Salomón Manzanarez Calero
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Durante una clase, pregunté a mis estudiantes de Periodismo en UdeM, a qué atribuían los fenómenos naturales. Días antes, el 25 de diciembre de 2016 en Chile había ocurrido un terremoto. Cada uno opinó; castigo de Dios y el fin del mundo, bombas que explotan los ejércitos para hacer temblar, destrucción o venganza de la naturaleza y una que otra creatividad juvenil. Mi opinión fue que era “culpa” de los Medios de Comunicación Social.   

Como estos fenómenos, otros ocurridos en los últimos años se han convertido en tragedias humanas. Acontecimientos que desde los Medios de Comunicación su publicidad es más eminente. 

Hubo otros hechos importantes cuando no se había inventado los mínimos circuitos comunicacionales. Poco se registraron; erupción del volcán Vesubio en Italia sepultando Pompeya, Herculano y Estabia año (79 D.C), fundación de León/Granada, Nicaragua (1524), Guerras Napoleónicas (1798 - 1824), Guerra de Independencia, EE. UU. (1775 – 1783), hundimiento del Titanic (1912), I Guerra Mundial (1914). Al inicio los escritos eran en hojas sueltas, como el Acta Diurna en la Antigua Roma, y posteriormente grabados. La imprenta (1440), de Juan Gutemberg, hizo su buen desempeño, pero pasó a la historia. 

En Nicaragua; el encuentro “diplomático” entre el español Gil González y el Cacique Nicarao (Principio S. XV), la destrucción de la capital León y su traslado (1610). Tampoco había los medios necesarios para llevar la información noticiosa. Tecnología; no era parte de los diccionarios ni de las predicciones divinas pregonadas por fanáticos insurrectos.

Cuando ocurrieron otros acontecimientos, ya muchos medios de comunicación incurrían en el ámbito de la noticia. Así conocemos de; Erupciones en Monte Tambora, Indonesia (1815), Islandia, (1783-84), Indonesia (1883), II Guerra Mundial (1945), terremotos en Kamchatka, (1952), Alaska (1964), Nevado del Ruiz, Colombia, (1985), huracán Mitch, Nicaragua (1998). Para entonces, la prensa escrita era parte del menú intelectual de las clases dominantes y de quienes a finales del S. XX, sabíamos leer y escribir. Casi lo mismo ocurrió con la radio (1899), en su entorno giraban muchos acontecimientos públicos. Es “la pantalla más grande del mundo”, en donde cada oyente le pone el color y sabor a la palabra. Las trasmisiones pregrabadas y la música hacen del humano un ser más vivo, que la misma vida, porque a través de las ondas hercianas una voz traspasa el espacio cerebral. 

En el ámbito social, ya el mundo de la información revolucionaba con el Nuevo Orden Mundial para los flujos globales de información a través de acciones de diversos actores. En ese contexto el Movimiento de Países No Alineados (1980) establecía reducir y balancear la información entre países ricos y subdesarrollados. Pero pasó al olvido. 

Entre tanto la televisión (1927), acaparó la atención. Además de fomentar la farándula, cautivó con las trasmisiones en vivo, como los atentados en contra de Jhon F. Kennedy, EE. UU. (1963), Papa Juan Pablo II (1981) y el atentado a las Torres Gemelas, EE. UU. (2001). 

Y del internet (1969) y los últimos fenómenos?. La información es cada vez esparcida, sin control. Desde dispositivos/aplicaciones se acercan los acontecimientos a las audiencias y estos a su vez intercambian información, el llamado Periodismo 2.0. En la era digital vimos los terremotos/tsunami en Indonesia y Sumatra (2004), Japón (2011), Incendio forestal, Portugal (2017), huracán Irma en Cuba y EE. UU. (2017) y terremoto en México (2017). 

Estos flujos de información nos vuelven vulnerables a la naturaleza, vemos que por las irresponsabilidades humanas, las dimensiones de los daños son cada vez mayores. Encontramos importante información, pero también malas intenciones cargadas de morbo, falsedades y fanatismos. 

* Periodista.

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