Samuel Danilo Madrigal Fornos
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La tesis de Thomas Hobbes sobre la anarquía (1651), presupone que la ley del más fuerte caracteriza a la sociedad internacional, este viejo principio ha perdido contenido desde el punto de vista normativo y de aplicación en los últimos tiempos, debido al hecho que el poderío ha tomado un valor dual, este principio, patrimonio en el pasado de los grandes Estados, capaces de exterminar a poblaciones enteras, rellena actualmente condiciones, aun cuando no hay capacidad de arrasar en su totalidad el espacio nacional del enemigo, Raymond Aron y Henri Kissinger comparten el principio. Los grandes Estados están obligados hoy, en las crisis internacionales a valorar, si su capacidad de destruir en su totalidad un país con menos arsenal nuclear, podría verse compensada por la pérdida de dos o tres de sus ciudades más importantes. 

La crisis actual en la Península de Corea, está estrechamente relacionada con los argumentos expuestos, es una manifestación de dimensiones internacionales, que está lejos de ser un escenario nuevo en el campo de la estrategia nuclear, si lo situamos, como consecuencia de su proliferación. El punto de partida quedó establecido con los misiles UV utilizados a fines militares durante la segunda guerra mundial. Los Estados Unidos aprovechando este recurso balístico, diseñaron armas de largo y mediano alcance con características nucleares, concibiéndose con ello una nueva estrategia, y una nueva forma de conflicto militar, las guerras de exterminio, en la que no había diferencias entre contendientes y población civil. La supremacía establecida por los Estados Unidos en 1945, se perdía unos años más tarde, cuando el poder de disuasión nuclear soviético ponía en entredicho su seguridad en 1949, fecha de la primera explosión nuclear de la Unión Soviética y el subsiguiente desarrollo de armas estratégicas y tácticas.

Queda claro, que la carrera armamentista, no ha rellenado por largos períodos, el principio de seguridad de los Estados. La formación de los bloques, OTAN y Pacto de Varsovia, hacen parte de una estrategia que buscaba la forma de controlar los “casus bellis”, y obtener esa ansiada seguridad por medio de aliados seguros. Estas organizaciones llevaron tanto a soviéticos, como norteamericanos a compartir el arsenal militar tradicional y en ciertos casos (Estados Unidos), ceder parte del arsenal nuclear a los miembros de la Organización, a Inglaterra por ejemplo. Por el otro lado los Soviéticos no vieron tampoco con malos ojos el despliegue del armamento nuclear por parte de China, porque en el fondo representaba un aliado ideológico.

En la Península de Corea la “situación” ha sido diferente, puesto que no se ha impuesto el principio de la proliferación, no ha existido por parte de Corea del Sur un programa de desarrollo de armas nucleares y tampoco existen en su territorio, desde el retiro de las armas nucleares tácticas norteamericanas en 1990. En tales circunstancias, solo puede provocarse en el contexto actual, una agresión similar a la de 1945 por los Estados Unidos contra Japón, en la Península de Corea. Por tanto es urgente encontrar una solución, que primero tendría que pasar por un acercamiento entre las partes, utilizando la mediación del grupo de los seis, pero una vez firmado el armisticio entre Corea del Norte y Estados Unidos, la negociación debe continuar de forma regional, es decir entre los países que han hecho parte del conflicto:, Rusia, China, Corea del Norte, Corea de Sur y Japón, una vez terminada esa fase, los dos Corea tendrían que delinear un régimen internacional que les pondría al abrigo de toda sospecha con rela
ción a china, que pudiera perder un aliado en la reunificación. 

* Dr. en Ciencias Políticas y Diplomacia por la Universidad de París X Nanterre, 1988

Dr. en Ciencias Políticas y Sociología Universidad Complutense de Madrid, 1995.

Profesor Investigador de la UNAN-Managua.
 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus