du regiment), con música del afamado compositor Gaetano Donizetti y libreto del dramaturgo Jean Francois Bayard (Charolles, Saone et Loire, 17 marzo 1796- Paris, 20 Febrero 1853). Esta obra escrita en francés,  precisamente durante el tiempo que Donizetti vivió en París, al estar muy conmovido con las guerras napoleónicas y los  conflictos sociales de la época. Aunque la letra de esta aria es repetitiva (il faut partir, il faut partir), precisamente en ello radica la fuerza dramática que denota queja y angustia, ante la obligada partida del regimiento militar de la joven Marie, supuestamente huérfana, reclamada por una tía, quien más tarde se revela como la  verdadera madre. Esta historia encontró su desarrollo en el talento de Déborah Solange Martínez, quien promete plantarse en la escena lírica como una soprano de grandes quilates. 

Cresci dio lo suyo también en sus dos intervenciones, con mucha dignidad. AL igual que su compañera de vida, la soprano Rosa Pérez, ya conocida en nuestro país por sus presentaciones anteriores y de quien esperamos muchas presentaciones más, para el deleite de los amantes de este género musical.

Blanca Rodríguez, actriz,  y Rosa Pérez, soprano, trabajaron con un libreto didáctico de Fulvio Venturi. Para quienes no conocen o no conocían la vida de la diva, la gran María Callas, este trabajo ha sido lo mejor que pudo llegar a sus vidas. Y aún para los conocedores resultó enriquecedor, pues tanto y tanto detalle de la Callas ahí reunido, constituyóse en  un regalo para los apasionados del bel canto.

El vestuario, sobre todo el de las sopranos Rosa y Déborah, fue bien seleccionado.  Igual, los recursos fotográficos de la Callas.  

En definitiva, un espectáculo, como dije al inicio, digno de aplaudir y de estimular. El esfuerzo de Rodríguez, por formar y crear un público para la ópera y la música clásica, está teniendo sus frutos y sus seguidores. Pues ya vemos más inquietudes y esfuerzos de otras personas e instituciones, así como de un público pequeño, pero más fortalecido. Y es verdad que aunque sean pocas personas las que asistan, esas pocas están siendo educadas para escuchar y apreciar voces y talentos de la ópera. Quedan por estimular los retos y capacidades de los jóvenes amantes de este género, que no se hace de la noche a la mañana, sino con estudios serios que requieren tiempo completo. No se puede servir a dos señores. El arte  lírico, como cualquiera otra formación profesional, requiere un trabajo de 8 o más horas diarias, de estudio y práctica con integridad y honestidad. Ojalá mas jóvenes interesados puedan acudir a escuelas internacionales de canto, música, así como otras disciplinas artísticas, para estudiar la carrera 
completa atendiendo el tiempo académico de rigor.

Ojalá tengamos otros y otras jóvenes como Déborah Solange, de quien debemos sentirnos orgullosos. Pues el haber sido aceptada –mediante un examen de admisión- y resultar clasificada con las notas más altas en el Conservatorio de Parma para realizar su carrera de Canto Lírico, dice mucho de su entrega y talento. Es loable también el esfuerzo de sus padres al apoyarla en una carrera profesional de este calibre, en un conservatorio europeo.

Felicito  a todos los participantes  en esta obra, a quienes reitero  mi respeto y admiración. ¡Viva la ópera!

* Periodista educativa cultural y escritora.

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