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Cuando se analizan los datos del censo 2005 sobre niveles de educación y empleo, resaltan tendencias opuestas, a pesar de todas las limitaciones y deficiencias del sistema de educación, en los resultados todo el sistema se ha movido hacia arriba, es decir en porcentajes por grupos de edad hay hoy mucho menos personas sin educación alguna y por el otro lado, mucho más con formación universitaria que nunca. En cifras absolutas, las cantidades con educación primaria, educación secundaria y educación universitaria se han aumentado sustancialmente, el 160% en los niveles con educación primaria y universitaria, el 210% con educación secundaria - comparando entre el grupo de edad de 20 a 34 con el grupo de edad de 35 a 49; siempre en los grupos de 2005.

En los modelos tradicionales de economía de la educación, esto debería significar más oportunidades de trabajo y menos desempleo, sin embargo, los datos del censo muestran, que esto no es así: a pesar de mejores niveles de educación, las relaciones entre “empleo” y “reserva” son casi constantes por grupos de edad, con la salvedad que el grupo más joven analizado -entre 20 y 24 años- tiene apenas un 53% de probabilidad de encontrarse empleado.

Según censo de 2005 la mejor composición por niveles de educación, no ha mejorado las oportunidades de empleo, más bien como muestra un análisis más detallado, igual el desempleo se ha movido de escala: hoy tiene casi igual oportunidad de encontrar empleo una persona con educación primaria como antes alguien sin educación alguna, una persona con educación secundaria como antes alguien con sólo primaria y al fin alguien con formación universitaria como antes alguien con formación secundaria.

Para los edades entre 15 y 34 años, en los niveles más bajos hay poca diferencia entre ninguna y  educación primaria, consecuentemente al no existir beneficio económico directo una cantidad creciente de padres opta por no mandar sus hijos a la escuela. En los niveles superiores, la cajera en un banco tenía antes una formación como técnico medio cuando mucho, hoy tiene que ser Licenciada en Banca o Finanzas. Similar a los técnicos medios en administración, contabilidad o secretaría se los están desplazando los licenciados disponibles en abundancia, casi el 48% en reserva, de las carreras afines. El mismo desplazamiento “desde arriba” observamos en las Tecnologías de Información y Comunicación, desplazando los ingenieros y licenciados en computación o sistemas a los técnicos medios.

No obstante, estos “técnicos” representan el grueso de las carreras que sigue ofreciendo el Inatec, donde además una parte sustancial del nuevo ingreso del Inatec, ya antes se bachilleraron. El Inatec actúa así ya como válvula de escape para desesperados bachilleres en lugar de ser una alternativa al bachillerato. Al fin, las fábricas de Zona Franca desde años, exigen el ciclo básico completo -primaria más 3 años de secundaria-, con una tendencia fuerte al bachillerato como pre-requisito para trabajar en una línea de coser.

Al menos en Nicaragua mejor educación ya no facilita mejores oportunidades o mejores ingresos, sino solamente mantenerse en el mercado laboral a iguales condiciones. Nada sorprendente, si se toma en cuenta los datos del Banco Central según los cuales el salario promedio real del sector privado está hoy al 77% de 1996, a pesar de los mejores niveles de educación. Visto del otro lado, la economía de baja intensidad a la nicaragüense no necesita a más y mejor educados, por tanto Cosep y Cámaras ven con cierta indiferencia todo el conato de debate sobre la educación y la inversión en la educación. Estrictamente en términos económicos, una economía que gasta más en educación -tanto en tiempo como en recursos- sin producir más en cantidad y más aún valor de los productos, es al fin y al cabo una economía menos eficiente.

A diferencia tal vez de los años antes de 1979, no hay mucha presión por los actores políticos tampoco, puesto que todos los operadores de peso -desde alcaldes, pasando por diputados de cualquier color para llegar a los niveles gerenciales en los sectores públicos y privados- mandan a sus hijos a colegios privados, así que una vez bachillerados tengan la libre elección a qué universidad -pública o privada- a atender. Cultivan además la esperanza que -los hijos titulados como profesionales como ha lugar- los podrán colocar en un buen puesto gracias al sistema efectivo de conectes y prebendas.

Para que nadie me entienda mal: Estoy en favor de aumentar la inversión en educación al 7% del Producto Interno, de mejorar calidad y pertenencia de cada nivel, más facilitar niveles superiores para cada quien. La vecina Costa Rica muestra claramente los beneficios, pero en un contexto más apropiado y oportuno hasta para los inmigrantes nicaragüenses. En Nicaragua con su economía de baja intensidad, mientras ella persista, se quedarán como piadosas aspiraciones de “hombres de bien”, nada más.


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