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Ya estamos cerca, por no decir dentro, del ambiente y de la ola expansiva del Campeonato Mundial de Fútbol, que interpreto como el encuentro de los seres humanos en una actividad que nos junta y une con sentido de Humanidad.

Es verdad, el Mundial se convierte en un foco gigantesco, con potencia para irradiar al Planeta Tierra toda su trama organizativa, tecnológica, deportiva, cultural, social, económica en cuyo centro se sitúa el ser humano en toda su dimensión psico-social, necesitado a veces de vivir momentos de extraordinaria conmoción humana dejando atrás cualquier síntoma de monotonía, de cotidianidad.

El Mundial es un fenómeno que atrapa al ser humano en toda su textura psíquica, sicológica y social. Algo especial nos acompaña durante todo su despliegue.

En millones de personas crea una gran expectativa que absorbe en el ser humano gran parte de su necesidad de salir de sí mismo por las rutas de la emoción, la comunicación, la simpatía, el gozo de la victoria y la frustración de la derrota, es decir, hace vibrar en el ser humano todo lo que conforma su personalidad.

Durante un mes las cadenas de televisión y los medios de comunicación acercarán e incluso unirán a los seres humanos extrayendo de ellos la dimensión del espíritu proyectado por cada selección de 32 países representando al orbe; África, América, Asia, Europa y Oceanía. Ciudadanos de los cinco continentes cerca unos de otros haciendo gala de que todos somos humanidad, todos somos humanos. Sin duda que el Campeonato Mundial con los equipos, los técnicos y jugadores, presentes en la pantalla con sus cualidades, habilidades, sus jugadas, sus goles, generarán por momentos la unidad de la Humanidad. Todos gritaremos al unísono una misma palabra: gol . El balón correrá de un lado a otro del terreno de juego construyendo en su trayectoria un sentido de acercamiento, de armonía, de paz, de sentido de Humanidad.

La brillantez de la organización por parte de la FIFA, la belleza de los estadios, la vibración de los espectadores, el alma de Sudáfrica, el sueño de los niños, serán el huésped que nos visita con la lección de que todos aspiramos a ser humanos. Se enciende una enorme antorcha que proyectará en el mundo un mensaje de convivencia, de acercamiento, de sentir todos y a la vez lo mismo.

El Mundial es sin duda la mayor evidencia de la globalización, con ramificaciones, extraordinarias en los diversos campos de la actividad humana, los medios, la tecnología, la cultura africana diseminada en nuestro continente, el turismo, la economía ¿abonará el mundial a superar la crisis?, la publicidad, la educación por su impacto en la psicología y personalidad de niños y jóvenes. El Mundial se traduce en una sacudida universal porque sacude el ser y sentir de millones de personas gustando de un espectáculo que genera distracción, bienestar, relaciones humanas y aprendizajes, siendo sin duda el más profundo de ellos el aprender a ser personas, a convivir, a ratificar que todos conformamos la Humanidad, que por un corto tiempo tenemos un potente medio de vivir y sentir, de gozar y sufrir, de soñar y despertar juntos. Que experiencia tan linda que se grabará principalmente en la mente y corazón de los niños.

Esto es lo profundamente humano del Campeonato Mundial de Fútbol. El juego convertido en la voz que llega a todos, en la imagen que absorbe a todos, en el mensaje que necesitamos todos, el aprendizaje que penetra en todos. El sentido de Humanidad, de convivencia, del poder del espíritu porque es él el que va a estar más activo con sus múltiples emociones.

Tendremos información abundante, análisis de cada partido, de cada selección, de cada jugador o director técnico, imágenes que nos arrebatarán cualquier distracción, contaremos con millones de páginas en los periódicos, la inundación de noticias, el sonar de los celulares, etc. para conocer a fondo el proceso y resultados del mundial. Pero lo importante es aprovechar el Mundial desde la dimensión del ser humano y de la Humanidad, lo que acontece en el interior de cada persona, de cada pueblo, de cada nación. El Mundial rompe las barreras de la lejanía entre los humanos y hace que nos encontremos cerca unos de otros sea en el gozo o tristeza de un gol.

En lo personal, como educador y desde el espíritu de la educción traduciré cada gol en un gol por la educación, es decir que todos en sus vidas metan el gol de su propia educación porque aún quedan muchos millones de niños sin posibilidad de escuela, condenados al analfabetismo y por tanto a la precariedad y la pobreza sostenida, Con cada gol gritaré y soñaré “un gol por la educación”, es decir, la necesidad de hacer de la educación el gol más importante y decisivo para el futuro de la Humanidad.

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