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Dice Colin Alexander, autor del libro “China y Taiwán en Centroamérica”  que en política exterior lo que verdaderamente le importa a  China Popular es su relación con la isla, en la que los países centroamericanos son meras piezas.  Quizá tiene razón pero también es una verdad inocultable que Taiwán y sus 23 millones de habitantes luchan por preservar sus intereses  y su espacio internacionalmente con herramientas de la diplomacia como lo hace  cualquier mandatario  o monarca de otro Estado.  Democracia e identidad nacional es lo que reclama la isla que mantiene un pulso  con el gigante asiático que utiliza su poder económico y su estrategia política para socavar las relaciones de Taiwán con sus aliados (20 en total), cinco de los cuales están en Centroamérica. Esta región es considerada como el “corazón diplomático” de la isla. Los aliados de Taiwán se concentran, además del istmo centroamericano, en Asia-Pacífico, África, América del Sur y el Caribe. En los últimos diez años, dos países hermanos de Centroamérica decidieron romper relaciones con Taiwán para establecerlas con Pekín. Entre 2013 y 2016, dos naciones africanas tomaron el mismo rumbo. Las razones esgrimidas por los líderes para justificar sus acciones ya son irrelevantes aunque es necesario decir que todos se beneficiaron de la cooperación taiwanesa.

Chang Tie-chin, viceministro del Consejo para los Asuntos de China Continental, afirmaba recientemente: “Las relaciones con estos países son muy sólidas, pero la emergencia de China Continental en el mundo es una amenaza para nosotros en lo militar, lo diplomático y lo económico”.  También hay mucha verdad en esa aseveración pero me pregunto ¿qué tan sólidas son esas relaciones entre  Taiwán y sus aliados? El alto cargo taiwanés presume de los valores de libertad y democracia en su país pero admite que el poder económico de su vecino ha pasado como una apisonadora por encima de las aspiraciones taiwanesas en política exterior. Una funcionaria de la cancillería taiwanesa vinculada al departamento de relaciones con los países latinoamericanos  acepta que hay preocupación entre los líderes de la isla de seguir perdiendo aliados por los recursos limitados con que cuentan  frente al coloso chino. Pero hay un elemento que tampoco pasa desapercibido y es el papel del Vaticano, que dicho sea de paso es el único país de Europa y con qué peso, que mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán. Según ella, el rol de la Santa Sede podría ser fundamental a la hora de mantener a sus aliados en esta región.

Se sabe que el papa Francisco, al contrario que sus predecesores, ha mostrado cierta inclinación a mejorar las relaciones entre el Vaticano y Pekín, pero desde Taipéi siguen con atención este proceso, que aunque hace falta mucho camino que recorrer para normalizar algún tipo de concordancia, no deja de preocupar. Al respecto, el viceministro Chang comentaba que es de todos conocido que la mayoría de los países latinoamericanos son de orientación católica “así que nos preocupa que si el Vaticano establece relaciones diplomáticas con China Continental, esto puede afectar las relaciones bilaterales de estas naciones con nosotros”. Es decir, Taiwán teme que la influencia del catolicismo en América Latina y en especial en Centroamérica tenga un efecto dominó en la región.

 De momento ninguno de los países centroamericanos que mantienen lazos diplomáticos con Taiwán parece tentado a desvincularse de la isla. Tras el rompimiento de Panamá con China, muchos analistas comentaron de la eventualidad de un efecto “boomerang” en la región, aunque no se aventuraron a remarcar sobre esa posibilidad. El canciller de El Salvador, Hugo Martínez, afirmaba a periodistas que su país “no tenía en el radar” el establecimiento de relaciones diplomáticas con otros países del mundo. En Guatemala, el presidente Jimmy Morales también aseveraba su compromiso con Taiwán a pesar de los crecientes vínculos comerciales entre su país y China. En octubre reciente el canciller de Nicaragua, Denis Moncada apuntaba que Taiwán y Nicaragua son  pueblos hermanos que se apoyan mutuamente en programas, proyectos socioeconómicos y posicionamiento en el campo internacional en los temas de interés común . Dejaba bien claro la actitud de Nicaragua.
 

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