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La reunificación de Alemania

Los acuerdos establecieron la retirada gradual de las tropas soviéticas de Alemania Oriental, con la garantía de la OTAN de no situar fuerzas en el Este de la Alemania unificada.

Alemania es un país soberano centroeuropeo, miembro de la Unión Europea. Su territorio tiene una extensión aproximada de 357,376 km² y una población con 82.2 millones de habitantes. Después de los Estados Unidos, es el segundo destino más popular de migrantes en el mundo y ocupa el tercer lugar que tiene mayor grupo de emigrantes internacionales.

Alemania perdió buena parte de su territorio, asimismo fue ocupado y dividido entre los aliados por más de 45 años.  Entre 12 y 14 millones de alemanes étnicos fueron desplazados de las antiguas posesiones del Imperio junto a sus descendientes.

En 1949 se aprobó una nueva Constitución en el Oeste, seguidamente se creó la República Federal de Alemania (RFA), posteriormente recobró parte de su soberanía y la capacidad de mantener un ejército. Pasó a integrarse en occidente, como miembro de las Comunidades Europeas y de la OTAN.   

La República Democrática Alemana (constituida en 1949 como respuesta a la fundación de la RFA) entraría desde un inicio a formar parte del Pacto de Varsovia y el bloque soviético, para simbolizar la situación que se vivía a nivel mundial en el marco de la Guerra Fría.

Berlín, su antigua capital imperial, fue dividida en dos bloques; la parte oriental que quedó bajo control comunista construye un muro para evitar el contacto y la huida de su población hacia la parte occidental. Este fenómeno se intensificó en la década de los años 50, como consecuencia del Milagro económico alemán. 

La RDA lucía como un nuevo estado, creado por los combatientes antifascistas sin ser asociado al régimen nazi, lo que dio origen a las discusiones políticas, poniendo en peligro la supremacía del partido único.

El 9 de noviembre de 1989 se abrió el paso del muro de Berlín, tras una historia de acontecimientos entre los dos estados alemanes; esto sucedió posteriormente a la fuga de ciudadanos hacia territorio occidental a través de Hungría y Checoslovaquia.

El 3 de octubre de 1990 Alemania se reunificó, recobrando su plena soberanía al quedar definitivamente suprimido el régimen de control político y militar de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Tuvo consecuencias en todos los ámbitos de la vida alemana.

La Alemania reunificada conserva tradiciones que se remontan al siglo XIX: el sufragio universal; la estructura parlamentaria desarrollada en tiempos del Reichstag; y la cierta continuidad espacial, etc.

Los acuerdos establecieron la retirada gradual de las tropas soviéticas de Alemania Oriental, con la garantía de la OTAN de no situar fuerzas en el Este de la Alemania unificada.

Desde que en 1950, Robert Schuman (ministro francés de origen alemán), pronunciara su célebre declaración, Alemania y Francia se consideran el motor de las comunidades europeas que han dado origen a la actual Unión Europea.

Alemania siempre ha resultado incómoda para sus vecinos y para Europa. La posición alemana ha sido motivo de controversia, desde finales del siglo XIX, debido a los traumas de la Primera Guerra Mundial, específicamente por el quiebre que significó el nazismo y la posterior división del país.

Actualmente, la situación política europea está afectada por la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, y el papel de Alemania pareciera ser protagónico; tanto que los expertos y medios de comunicación lo catalogan como “el nuevo líder del mundo libre”. Pero Alemania rehúye de esta etiqueta.

Desde la reunificación del país, Alemania ha alcanzado el mismo éxito económico que el modelo alemán. Lo que tras la crisis del 2008 lo ha llevado a ejercer un liderazgo en la Unión Europea incomodando a los alemanes que siguen enfrentándose a sus espectros.

Esa paradoja ubica a Alemania en una posición incómoda entre el equilibrio de poder y la hegemonía. Entre construir una Alemania europea integrada definitivamente al europeísmo, o una Europa alemana con una Unión Europea.  

Hans Kundnani (autor del libro: La Paradoja del poder alemán), dice: “Antes, la cuestión alemana era un tema geopolítico. Ahora es geoeconómica”. “Si en el siglo XX fue el poderío militar alemán el que era una amenaza para Europa, ahora es su poder económico”.

De acuerdo a Kundnani, la paradoja alemana ha estado antes y ahora, entre ser demasiado pequeña para ser hegemónica, pero demasiado grande y muy exitosa para ser equilibrio de poder en Europa.

* Diplomático, Jurista y Politólogo.