Miguel De Castilla Urbina
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Causas de tipo político, expresión directa de la independencia de los países latinoamericanos y del Caribe, provocaron abruptos y radicales cambios no solo en la administración de las universidades coloniales, sino que también en el contenido y  estructura de las mismas. Si las relaciones con el centro dominante cambiaban, por consecuencia refleja, también cambiaría la naturaleza y calidad de la universidad. La clase dominante colonial (criolla) como clase dominante-dependiente, estaba incapacitada para crear una nación al estilo de la burguesía europea, y eso daría lugar a que las naciones latinoamericanas nacieran políticamente independientes, pero económicamente dependientes del capitalismo europeo, lo que redundaría – como fértil semilla-  en un nuevo tipo de dependencia política.

Los nuevos Estados independientes, abolieron y nacionalizaron todas las formas de enseñanza, en especial la de las universidades, dando origen al modelo de universidad conocido como Napoleónico. Cambió el régimen de propiedad  de la Iglesia a los Estados y cambiaron el tipo de conocimientos que se enseñaban. 

La Universidad Napoleónica vino a América de cara a satisfacer las necesidades de modernización de las clases dominantes, dependientes económica y culturalmente de las metrópolis europeas. Fue el trasplante de un modelo académico que en Francia pudo haber tenido alguna justificación política o técnica, pero que en América, dado el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas de la época (primera mitad del siglo XIX) se presentó en situación contradictoria y de ruptura con las necesidades objetivas de las poblaciones a que estaba destinada.

La clausura o nacionalización según países de algunas de las universidades coloniales y su conversión a Napoleónicas, fue así: 1833 México, 1854 Argentina, 1856 Perú, 1867 Colombia, 1868 Ecuador, 1879 Nicaragua y 1888 Venezuela.

Muchas de las características de las universidades Napoleónicas todavía están presentes en la universidad latinoamericana y nicaragüense de estos días. La universidad venida de la Colonia perdió su carácter unitario siendo organizadas en facultades y escuelas, presentándose dispersas de acuerdo al formato profesionalista  napoleónico, las que estaban exclusivamente destinadas a formar profesionales liberales. La enseñanza a diferencia de la Universidad Colonial era laica y su sustento filosófico era la ciencia positiva. La investigación y la promoción y difusión cultural, estaban institucionalmente separadas de las facultades y escuelas y por ende de la función de la enseñanza. El lugar de estos era el de las academias e institutos científicos o artísticos, que lograron alcanzar un gran desarrollo, poniendo en evidencia las diferencias entre científicos y artistas y los actores sociales dedicados a las actividades de la enseñanza.

Respecto al cambio de modelo universitario en Nicaragua, el 3 de abril de 1879 el gobierno del general Joaquín Zavala, emitió un decreto mediante el cual se reformaba el Modelo Académico de la Universidad Colonial basado en Cátedras. A partir de entonces la universidad se organizaría en facultades y decanatos. Las facultades eran las siguientes: Ciencias y Letras, Derecho, Medicina y Farmacia y Ciencias Naturales. Esta última sustituía a la Teología. El decreto del Presidente Zavala de 1879, inauguraba así el Modelo Académico de la Universidad Napoleónica en nuestro país, cuyas características todavía presentes en la universidad nicaragüense, fueron: ‘’ el profesionalismo’’, la enseñanza continuaba siendo la función fundamental de la universidad; ‘’ la descentralización de la enseñanza’’, cada facultad es una isla que atiende sus propios problemas; la universidad es un archipiélago de unidades en lugares diferentes y con problemáticas diferentes. Se erradica la Teología de la vida universitaria y se inaugura el culto a las instituciones jurídicas

Como es posible observar la desarticulación del constructo ideal investigación-docencia-extensión preconizado por Ortega y Gasset para nuestras universidades, no es de creación reciente, sino que por el contrario esta tiene su origen en el modelo de relevo de la Universidad Colonial venido a nuestro país desde fines del siglo XIX.

Lo expresado no es un dato sin importancia en el contexto del análisis de la naturaleza de la educación superior contemporánea en Nicaragua y América Latina y el Caribe, sino que por el contrario, es una de las causas del atraso de nuestras universidades, cuando se establecen ranking a nivel mundial o regional,  o cuando se comparan nuestras instituciones de educación superior con sus similares de los países altamente desarrollados o de las propias universidades centroamericanas.
 

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