Adolfo Miranda Sáenz
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El presidente John F. Kennedy fue uno de los presidentes más liberales y progresistas en la historia de EE. UU. Amado por su pueblo, se encaminaba a una segura reelección cuando fue asesinado. Kennedy tenía varios enemigos por su amistad con Martin Luther King (también asesinado) y su apoyo a la lucha de los negros por la igualdad; por haberse negado a invadir Cuba; su decisión de reducir las tropas enviadas a Vietnam; quitarle a los grandes bancos la función de imprimir billetes; su persecución a la mafia; apartar de la política el Ejército, que con su antecesor Eisenhower había sido el verdadero definidor de la política; y en general ser liberal y progresista, eran motivos suficientes para que gente poderosa deseara su muerte. Kennedy reconocía los derechos civiles, la igualdad de los negros, y los sentaba en las escuelas, restaurantes y demás sitios exclusivos de los blancos; afectaba las inmensas ganancias de la industria militar y de los banqueros; resultaba demasiado irritante para los sectores conservadores del país. Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963. Se ha dicho que los racistas, los dirigentes del exilio cubano, la mafia, el FBI, la CIA, el Servicio Secreto y los altos mandos del Ejército tendrían motivos para asesinarlo.

Desde el principio se hizo sospechoso el esfuerzo de dar por descontado que el asesino Lee Harvey Oswald actuó solo; fue capturado el mismo día y asesinado al día siguiente por Jack Rugby, un hombre asociado a la mafia y capturado de inmediato, para aparecer pronto ahorcado en su celda. Para callar las voces de indignación por la falta de una investigación eficiente, el presidente Lindon Johnson nombró una comisión encabezada por el presidente de la Corte Suprema, Earl Warren. Su informe declaró a Oswald como único responsable, pero el fiscal Jim Garrison encontró muchas lagunas, contradicciones y errores en el informe. El elevado número de heridas producidas por el atentado no podían haberse producido por únicamente los tres disparos de Oswald. Para ello, era necesario que una de las balas de Oswald hubiera realizado más de una decena de heridas serpenteando desde el cuerpo de Kennedy primero hasta el delgobernador Connally después, rebotando numerosas veces y realizando bruscos cambios de trayectoria: es la 
llamada “teoría de una sola bala” o “la bala mágica”. Garrison descubrió que tenía que haber al menos un cuarto disparo, y, por tanto, un segundo tirador. En una confesión grabada, un exmilitar y agente de la CIA, James Files, con vínculos en la mafia y entrenador de los cubanos que desembarcaron en Bahía de Cochinos, confesó haber hecho el cuarto disparo formando parte de una conspiración.

Garrison descubrió cómo en el Informe Warren faltaron las declaraciones de importantes testigos, otras declaraciones se modificaron, hubo detalles claves pasados por alto; la confesión de Files y los indicios de que Oswald perteneció a la CIA, apuntarían a una conspiración a nivel de los servicios secretos norteamericanos, implicando a la CIA, el FBI, militares, gente de la mafia y del exilio cubano. Hubo furia contra Garrison y lograron callarlo con hostigamiento a su familia. Se prohibió investigar más el caso y archivaron como “información clasificada” o “secreto máximo” toda la documentación. Pero un Comité Selecto de la Cámara de Representantes aceptó varias conclusiones de Garrison y dijo en un reporte en 1979 que Kennedy “fue probablemente asesinado como resultado de una conspiración”, pero no identificó quiénes fueron los conspiradores. Después de 25 años, Trump ordenó la desclasificación de más de 2,800 documentos relacionados con el asesinato, pero cedió ante la presión de la CIA y el FBI para mantener clasificados miles de documentos adicionales otorgándoles meses extras para revisarlos. En los documentos entregados faltan hojas, otras tienen amplias secciones tachadas, y seguramente otro tanto pasará con los “pendientes de revisión”. Es inexplicable que al pueblo estadounidense se le niegue conocer la verdad sobre el asesinato de un presidente. Su hermano Robert, años después, aspiró a la presidencia y fue también asesinado. ¿Cuántas cosas oculta la gente poderosa en los Estados Unidos? 

* Abogado, periodista y escritor
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com.

 

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