29 de septiembre de 2009 | 20:11:00

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¿Fue sepultado el prócer de la independencia Tomás Ruiz en una fosa común?

Carlos Tünnermann Bernheim | Opinión



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Desde hace varios años, siempre que me es posible, trato de interesar a colegas del Estado de Chiapas, (México), en la tarea de localizar el sitio donde fue sepultado nuestro prócer revolucionario de la Independencia, el Presbítero y Doctor Tomás Ruiz, cofundador de la Universidad de León y uno de los nicaragüenses más ilustrados de la época de la Independencia.

Del “Padre-Indio” Tomás Ruiz se sabe que participó activamente en la célebre “Conjura del Convento de Belén”, organizada en Antigua Guatemala, en diciembre de 1813, por un grupo de catedráticos universitarios y otras personas, entre ellas José Francisco Barrundia, quien también era Alférez, José Francisco de Córdoba, el Lic. Venancio López y el hermano menor del Padre Tomás Ruiz.

La conjura fracasó por la traición de uno de los participantes, lo que condujo a la captura de todos los conjurados la noche del 23 de diciembre de ese mismo año. El fiscal pidió la pena de muerte para catorce de ellos: garrote vil para los cabecillas Ruiz, Castrillo, Barrundia y Yúdice, quienes por ser hidalgos no podían ser condenados a la horca, a como lo fueron otros diez rebeldes, y diez años de presidio para los otros cuatro. Por gestiones de personas influyentes de Guatemala, estas bárbaras penas no se aplicaron, pero todos permanecieron más de cinco años en las sórdidas cárceles coloniales, siendo el Padre Ruiz quien sufrió la pena más extensa: más de seis años, que incluyeron largos períodos de incomunicación, escasez y desprecios, como lo testimonió el propio Ruiz.

Múltiples fueron las gestiones que se hicieron en favor del Padre Ruiz; sin éxito alguno. Incluso cuando Fernando VII aprobó un indulto general, las autoridades coloniales, en connivencia con el Arzobispo Cassaus y Torres, demoraron intencionalmente la aplicación de la gracia y finalmente los excluyeron de la misma, alegando que se requería una gracia de indulto particular. Esto obligó al Padre-Indio a dirigirse directamente al Rey solicitando el indulto personal para él y sus compañeros, el 17 de julio de 1818.

Todavía en mayo de 1819, el extraordinario prócer continuaba preso. Entonces, sumamente abatido escribió: “Yo soy un pobre clérigo indio”. Casi siete años de dura prisión, de aislamiento, insalubridad, quebrantos de salud y privaciones le habían destruido. Pero su encierro y sus sufrimientos continuaron hasta el 13 de diciembre de 1819, fecha en que el indulto real se hace extensivo a su persona y a Fray Benito Miguelena, Fray Víctor Castrillo, Fray Juan de la Concepción y al hermano menor del Padre Ruiz, entre otros.

A fines de 1819, ya libre, el Dr. Ruiz, auténtico héroe y mártir de la Independencia, solicita permiso para trasladarse a Ciudad Real de Chiapas, hoy San Cristóbal de las Casas. El motivo lo explica él mismo en su solicitud: “Yo me hallo con mi salud muy quebrantada a causa de tantos años de reclusión”... “Yo con mi viaje quiero reparar mi salud”.

Cuando el gran prócer centroamericano solicitó autorización para viajar a Chiapas tenía cuarenta y dos años, es decir, se encontraba en plena madurez. Pero la dura cárcel que soportó por casi siete años, por sus ideas revolucionarias, minaron a tal grado su salud que se puede suponer que falleció poco tiempo después de haberse radicado en Ciudad Real de Chiapas, cuyo Intendente, Juan Batres Nájera, le acogió en su propia casa.

Aprovechando la presencia en Nicaragua del Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chiapas, Mtro. Oscar Antonio Gómez Cancino, y mediante los buenos oficios del Dr. Máximo Carvajal, Presidente de la Asociación de Facultades, Escuelas e Institutos de Derecho de América Latina, que se reunió en la Upoli en el mes de agosto pasado, gestioné nuevamente la búsqueda de la sepultura del Prócer Tomás Ruiz en los cementerios de San Cristóbal de las Casas. Recientemente, el Dr. Carvajal y el Decano Gómez Cancino, me informaron que las personas encargadas de indagar sobre la sepultura del Padre-Indio, reportaron lo siguiente: “El presbítero encargado del archivo histórico diocesano, nos hizo el favor de investigar desde 1815 hasta 1825 y únicamente encontró que el Dr. y Presbítero Tomás Ruiz, vivió en 1820 con el intendente Juan Batres, pero no existe ningún dato con relación a su muerte e inhumación. Según la opinión del párroco, lo más probable es que haya sido inhumado en una de las tres fosas comunes que en ese tiempo existieron”.

De inmediato volví a dirigirme al Dr. Carvajal y al Decano Gómez Cancino, rogándoles ampliar la investigación a los registros, si es que existen, de los cementerios más antiguos de San Cristóbal de las Casas, antes Ciudad Real de Chiapas, a fin de continuar la investigación sobre el sitio donde fue enterrado nuestro prócer, desde luego que me resisto a creer que el Intendente Juan Batres Nájera, amigo del Prócer y conocedor de la importancia de su personalidad, lo haya enterrado en una fosa común.


Managua, septiembre de 2009.


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