•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

A finales del año 2014 se hizo un referéndum en Escocia, Inglaterra, con el amparo y apoyo del Gobierno inglés; para decidir la permanencia o no. Esa convocatoria fue por acuerdo de ambas partes, y en ella se pretendió que fueran los escoceses y solo los escoceses quienes lo decidieran. En la campaña, el Gobierno inglés trabajó en la seducción del pueblo escocés. Y al final los resultados fueron: 55.3% dijeron no al independentismo y el 44.3% dijo sí. Este proceso democrático tuvo un nivel de participación del 84.59%. La población acepta los resultados y regresa a la normalidad.

El primer Ministro de ese momento, David Cameron, dijo: “yo pude haber bloqueado el referéndum en Escocia, pero soy un demócrata”. Inmediatamente que dieron los resultados anunció que cumpliría sus promesas, y procedió a tomar medidas para otorgar mayor poder a Escocia en sus propios asuntos. En Bélgica, donde está en este momento Carles Puigdemont, se vivió un proceso similar separatista, que llevó a una revisión constitucional que logró una autonomía más amplia de las regiones, consiguiendo con ello contener el separatismo.

El caso de España ha traído otra línea que se puede leer, ver y comprender en parte en cifras de estadísticas. Y es que desde que Rajoy salió a la escena política, se diría que ha trabajado en función de cerrar alternativas desde la oposición a inicios, y luego desde el Gobierno, cualquier intento de consultar a la propia población, desembocando ahora en un mayor sentimiento separatista.

Algo que ha concentrado año con año mayor presión y temperatura en lo político y social de la población catalana. Esa lectura estaría en los siguientes datos de los que ha apoyado el independentismo y como estos han ido creciendo: 13.9% en 2006; 14.5% en 2007; 19.4% en 2008: 24.5% en 2011; 29% en 2012; 46% en 2013; 45% en 2014, etc. Y con el referéndum que este año conocimos, los datos están en aire.

En Alemania su sistema ofrece a los Estados mayor libertad de la que pide ahora Cataluña a España, y eso ha dado mucha estabilidad en este país. Rajoy por su parte logró la aprobación del arto 155 de la Cn., cesando a un Gobierno electo democráticamente, manoseando de forma imprudente a dos de las instituciones más respetadas en Cataluña como son su Gobierno y Parlamento. Iniciando procesos penales por “cometerse” entre otros los delitos de rebelión y sedición. Producto de ello un número de 8 personas permanecen detenidas en España, y se habla de los primeros “presos políticos” después de Franco. En cambio Puigdemont y 4 personas más de su Gobierno permanecen en Bélgica por no encontrar garantías suficientes como para enfrentar un debido proceso que respete sus derechos y garantías. Pretendiendo con ello europeizar el conflicto, asunto que en parte se está logrando cuando desde España se solicitó la búsqueda y captura por parte de la Audiencia Nacional el 3 de noviembre. Esta orden llegó a Bélgica y voluntariamente los 5 requeridos se entregaron a las autoridades belgas.

Para que tan solo 15 horas más tarde fueran liberados con la indicación de que tienen prohibida su salida del país, y que deben comunicar su dirección y obedecer a todas las citaciones de la justicia y de la policía, según informó la Fiscalía belga. Mientras pasa esto, siguen creciendo el descontento a lo interno de Cataluña, del país Vasco y otras partes de España. Se va acercando la fecha del 21 de diciembre para nuevas elecciones donde estarán presentes para ser elegidos, según se ha anunciado, los mismos candidatos presos y perseguidos.

Desde Bélgica Puigdemont dijo “voy a ir a la justicia, pero a la verdadera justicia” en una entrevista en la TV belga RTBF, asegurando que en Madrid no existen garantías “tener una sentencia justa, independiente, que pueda escapar a esta enorme influencia de la política sobre el Poder Judicial en España”. A la par ha declarado Anne Weyembergh (Presidente del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad Libre de Bruselas) que “las autoridades judiciales belgas podrían rechazar la entrega de Puigdemont si existen riesgos comprobados y serios para los derechos fundamentales, si es entregado a España, y si las autoridades judiciales belgas consideran que los hechos que se reprochan a Puigdemont no son infracciones penales en el derecho belga”. Sabiendo de antemano que los delitos de “sedición” y “rebelión” no existen como tales en el derecho belga. España tuvo una guerra civil, y penosamente cabe hoy recordar una frase del mismo Adolfo Hitler “quizás la más grande y mejor lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus