23 de diciembre de 2007 | 17:40:00

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Origen de la fiesta de Navidad

Henry Francisco Peralta Argeñal* | Opinión



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La representación del nacimiento, la adoración de los reyes magos, las posadas, el árbol atestado de adornos, la estrella, los regalos y Santa Clauss forman parte de esta celebración.

Cada año, los días 24 y 25 de diciembre los católicos del mundo entero conmemoran un aniversario más del natalicio del “Rey de Reyes”, Jesús o Dios hecho hombre, o llámesele como quiera, lo cierto es que el júbilo que provocan tan memorables fechas es indescriptible. La época navideña empieza el 16 de diciembre con el novenario, el cual culmina el 24 (del mismo mes), con la vigilia o la nochebuena, y, finalmente, el 25 todo es paz, armonía, dicha y gozo.

El significado de esta tradición tiene su fundamento en la Biblia. En ésta se encuentra consignado --en el Evangelio de San Lucas--, que en una pesebrera en Belén de Judea, acaeció el nacimiento del Salvador, que es Cristo Señor, y así se cumplió lo que habían anunciado los profetas.

Por otra parte, según documentos históricos, entre los años 320 y 353 comenzaron las celebraciones de la Navidad, aunque no se sabe con exactitud el día en que nació Jesús. Sin embargo, fue el papa Julio I, el que dictaminó en el año 334 que fue un 25 de diciembre.

Desde entonces transcurrieron varios siglos, hasta que en 1223, San Francisco de Asís, inauguró la tradición de reproducir aquel evento. Para lo cual construyó una casita de paja, colocó en su interior un pesebre, un asno y un buey, e invitó a la gente a representar la adoración de los pastores. Muy pronto la idea se propagó por toda Italia.

Actualmente, es difícil encontrar un hogar nicaragüense sin un nacimiento, un árbol de navidad, o luces navideñas. Estos últimos se fueron sumando con el paso de los años, importados de diversas culturas.

Los personajes y elementos
del nacimiento, y su significado
Apartando a María, José y su primogénito (personajes principales), vale la pena aludir al resto de elementos presentes en el nacimiento, o sea, los reyes magos, el asno, la estrella.

El Evangelio de San Mateo nos habla de estos visitantes, que llegaron de oriente a Jerusalén, de ahí partieron hacia Belén guiados por una estrella, la cual se detuvo en el lugar donde se encontraba el “Rey de los Judíos”; “se postraron para adorarlo y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra”.

Esa es la única referencia que existe en la Biblia acerca de ellos. Entre tanto, los relatos o suposiciones sobre su procedencia, personalidad, apariencia física y el significado de las dádivas que portaban, se fueron descartando hasta que, en el siglo VI, la Iglesia de Occidente estableció que los magos eran sólo tres --cuando se había hablado de cuatro, siete e incluso 12--, y en el siglo XII, con base en el texto de Beda, se aceptó que sus nombres eran Melchor, Gaspar y Baltasar.

Y en cuanto a la simbología de los obsequios, los filósofos esoteristas aducen que, con éstos, aquéllos “querían averiguar si el niño sería un rey, un dios o un profeta, según aceptase el oro, el incienso o la mirra”.

¿Y el buey y el asno? ¿Qué significado tienen? ¿Y la estrella?
El buey, símbolo de San Lucas, representa la paciencia y el trabajo. El asno, que acompañó a María durante el parto, la humildad. La estrella, que se coloca sobre el árbol, es originaria de Filipinas, donde se fabrican antorchas en forma de estrella de cinco puntas, las cuales iluminan las entradas de las casas.

El árbol de navidad y los adornos
Al igual que en el elemento mencionado antes, existen diversas leyendas, mitos y verdades alusivos al significado y el origen del árbol. Las más veraces son: que San Wilfrido (un monje alemán) fue el precursor de éste en el siglo VII. Mientras tanto, a Martín Lutero se le atribuye el de adornarlo con luces y decorarlo (1510, Alemania). Desde entonces se fueron agregando los frutos en las ramas (símbolo de buenas cosechas y abundancia); flores rojas, simbolizando el conocimiento, y las flores blancas que representan la inocencia.

Aterrizando en Nicaragua, la costumbre del árbol fue introducida por alemanes residentes en el país en el siglo XIX en Matagalpa, quienes colocaban un árbol de pino adornado contiguo al nacimiento. Empero, a Managua llegaría en 1923. Éste representa --por su forma triangular-- la Santísima Trinidad.

San Nicolás, Papá Noel o Santa Clauss…
Sea cual fuere el nombre que se le conceda, este personaje es muy popular en estas fiestas de fin de año.

Muy querido entre los niños por ser el altruista que les regala juguetes, cuenta la historia que el verdadero Santa Clauss o Papá Noel, San Nicolás de Bari, no era Papa sino Obispo. Nacido en el siglo IV en la antigua Turquía en Lycia, generoso y amoroso con los niños, enemigo del paganismo y la herejía, convertido después de su muerte en patrón de los pequeños.

Sin embargo, el Santa Clauss que se conoce comercialmente como un hombre regordete, de barba blanca, que vive en el Polo Norte, se transporta en un trineo, y desciende por la chimenea sigilosamente para llenar las bolsas o colocar junto al árbol regalos para los pequeños, mientras éstos duermen, es producto de una caricatura norteamericana del siglo XIX de Thomas Nast.

Análogamente, en Nicaragua antes los padres les decían a sus hijos que si se portaban bien todo el año, el “Niño Dios” les traería regalos. No obstante, actualmente, sólo se habla de Santa Clauss.

Esto demuestra que la natividad se festeja en muchos países del mundo el mismo día, pero con sus tradiciones o costumbres particulares, que los pueblos han ido adoptando con el paso de los años. Eso lo podemos constatar en el terruño. Además, es evidente que unos viven esta época con más fervor religioso que otros.

La mayoría de las familias católicas asisten a misa en “Nochebuena”, regresan a sus casas para compartir en familia, charlar, contemplar el nacimiento, las luces, el árbol… degustar de un pavo relleno, una gallina o cualquier platillo especial; y cuando llega la medianoche, saltar y gritar llenos de éxtasis: “Feliz Navidad”, “Ha nacido el Salvador”, con ese abrazo a granel. Esta panorámica, seguramente, hace reír al festejado al ver ese momento de paz, de amor, de júbilo, y hasta los mismos querubines cantan en el cielo, adorando al “rey de reyes”, al Dios con nosotros, “al salvador”.

*Estudiante de Comunicación Social.

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