10 de enero de 2010 | 16:54:00

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Los partidos políticos en Nicaragua

Lic. Valentín Barahona Mejía | Opinión



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Los partidos políticos son instituciones de derecho público, su conformación y funcionamiento se encuentra reglado en la Constitución Política y Ley Electoral. En la medida que estas organizaciones se fueron desarrollando en el seno de la sociedad, se consolidaron como un medio cívico, para que el ciudadano libre y espontáneamente se afilie al partido de su preferencia, aceptando valores, principios, conceptos políticos-ideológicos, que la organización vende a la clientela política. Sin embargo, el fundamento de cada partido descansa en la plataforma política, económica y social, en los procesos electorales ofrece al electorado con el objetivo de conquistar el poder político. En esa carrera de competencia participan en igualdad de condiciones, otros partidos políticos, el objetivo es llegar a la meta y ganar la presea, que es el poder político.

Como en este país la elección de Presidente de la República, se realiza conjuntamente con la de diputados, en este caso el partido político también anhela obtener un mayor número de diputados, lo que permitiría controlar no sólo el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, sino que se lleva también al Poder Judicial. Al tener todos los poderes, el partido influiría en el andamiaje político, ideológico, económico y social. No obstante, una vez que la agrupación gana las elecciones, su objetivo se desdobla, pues la lucha ya no es llegar al gobierno, la tarea se vuelve más difícil y compleja, tal es mantenerse en el poder indefinidamente.

En nuestro país, la historia de los partidos político ha sido precaria e inestable, del seno de la sociedad ha surgido una fauna de partidos, con diversos signos políticos-ideológicos, muchas de estas organizaciones han nacido, pero la mayoría ha muerto sin pena ni gloria. Empero, la historia nos enseña que hubo organizaciones políticas que por muchos años calaron en la conciencia colectiva de los nicaragüenses, tristemente con el paso de los años, tal como ocurrió con los dinosaurios, estos partidos tuvieron una muerte política, otros sobreviven, pero como el naufrago en alta mar, se aferran desesperadamente a una tabla de salvación para no morir.

Nuestra historia es aleccionadora, pues nos muestra los errores y las causas políticas por las cuales estas agrupaciones con origen histórico fenecieron. En el siglo XIX y las tres cuartas partes del siglo XX, los nicaragüenses fueron testigos activos y pasivos de la conformación de dos partidos, llamados inicialmente Legitimistas y Democráticos, el pueblo irónicamente los denominó Timbucos y Calandracas. El primero se funda en Granada, el segundo en León. Con el transcurso de los años, dichos partidos cambian de apelativo a Partido Conservador y Partido Liberal. En el siglo XX, asumen el denominativo de Partido Conservador de Nicaragua y Partido Liberal Nacionalista. Durante más de un siglo (1850-1979), ambas agrupaciones logran penetrar con fuerte arraigo, en la conciencia popular, de tal suerte que cuando uno u otro partido llamaba a sus bases a tomar las armas para desalojar del poder al otro partido, ese llamado tenía eco y presencia en sus seguidores y simpatizantes.

Los partidos Conservador y Liberal, se caracterizaron por practicar una vida partidaria, fundada en un fuerte liderazgo de naturaleza caudillezca. En el caso del Partido Conservador de Nicaragua, éste tuvo connotados caudillos como Fruto Chamorro, Adolfo Díaz, Emiliano Chamorro, Fernando Agüero Rocha, etc. El Partido Liberal Nacionalista, tuvo caudillos como Máximo Jerez, José Santos Zelaya, Anastasio Somoza García, Luis Somoza y Anastasio Somoza Debayle.

La vida orgánica de estos partidos no estuvo cimentada en una democracia interna, en el debate amplio de los problemas del país, en el relevo generacional de los cuadros. No había ni existían en la ley electoral mecanismos, para combatir el caudillismo y fomentar la institucionalidad. Los problemas políticos, económicos y sociales que enfrentaba el país, no se resolvían en base a una discusión de consenso, las decisiones fundamentales las dictaba en forma inconsulta el caudillo del partido.

