25 de julio de 2010 | 15:11:00

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La autopsia de Simón Bolívar

Pablo Amaya | Opinión



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El 10 de diciembre de 1830, el médico personal del Libertador, Simón Bolívar, le insiste en la necesidad de que se confiese y reciba sus sacramentos, Bolívar le contesta: ¿Qué es esto?... ¿estaré tan malo para que se me hable de testamento y de confesarme? … ¡Cómo Salgo yo de este Laberinto!
180 ochenta años después de la muerte del libertador, ahora que han exhumado sus restos no puede preguntarse lo mismo, ya que no puede salir del laberinto en que lo ha metido el sediento de protagonismo, presidente venezolano Hugo Chávez, el libertador que nunca tuvo descanso como las más de 480 sangrientas batallas protagonizadas lo atestiguan, él, que siempre vivió entre conspiraciones y danzando con la muerte; más de 17 atentados con la finalidad de asesinarlo fueron planificados y siempre salió ileso, él, que recorrió con su cabalgata una distancia equivalente a dar más de dos veces la vuelta al mundo, él, que según parece ni muerto va a poder descansar en paz porque ahora una decisión autoritaria del que no se parece ni siquiera a una hebra del cabello de Bolívar, les revuelve sus huesos.

Si bien es cierto de los grandes héroes siempre queremos conocer hasta el último detalle, desde cómo nació, cómo vivió y cómo murió, así como conocer sus actos que han hecho que ellos ocupen un lugar cimero en la historia, en el caso del libertador Simón Bolívar, investigar las causales de su muerte tiene una importancia relevante de interés histórico y científico, pero la decisión de exhumar sus restos debió ser una decisión de la academia de historia y de medicina de Venezuela, y no la decisión autoritaria y arbitraria del absolutista presidente venezolano ya que existe suficiente documentación acerca de la muerte de Bolívar que debió ser analizada previamente y que aportan suficientes elementos que hacen pensar que la exhumación hasta cierto punto es una medida innecesaria. En el caso de las causas del fallecimiento de Bolívar hay una vasta documentación que demuestra que El Sol de Colombia, el libertador de América, falleció víctima de tuberculosis, probablemente con diseminación miliar, es decir, sistémica, como lo demuestra el cuadro clínico y los hallazgos anatomo-patológicos descubiertos por el Dr. Alejandro Próspero Révérend médico personal de Simón Bolívar, quien le practicó autopsia aquel 17 de diciembre de 1830, fecha de su muerte.

López de Mesa nos muestra con bella prosa las vivencias y antecedentes clínicos del libertador; “Y quién como él, daría batallas de sangre y batallas de amor sin relevo ni cansancio. ¿Ni quién podría como el pretuberculoso, helmintiásico quizás, amebiásico quizás, y tal vez palúdico, insomne, sin duda, hambreado y sediento, resistir bizarramente el bochorno abrazador de la Orinoquia y la helada cumbre del Páramo de Pisba? ¿Y hacer jornadas de meses a caballo, con tamaño inconveniente para la continua equitación, como él tuvo? ” (Se sabía que Bolívar sufría de hemorroides)
Tres principales hipótesis han sido propuestas tratando de explicar las posibles causas de la muerte de Simón Bolívar; una de las propuestas es la de Jorge Mier Hoffman, el cual considera que el Libertador fue Fusilado por medio de una conspiración entre los Estados Unidos y la oligarquía colombiana, dicho argumento ha sido basado en la supuesta bitácora del bergantín ‟Grampus”, de la armada estadounidense, enviado a Colombia por el presidente norteamericano Andrew Jackson, el cual se encontraba navegando entre Cartagena y Santa Marta, desde donde pudo divisar al bergantín ‟Manuel”, donde iba Bolívar, procediendo a su captura y eventual fusilamiento el 6 de diciembre de 1830. Hasta el momento ninguna academia de historia ha confirmado la veracidad de dicho documento, en todo caso el Dr. Alejandro Próspero Révérend, médico que atendió a Bolívar desmiente lo antes dicho por Hoffman, porque cuando describe en su diario parte de la autopsia de Bolívar, afirma: ‟ Su cadáver sorprendentemente no presenta señal alguna de maltratos ni heridas…es un cuerpo virgen”.

Otra de las hipótesis que en la actualidad ha recobrado valor es la que señala el profesor Paul Auwaerter, director clínico de la división de enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina de la Universidad de John Hopkins de los EU en la cual afirma que el libertador murió por un lento y progresivo envenenamiento por arsénico (arsenicosis), dicha sustancia se cree le fue administrado durante fue presidente de Perú (1824-1827). Esta hipótesis está basada en el hecho de que los síntomas presentados por el libertador al final de sus días son congruentes con la intoxicación crónica por arsénico por ingerir agua contaminada con dicha sustancia. El arsénico era una sustancia antiguamente de amplia utilización usualmente en pequeñas cantidades para curar algunas enfermedades como la depresión, sífilis, paludismo y problemas digestivo, se sabe que Bolívar sufría ataques recurrentes de colitis y paludismo por lo cual le habían suministrado arsénico como tratamiento en diversas ocasiones. Por causar síntomas discretos, el arsénico era el veneno naturalmente preferido por los envenenadores, las víctimas morían entre cólicos abdominales, vómitos, diarreas y convulsiones, síntomas que sufría Bolívar, se creyó en un tiempo que también Napoleón Bonaparte murió envenenado por arsénico en la isla Santa Elena y no por cáncer de estómago a como se creía. Encontrar restos de arsénico en los cabellos de Bolívar debe ser tomado con bastante reserva, ya que como se sabe, había recibido dicha sustancia previamente como terapia y además ha sido encontrada en proporciones 100 veces mayores en los cabellos de las personas que vivieron hace 200 años, comparados con las proporciones de arsénicos que puede contener el cabello de un ciudadano de la actualidad. En la Autopsia practicada por el Dr. Révérend no se encontraron lesiones ulcerativas en el tracto digestivo que son características de las intoxicaciones por arsénico.

Lo más aceptado hasta el momento y basado en la autopsia practicada por el Dr. Révérend, es que Simón Bolívar falleció de tuberculosis pulmonar. Aproximadamente 20 días antes de su fallecimiento el libertador desarrolló pérdida de peso, anorexia, dolor torácico, tos y expectoración purulenta, síntomas característicos de tuberculosis, la autopsia realizada prácticamente confirma el diagnóstico; La pleura, membrana externa de los pulmones, pegada a la parrilla costal en su zona superior y posterior, dos tercios superiores de ambos pulmones endurecidos y desorganizados, al corte con salida abundante de liquido color de ‟las heces del vino” (hallazgo anatomo-patológico observado en las licuefacciones tuberculosas) Simón Bolívar quedó huérfano de padre a los 2 años y huérfano de madre a los 9, ambos murieron por tuberculosis pulmonar.

Si la autopsia practicada por el Dr. Révérend fue maliciosamente alterada para dejar en tinieblas la verdadera causa de la muerte de Bolívar y de esa manera proteger a los ocultos conspiradores, la historia lo juzgará y lo condenará.

Hay muchas tumbas que como la de Bolívar necesitan ser abiertas, sobre todo, la de todos aquellos que han muerto bajo un manto de misterio, no sólo para lograr la tranquilidad de los vivos, sino también para hacer respetar la memoria de los muertos.

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