12 de julio de 2012 | 00:04:00


El PRI ganó con el 38 por ciento, recuerda analista

Managua, Nicaragua | elnuevodiario.com.ni

Elecciones en México: ¿un castigo al PAN?


Es una decisión consciente”, sostiene el periodista y analista político, quien publica sus comentarios en su sitio web

Por Ary Pantoja | Política

Elecciones en México: ¿un castigo al PAN?
Rubén Aguilar Valenzuela, analista. ARCHIVO/END



Una especie de “voto castigo”, pero un “triunfo minoritario”, son las dos críticas que hace de los resultados electorales en México el exvocero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, y del expresidente mexicano Vicente Fox, Rubén Aguilar Valenzuela.

Aguilar considera que “la derrota del Partido Alianza Nacional, PAN, tiene muchas madres y padres, entre ellos la gestión del presidente Felipe Calderón y su absurda guerra, las divisiones internas, la conducción del partido, plataforma ideológica que cada vez es más conservadora ante los cambios culturales del país, lejanía de los sectores populares y el equipo de campaña que se integró, así como la estrategia que optó por la continuidad”.

“En el 2006, después de la administración de Vicente Fox, la mayoría de los que votaron decidieron que el PAN siguiera conservando la Presidencia de la República y eligieron a Felipe Calderón, pero después de su gestión optaron porque ese partido ya no siguiera en la primera magistratura. Esa, y no otra, es la realidad. No hay accidente. Es una decisión consciente”, sostiene el periodista y analista político, quien publica sus comentarios en su sitio web.

PAN a tercera fuerza

Además, Aguilar opina que “el PAN está obligado a una evaluación a fondo después de esta catástrofe electoral, en la que pierde la Presidencia, los gobiernos de Jalisco y Morelos, dos de las tres Delegaciones que tenía en el Distrito Federal, y queda como tercera fuerza en el Congreso”.

“Lo correcto”, sostiene Aguilar “es que la actual dirigencia del partido renuncie, como es práctica común en otros países, después de una derrota de tal magnitud, para dejar abierto el espacio a que surja una nueva dirigencia que se haga cargo de hacer un diagnóstico imparcial, a fondo, que les permita conocer y explicar lo que pasó y al mismo tiempo asuma los cambios que se deben impulsar, para afrontar los nuevos tiempos”.

Para Aguilar, “si el PAN no se reestructura a fondo, para responder a la nueva realidad de una ciudadanía cada vez más formada y liberal, tiene muy pocas posibilidades de volver pronto a la Presidencia de la República y a tener presencia significativa en los Estados y el Congreso”.

“El partido requiere cambios radicales en su concepción ideológica y plataforma programática, pero también en su estructura orgánica”, agrega.

La vuelta del PRI

En la segunda parte de su análisis, Aguilar recomienda al Partido Revolucionario Institucional, PRI, y al ganador de los comicios, Enrique Peña Nieto, que debe saber gobernar, pues le recuerda que ganó con “una minoría de ciudadanos”.

“La decisión de la mayoría de los votantes, 38%, fue que el PRI volviera a la Presidencia de México. Este sector de la ciudadanía piensa que el Revolucionario Institucional debe hacerse cargo de la conducción del país”, señala.

Sin embargo, sostiene Aguilar, “Enrique Peña Nieto y su partido deben ser conscientes y actuar en consecuencia frente a dos realidades: han sido elegidos por una minoría de ciudadanos y existen dudas e incluso temores sobre cuál será el camino que tomará el PRI: la restauración del viejo régimen o seguir

la renovación”.

Las cifras

“En la nueva realidad del país, mientras no exista la segunda vuelta, el Presidente de la República siempre será electo por una minoría”, expresa Aguilar, quien, para sostener sus tesis, agrega: “el padrón (electoral) es de 79 millones de ciudadanos. De esos, 32 millones (38%) decidieron no ejercer su derecho a votar; y de los 47 millones que sí lo hicieron (62%), por Peña Nieto votaron 18 millones 630,000, es decir solo el 25% del padrón”.

“No existe ninguna duda sobre la legitimidad del nuevo presidente, pero es necesario tener en cuenta que 60 millones 370,000 ciudadanos (75%) no votaron por ese candidato. Él está obligado a gobernar para todos, y una tarea fundamental es asumir esta realidad y hacer esfuerzos para ganar al proyecto del gobierno, no al partido…”, añadió Aguilar.

Aguilar considera que “a pesar de que el país es otro y que ya no se puede volver a los tiempos de la opacidad absoluta o al ejercicio del poder presidencial sin contrapeso alguno, hay muchos ciudadanos, la mayoría, como se deriva de los números anteriores, que temen que el PRI caiga en la tentación, así lo he oído de algunos, de restaurar

viejas prácticas”.

No obstante, agrega, “el nuevo presidente electo, quien tomará posesión el primero de diciembre, debe tener muy claro esta duda para demostrar que no ha lugar a esa tentación y que su gobierno habrá de continuar con el proceso de profundización y consolidación de la democracia que el país vive desde 1997 y de manera más clara a partir del 2000”.


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