Por la forma de dirección autocrática del caudillo, en los partidos se fueron dando escisiones internas. En la década de los cuarenta, el Liberal Nacionalista se divide y nace el Partido Liberal Independiente (PLI). Lo mismo ocurre con el Conservador de Nicaragua. El fraccionamiento pone en peligro la hegemonía de ambos partidos, de manera que para proteger sus intereses, ambas organizaciones se unen y pactan, los acuerdos suscritos fueron elevados a la Constitución Política y a la Ley Electoral, con lo cual las paralelas históricas se declaran partidos únicos. Proscriben otros partidos, en especial los que tienen ideología de izquierda. Con los pactos los caudillos políticos se distribuyen como un pastel las instituciones estatales y de gobierno. El caudillismo como ideología imperante en los partidos políticos de la época, conllevó la exclusión de otras organizaciones políticas, práctica que gradualmente fue carcomiendo la popularidad que en determinado momento gozaron ambos partidos. De manera que las contradicciones sociales se agudizan, los partidos en cuestión perdieron el control y la hegemonía, en consecuencia al final no pudieron contener el tsunami político del 19 de julio de 1979, es decir, el triunfo de la Revolución Sandinista. Con la revolución se rompe en mil pedazos el andamiaje político que por muchos años habían construido los partidos Liberal Nacionalista y Conservador de Nicaragua. Han pasado treinta años desde que ambos partidos políticos, fueron enterrados en el cementerio de la historia.

Con la Revolución Sandinista surge en el país el pluralismo político, nacen partidos políticos por doquier, hay de derecha, ultraderecha, de centro derecha, de izquierda, ultraizquierda, marxistas leninistas, socialistas, trokistas, neoconservadores, neosomocistas, socialcristianos, etc. etc. En las elecciones del 25 de febrero de 1990, sólo la Unión Nacional Opositora (UNO), agrupó 14 partidos políticos. En las elecciones de 1996, participaron 27 partidos políticos, sin embargo, el electorado inclinó su voto a dos partidos el FSLN y el PLC. En las elecciones de 2001, participaron siete u ocho partidos políticos, mas los electores votaron por el PLC y el FSLN. Esa situación se repite en las elecciones de 2006, con la salvedad que el voto se divide más, la derecha participa en dos bloques ALN y PLC, mientras que la izquierda en el FSLN y MRS. En esos sufragios el FSLN logra un 38%, el MRS un 7%, ALN un 29 % y el PLC un 26%.

Ante esos resultados los partidos mayoritarios, FSLN y PLC, que en los años precedentes fueron fortaleciendo la figura del caudillismo, firman pactos políticos, reforman la Constitución Política y la ley Electoral, acorde con sus intereses, se reparten las instituciones del Estado, excluyen a partidos políticos clasificados como peligrosos. De manera que los resultados electorales de 2006, generaron enorme preocupación, similares a las que tuvieron los partidos PLN y PCN, en tiempos de la dictadura somocista, por tanto había que impulsar acciones políticas concretas para parar el avance de los emergentes partidos políticos, que son un verdadero riesgo para las elecciones generales de 2011. Ante la aprehensión del FSLN y PLC, de ser desplazados como fuerzas mayoritarias, siembran la división en la ALN, debilitando el liderazgo, con que obtuvo 27 diputados. Antes de las elecciones municipales de 2008, bajo artificios y sofismas legales cancelan la personalidad jurídica del MRS y Partido Conservador. La actuación política del FSLN y PLC, en contra de los otros partidos políticos, es análoga a la que tuvo el PLN y PCN, en los mejores tiempos del somocismo, es decir, excluir de los procesos electorales a otras organizaciones políticas, institucionalizar los pactos políticos, repartirse el Estado, toda esta práctica, contribuyeron a la muerte política de las paralelas históricas. Pregunto: ¿Se repetirá la vieja historia, y con el tiempo por los mismos vicios también desaparecerán los partidos FSLN y PLC? El tiempo será quien dirá la última palabra.


*Abogado y Notario Público

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