Los actos de juramentación y toma de posesión del Presidente constitucional de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega, este 10 de enero, dejaron en evidencia que los ciudadanos nicaragüenses y con investiduras de obispos dejan claro su antisandinismo, al cual tienen derecho; pero también el irrespeto y manoseo para con su feligresía o los creyentes católicos.
Los católicos aprendieron la doctrina mediante el catecismo, mismo que fue hecho miles de años después de Cristo, y todos saben que el octavo mandamiento es: “No darás testimonio falso contra tu prójimo (Ex .20, 16).
Ahora, aquí viene lo ridículo de los ciudadanos nicaragüenses con status religioso de obispos. Rubén Sócrates Sándigo y el Auxiliar de Managua, Silvio Báez, con la mayor seriedad mienten a los católicos al sostener: “Recibimos la invitación para los actos de toma de posesión, desde el viernes 7 de enero, pero los vimos hasta el lunes, y no coincide con nuestras agendas”
Los talentos de la Iglesia Católica son reconocidos y su astucia nadie la discute, pero eso no coincide con la mentira de Sándigo y Báez a la feligresía católica nicaragüense, porque por astucia bien podían delegar en cualquiera de los otros obispos, ya que su antisandinismo como ciudadanos no les permite ser coherentes. No asistir es igual a decir no al FSLN.
Resulta sí, que a ellos les invitaron como obispos católicos, no como ciudadanos, y por ende, otra forma de mentir es decir que no tienen tiempo (¿?) cuando gente con mayores responsabilidades, comenzando por los presidentes invitados y el Príncipe de Asturias, asistieron.
Estos personajes, funcionarios internacionales y hasta locales, encontraron espacio en su agenda para asistir a la toma de posesión, y asistieron, pero en Nicaragua, este par de obispos, Sándigo y Báez, dicen no tener tiempo por atender temas pastorales (¿?).
Los dos obispos reiteran con ello otra mentira, porque son los únicos que trabajan 28 horas, cuando la existencia del planeta indica que la rotación diaria es de 24 horas, pero a estos religiosos, el tiempo les hace falta y por eso su “excusa” es una vil y pésima mentira para con los creyentes católicos.
Los dos obispos, Rubén Sócrates Sándigo y Silvio Báez, irrespetan al catolicismo y a la propia doctrina que ellos promueven, y sin decencia alguna violentan el catecismo y violentan el segundo mandamiento.
Los dos obispos hablan en nombre del Señor, que según el catolicismo es “santo”, y con valores de “paz y reconciliación” politizan la doctrina del catolicismo. Ellos todavía asumen que un grupo de su feligresía les dijo que hubo malos manejos en las elecciones, y todo indica que no oyen lo que dicen los católicos sandinistas, porque dicen lo contrario, por tanto, de esos obispos, “líbranos Señor”.
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