Esteban Solís R.
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Xi Jinping concentra un enorme poder que ya para algunos conocedores de la historia reciente de China Popular supera con creces al que reunió en su momento  Mao Zedong  el “Gran Timonel”, por casi tres décadas hasta su muerte en 1976. Xi ha sido un gobernante ambicioso que ha reafirmado y posicionado a su país como una superpotencia y cuyo rol ha sido el más determinante en el mundo que en ningún otro momento en la historia de China. El 19 congreso del Partido Comunista de China (PCCH) encumbró a Xi al punto de que su pensamiento ideológico ha sido plasmado en la Constitución Política para su estudio en las escuelas,  que lo ubica al mismo nivel de Mao y Den Xiaoping con la única diferencia y por mucho, que ambos dirigentes se convirtieron en referentes teóricos ya fallecidos, por eso tiene sentido afirmar que Xi se ha consagrado como el líder chino con más poder en décadas.

 Este escenario no es saludable para Taiwán. Hay varias razones para deducir que Xi aplicará su puño de hierro ante cualquier amago de disidencia o desviaciones según sea el caso. Pero también hay una situación preocupante para los líderes y el pueblo del otro lado del estrecho. Prometió que no tendrá compasión hacia aquellos que intenten bien sabotear el liderazgo del partido, fomentar el extremismo religioso  o el separatismo, en una clarísima advertencia a Taiwán.

El líder chino envió un mensaje directo no solamente a los taiwaneses sino también a los hongkoneses cuando en agosto de este año las autoridades de la excolonia británica encarcelaron al menos a tres dirigentes de la famosa protesta de 2014 conocida como la “Revolución de los Paraguas”, que surgió como crítica al sistema electoral para designar al Jefe del Gobierno de Hong Kong que los protestantes consideran es impuesto desde Beijin. Reino Unido le transfirió la soberanía de Hong Kong  a China en 1997, convirtiéndose con Macao en una de las dos regiones administrativas especiales de China. El “Movimiento de los Girasoles”, liderado por jóvenes taiwaneses para protestar contra un acuerdo de libre comercio con China coincidió con las protestas de Hong Kong. Al respecto el periodista y politólogo Michael Cole se refirió a este movimiento señalando que fue “un evento inusitado, desconcertó al Gobierno y desaceleró las negociaciones y el acercamiento a China”. Este tipo de terremotos políticos no son del agrado de las autoridades chinas, por eso remarcaba las expresiones de Xi durante su discurso en octubre pasado. 

Es el comienzo de una “nueva era” para China en donde no habrá espacio para la divergencia ni la puesta en duda de la supremacía del partido. Con un horizonte nebuloso para las relaciones entre Taiwán y China, la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen pidió al PCCH iniciar diálogos constructivos con su Gobierno para poner fin a la animadversión entre los dos lados del estrecho de Taiwán y alejar los temores a un conflicto armado. Una vez concluido el 19 congreso de los dirigentes chinos, la presidenta Tsai manifestó que “ahora es el punto de inflexión” para cambiar las relaciones bilaterales entre ambos lados del estrecho. En ese sentido, la gobernante instó nuevamente a los líderes de uno y otro lado a mostrar la sabiduría y buscar un mayor avance en las relaciones bilaterales con el objetivo de crear beneficios duraderos para ambos pueblos.

Taiwán seguía muy de cerca la visita a Beijing del presidente de los EE. UU. Donald Trump que fue recibido el miércoles por su homólogo Xi Jinping en la Ciudad Prohibida, el antiguo Palacio Imperial, un honor inusual en esta clase de encuentros. Días atrás una treintena de senadores estadounidenses entre demócratas y republicanos escribieron a Trump pidiéndole respetar el acta de relaciones con Taiwán como lo han hecho sus predecesores. “Beijing debe entender que nuestros fuertes lazos con Taiwán no son negociables o subordinados a otros asuntos o cuestiones no relacionadas” dicen los senadores. Agregan: “Esperamos que pueda aclarar que Washington mantendrá sus relaciones y canales de comunicación con Taipéi y alentamos a Beijing a mantener sus propias”.

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