Jorge Isaac Bautista Lara
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Acunado entre las grandes faldas de la tía abuela Bernarda, y escuchando por las noches Rubén Darío aquellas pláticas y conversaciones del Coronel Félix Ramírez con los ilustres visitantes (intelectuales y políticos); fue que se inició el cultivo del genio de Rubén a temprana edad. En un caso que conserva alguna similitud con Sergio Ramírez (nació en 1942) cuando llegaban a la casa de sus padres por las tardes, en la ciudad de Masatepe, sus tíos músicos que se reunían con su padre para conversar antes de ir a tocar en las actividades religiosas de la Iglesia católica que estaba enfrente.

Siendo testigo silencioso de lo que se hablaba, y se hablaba de todo, y ese todo implicaba desde beisbol, infidelidades conyugales y otras cosas. Ahí se reían hasta de ellos mismos. Acuñando en esos momentos parte de su creatividad y humor. Una visión desenfadada de la vida que lo ha traído hasta nuestros días.

El centenario de su muerte de Rubén (1916) se ha cumplido y celebrado en 2016; el 150 aniversario de su nacimiento (1867) ha sido en 2017. Y es este año de la celebración de su nacimiento que se otorga por primera vez a un centroamericano el premio de Literatura Miguel de Cervantes (“Premio Cervantes”), considerado por su nivel de exigencia y prestigio el Nobel del habla hispana: otorgado a Sergio Ramírez Mercado. Un premio que resulta una bendición literaria, o como ha dicho el mismo Sergio, “una epifanía” o encuentro con el más allá. Pues es el mismo año de celebración del nacimiento de Rubén que se ha otorgado dos premios a dos nicaragüenses desde España: “Premio Reina Sofía” a la poeta Claribel Alegría (Ernesto Cardenal lo recibió), y unos días después el “Cervantes” a Sergio Ramírez. Al recibir este premio, Sergio subirá donde han subido, según su dicho, parte de sus héroes literarios.

En la celebración del nacimiento de Rubén Darío es que se recibe en Nicaragua 2 premios en 2 géneros distintos: poesía (el continuo del nicaragüense), y el nuevo para la narrativa que se le integra en la novela. De Rubén se sabe que era apasionado por la lectura; de Sergio también. Ambos ocuparon cargos públicos y  dedicaron una parte de su pluma al periodismo. Con una ventaja de Sergio sobre Rubén: el haberse encontrado en la vida a Gertrudis Guerrero Mayorga (Tulita): su esposa (1964), compañera, asistente, secretaria, confidente, asesora, consejera, compinche y correctora de textos de toda la vida.

La misma mujer que es madre de sus hijos y abuela de sus nietos. Algo de lo que podría decirse, marca parte sustancial de la diferencia en la forma de vivir la vida entre Rubén y Sergio. Fue con ella que publicó su primer libro, y ella quien anduvo de puerta en puerta vendiéndolo, mientras él no hallaba dónde esconderse de la pena. Ella, Tulita, será quien le acompañará a recibir el premio en España el 23 de abril del 2018: también es de ella. Esta vez no irá a pie tocando puertas en la ciudad de León. La Revolución, vivencia y participación, es otro de los factores y parte de lo que ha preñado su historia y pensamiento. Es la mochila de vida imposible de negar. Que se ve y siente reflejado al leerle. Y en la narrativa, su primer maestro al escribir su primera novela ha sido la obra de Juan Rulfo, así lo ha confesado. Rulfo es de México, país de donde ha recibido en 2014 el premio “Carlos Fuentes”. Carlos Fuentes quien en vida fue amigo de él y Tulita.

Rulfo le influenció “en el derecho que tiene cualquier autor en dejarse influenciar de otros autores”, así lo ha dicho. A Sergio se le ha traducido a más de 20 idiomas, y se le conoce en Latinoamérica, España, Europa, Estados Unidos y otros países pero ¿En Nicaragua? En Nicaragua se sabe de Sergio Ramírez, pero no se conoce de Sergio Ramírez.

Y no se le conoce (no se le lee) más allá de cierta capa intelectual y de personas con capacidad económica de comprar sus libros (caros e inaccesibles para muchos bolsillos). Existen 3 factores que destacan como elementos visibles, no únicos, en el poco conocimiento de los libros de Sergio: 1.- Población poco lectora; 2.- Política pública educativa que limita la lectura de sus novelas; 3.- Precios altos. De los tres, el último es responsabilidad del mismo Sergio Ramírez. Gabriel García Márquez logró ediciones populares para ser conocido en su país. ¿Lo hará Sergio Ramírez? Por lo pronto se sabrá de su premio, pero igual poco ha cambiado, es decir todo igual excepto que ha ganado “El Cervantes”. 

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