14 de agosto de 2009
| END El empleo juvenil en Centroamérica: una asignatura pendiente
Por Leonardo Ferreira* y Rafael Muela** | Opinión
Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Juventud, el pasado 12 de agosto, nos encontramos ante una nueva oportunidad para llamar la atención sobre el hecho de que el panorama laboral se presenta para los jóvenes de Centroamérica, Panamá y República Dominicana como un gran desafío, en el que tendrán que sortear gran cantidad de obstáculos para encontrar un empleo decente.
Con una población total de aproximadamente 10 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años (27% de la población total), poco más de la mitad económicamente activos (52%), representando una cuarta parte de la fuerza laboral total en la zona, el gran desafío es generar oportunidades de empleos productivos y trabajo decente para cerca de 3,4 millones de jóvenes que enfrentan problemas de desempleo u ocupación precaria (es decir, 3 de cada 10): alrededor de 630 mil desempleados, suponiendo una tasa de desempleo del 12,2%; y 2,8 millones de jóvenes ocupados en actividades vinculadas al sector informal. A ello debe añadirse que cerca de la cuarta parte de los jóvenes de la sub-región ni estudia ni trabaja.
En concreto, en Nicaragua, la población joven asciende a poco más de 1,2 millón de jóvenes de entre 15 y 24 años, siendo su tasa de desempleo del 8,6 %, mientras que el 22% de dicha población no estudia ni trabaja. De entre los y las jóvenes ocupados, tan sólo el 18% está empleado con seguridad social en salud y pensiones.
Ante este difícil panorama, y la irrupción de la crisis económica mundial, las respuestas políticas de los Gobiernos deben considerar la coyuntura económica desfavorable, y actuar en consecuencia, pero igualmente deben abordar con una perspectiva de largo plazo el tema del empleo juvenil, el cual es un problema estructural de la economía que, en término generales, no ha sido suficientemente considerado.
Enfrentar este problema es una necesidad inmediata, a causa de la especial vulnerabilidad de la población juvenil en el mercado de trabajo, que puede verse agravada por la actual situación de crisis global. Dicha vulnerabilidad viene dada tanto por las dificultades que encuentran los jóvenes para ingresar en el mercado de trabajo, principalmente debido a su falta de experiencia, como porque los trabajadores jóvenes son los primeros en riesgo de perder sus empleos, al ser los despidos más baratos por su poca antigüedad en la empresa, y porque representan una menor pérdida de capital humano que aquellos trabajadores más experimentados.
En este contexto, medidas para regular los incentivos a la contratación juvenil son menos eficaces que aquellas que apoyan e incentivan la permanencia de los jóvenes en la educación y la formación, y que aquellas que apoyen el emprendedurismo.
Asimismo, deben destacarse esfuerzos como el que se está realizando por parte del Proyecto Promoción del Empleo Juvenil en América Latina (Prejal), que apoyado por el Gobierno español y un grupo de empresas españolas, trabaja en diferentes países de América Latina. En concreto, en la Sub-región Centroamericana, en Honduras y República Dominicana, trabaja con la meta de sensibilizar y comprometer la inclusión del objetivo empleo juvenil en las políticas y programas públicos, y colaborar en la elaboración de planes de acción para el fomento del empleo de los y las jóvenes.
Igualmente, son de gran relevancia los programas conjuntos en los que participan varias agencias de la Naciones Unidas, denominados “Ventanas de Juventud, Empleo y Migración” que, con la financiación del Gobierno de España, y para contribuir al logro de los objetivos y metas de Desarrollo del Milenio, están empezando a andar entre otros países, en Nicaragua, donde se pretende, además del fortalecimiento de las instituciones nacionales en la materia, crear modelos de intervención de fomento de la empleabilidad y del emprendedurismo para las personas jóvenes más vulnerables y de prevención de las consecuencias negativas de la migración juvenil, a través de acciones como garantizar el acceso de 8,000 jóvenes a servicios de formación ocupacional y la capacitación 3,500 jóvenes en emprendedurismo y cooperativismo.
En definitiva, y teniendo como marco la fecha del 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud, señalar que el empleo juvenil necesita ser abordado de forma decidida por parte de quienes ostentan las competencias en esta materia – no solo el Estado, sino también el sector privado, de modo que este periodo actual de crisis se convierta en una oportunidad para incorporar la perspectiva del empleo productivo y el trabajo decente de jóvenes en las políticas nacionales de los países de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, sendero para alcanzar sociedades más justas, más cohesionadas y más democráticas.
*Director Adjunto de la Oficina Subregional de la OIT para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana
**Experto Asociado en Empleo Juvenil del Proyecto PREJAL, Oficina Subregional de la OIT para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana