11 de febrero de 2011 | 00:00:01

El sentido del Plan de Reforzamiento Escolar

Juan B. Arríen, Ph.D. | Opinión



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En el proceso educativo sistemático y formal cuyo currículum está construido por un conjunto de asignaturas o disciplinas en torno a las cuales se mueve el proceso enseñanza aprendizaje, adquieren mucho valor las calificaciones o notas.


Con frecuencia, la aprobación equivale a haber aprendido y la reprobación a no haber aprendido.  Esta relación mecánica, sin soporte pedagógico verdadero, se ha convertido, no obstante, en una especie de cultura en nuestro medio educativo.  En todo grado o curso escolar al final del mismo, cada año queda un porcentaje de reprobados en una o varias materias, a los que el propio sistema rescata mediante los denominados exámenes de reparación.  Se repara en una o dos horas lo que no se logró dominar durante todo el año.  Ésta ha sido la costumbre, parte ya de la estructura pedagógica del sistema educativo.  Quiere decir que el examen de reparación resulta muy importante como salvavidas del supuesto proceso de aprendizaje.


Para ello algunos padres de familia acostumbran, y la mayoría lo siguen haciendo, contratar profesores particulares. Según esta costumbre, el sistema educativo como tal deja a su suerte a cada estudiante reprobado con la opción de presentarse al examen de reparación y así salir del clavo.


El Ministerio de Educación este año ha presentado una visión y una acción novedosas respecto de los estudiantes reprobados.  Ha organizado el denominado Plan de Reforzamiento Escolar, una especie de rescate pedagógico de ese grupo de reprobados siendo el examen de reparación un elemento más de ese rescate pedagógico.  Con esta acción el ministerio ha mostrado un interés particular respecto de esos estudiantes que dejaron algunas materias tratándolos explícitamente como parte importante del sistema educativo.  Los estudiantes son sujetos imprescindibles del mismo.


Ese interés se ha expresado en la organización de una estrategia de atención no sólo para que los estudiantes pasen en  un examen, sino para convertir este proceso hacia la aprobación en un verdadero aprendizaje cuyo sentido parece incluir tres aspectos importantes: el pedagógico, el psicológico y el social.  El Plan cubre a 40.371 estudiantes con 6.080 maestros en 2531 centros educativos.


El aspecto pedagógico incluye el encuentro y la interacción de estos docentes junto con estudiantes, personas de la comunidad y los propios padres y madres de familia con los estudiantes pendientes de superar las exigencias de la materia que dejaron.  Se ha constituido un grupo de educadores voluntarios con el compromiso de activar un acompañamiento metodológico-didáctico a través del cual el estudiante recupera el camino perdido con la seguridad de contar con un apoyo mediador, facilitador y personalizado para dominar la materia que dejó.  Estamos frente a una acción pedagógica novedosa apuntando al éxito en el aprender.  


El hecho de sentirse el estudiante acompañado por gente que muestra el interés activo por su aprendizaje,  crea en él cierta seguridad y desde luego una cercana motivación.  El estudiante se siente apoyado, siente que se le ha tenido en cuenta, percibe que el proceso que está siguiendo es positivo, con una atención más personalizada en la que él juega un papel muy activo.

Esto genera en el estudiante el sentimiento de ir dejando atrás el pequeño impacto psicológico de haber dejado una o dos materias con cierto sabor a fracaso y cierto bajón en su autoestima.


El estudiante no sólo recupera lo que requiere aprender, lo importante es que se recupera a sí mismo con la confianza de que él puede, de que es inteligente, de que su proceso educativo sigue adelante.  El Plan de Reforzamiento Escolar no tiene como finalidad salir airoso en las estadísticas demográficas de la educación.  El reforzamiento escolar es la respuesta pedagógica y ética respecto a  un grupo importante de estudiantes que por diversas causas objetivas y subjetivas han dejado clases.  Ellos son sujetos claves del propio sistema educativo.


El Reforzamiento Escolar entraña también un aspecto social dado que la propia comunidad se involucra en el éxito del proceso educativo.  El fracaso educativo de cada estudiante es a la postre un fracaso social, de la familia, de la comunidad, de la escuela.  Los costos de la repetición de cursos resultan muy elevados, costos que directa o indirectamente los asume la sociedad. Como se puede observar, el Plan de Reforzamiento Escolar entraña una interesante secuencia de activos pedagógicos, humanos y sociales.  Esperemos sus resultados.

A manera de colofón respecto de la medida “Reforzamiento Escolar” es importante investigar en los propios estudiantes que han seguido este proceso su experiencia en esta nueva forma de prepararse para aprobar las clases que han dejado y para no volver a dejar clase alguna.  En esta investigación sería interesante comparar los resultados en los exámenes de reparación de aquellos estudiantes cuyos padres optaron por un profesor particular con los resultados de quienes formaron parte del Plan de Reforzamiento Escolar.


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