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La obra más importante del año, en el ámbito de las ciencias sociales, es la que nuestra Academia de Geografía e Historia de Nicaragua ––con el apoyo de la Embajada del Gran Ducado de Luxemburgo–– acaba de editar. Su autor es Eduard Conzemius (1892-1931) y su título Estudios etnológicos y lingüísticos sobre el Caribe centroamericano. Cuatro suman sus textos, tres de ellos vertidos al español. Y su rescate se la debemos al historiador luxemburgués Claude Wey, autor de una amplia biografía de Conzemius y de una completa bibliografía el mismo. 

El primero corresponde a “Las tribus indígenas de la Costa de los Mosquitos”: una minuciosa lista alfabética de todos los grupos originarios de la antigua Mosquitia con su historial respectivo, ubicación geográfica y diferentes denominaciones. ¡Todo un pequeño diccionario que abarca tres países centroamericanos! El segundo, escrito en francés como el anterior, se concentra en las Islas del Maíz, constituyendo un modelo de descripción geográfica. “Les îles Corn du Nicaragua” es su título y no existe otro estudio que haya superado este de Conzemius. De ahí su vigencia documental e importancia histórica. 

El tercero fue redactado en alemán y tiene la característica de vincular las tres disciplinas dominadas por Conzemius: la geografía, la historia, la etnografía y la lingüística. Me refiero a “Die Rama indianer von Nicaragua”: una monografía ––la más extensa y pormenorizada hasta entonces–– sobre esta etnia minúscula, limitada en 1922, según su autor, 270 personas. “Representan ––afirmó en su introducción–– el grupo más septentrional perteneciente a la gran familia Chibcha, extendida por Costa Rica, Panamá, Colombia y alcanzando regiones interiores del Ecuador”. Como de costumbre, Conzemius describe los elementos geográficos de los asentamientos Rama (la pequeña e idílica isla de Rama Key, más unas cuantas chozas en las cuencas de los ríos Rama y Punta Gorda) y señala sus elementos históricos. Uno no era posible conocer entonces: que la primera novela de los Estados Unidos, escrita por William Williams ––entre 1745 y 1775–– se derivó de la experiencia del autor durante un naufragio que lo obligara a permanecer entre los Rama: The Journal of Mr. Penrose Seaman, editada en 1969 por la editorial de la Universidad de Indiana. 

El despojo y maltrato de los furiosos misquitos a los Rama y la evangelizadora presencia de los moravos a partir de 1847 no podía Conzemius dejar de referir. Ocho días de enero de 1922 permaneció entre los Rama para constatar la apariencia externa de estos indios ––por ejemplo, midiendo su altura–– y describir su vestuario y adornos, vivienda, agricultura, pesca y caza de tortugas y animales salvajes, comercio, navegación, armas, utensilios, matrimonio y crianza de niños, enfermedades y tratamiento, honras fúnebres, más allá, religión y magia, música, canto y baile, entre otros aspectos etnográficos.  

“Los Ramas paganos ––acotó Conzemius–– cantan muy raras veces y esto bajo el influjo de bebidas embriagantes. Su canto (ākis), es muy melancólico. Durante mi estadía en Rama Key escuché cada tarde cantos en diferentes chozas y tuve la esperanza inicial de estar percibiendo antiguas canciones indígenas. Quedé muy defraudado al escuchar solo canciones religiosas que los Rama habían aprendido de los misioneros moravos”.   

Pero el aspecto lingüístico fue el más relevante del estudio de Conzemius sobre los Rama. Lamentablemente, no ha sido aprovechado por sus continuadores que impidieron la extinción definitiva de su lengua. Desde luego, el investigador luxemburgués ––interrogando a indígenas confiables e inteligentes que dominaban tanto su lengua como el inglés criollo–– compiló unas mil palabras: un quinto menos de las recogidas por Walter Lehmann (1.569) en 1909. Con todo, ese material le permitió establecer las particularidades gramaticales de la lengua Rama, ya desde entonces en vías de extinción. Cuando visité Rama Key en mayo de 1980 ––hace 27 años–– casi nadie de los habitantes hablaba su lengua. La mayoría hablaba español y todos inglés. Apenas quedaban unos cuantos que todavía decían a sus compañeras: Mama lis lis chun i. 

Finalmente, el cuarto trabajo de Conzemius es el complemento de su obra magna de 1932, consagrada al estudio etnográfico de los Sumus y Misquitos de Honduras y Nicaragua. Se titula: “Notes on the Miskito and Sumu Languages of Eastern Nicaragua and Honduras” y fue incluido facsimilarmente en el nuevo libro. He aquí su contenido que ilustra la extraordinaria carrera científica de Eduard Conzemius y le rinde un auténtico tributo a su memoria. 

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