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  • ACAN-EFE

Las graves inundaciones que han dejado al menos 3 muertos y miles de damnificados en Argentina han desatado una tormenta política en plena guerra electoral por la sucesión presidencial, con el candidato oficialista, Daniel Scioli, en el centro de las críticas.

El gobernador saliente de la provincia de Buenos Aires, la región más afectada por el temporal, tuvo que regresar hoy precipitadamente de un "viaje personal" a Italia, donde había volado el martes en medio de la situación de emergencia.

Scioli justificó hoy en una rueda de prensa la decisión de viajar para hacer "consultas médicas" ante el "esfuerzo extenuante" realizado durante la campaña electoral, "que me llevó al límite de mi dolor", en referencia a la amputación de su brazo de derecho por un accidente de moto acuática, en 1989.

La crisis empaña su victoria en las elecciones primarias del pasado domingo, golpe que los líderes de la oposición buscan capitalizar en la carrera hacia las generales de octubre.

El líder peronista disidente Sergio Massa, aspirante presidencial del Frente Renovador (FR), calificó de "inoportuno" el viaje de Scioli, mientras que el conservador Mauricio Macri, de Propuesta Republicana, lamentó el "abandono" de la población.

"No hacemos ni ausencia ni demagogia política. El adversario es el cambio climático. Yo no tomo esto en términos políticos y lamento a los que quieren llevarlo a esos términos, pero no lo van a encontrar de parte nuestra", sostuvo hoy Scioli.

Desde el Ejecutivo de Cristina Fernández, el jefe de ministros, Aníbal Fernández, quiso también atajar las acusaciones al afirmar que "pretenden sacar ventaja politiquera" de las inundaciones cuando "la realidad" es que "hay que ponerse las botas, arremangarse y ponerse a laburar (trabajar)".

"A veces dan vergüenza ajena, en el caso de (el líder conservador Mauricio) Macri, las cosas que dice y ver a sus funcionarios con las botitas puestas chapoteando en el agua... como si estuviese solucionando el problema de la gente común", agregó, durante su contacto diario con los medios.

Oposición y opinión pública cuestionan además la gestión de Scioli durante ocho años al frente de la provincia más rica y más poblada de Argentina, que en menos de un año ha vivido dos episodios de graves inundaciones y que precisa importantes obras públicas para limpiar los cauces y mejorar el desagüe de los ríos.

Scioli defendió hoy las inversiones realizadas en los últimos años, aunque reconoció que "mientras haya un damnificado siempre la tarea está inconclusa".

Además, declaró la emergencia hídrica y anunció ayudas para los damnificados, complementarias a las ofrecidas el miércoles por el Gobierno argentino.

La provincia de Buenos Aires es la zona más afectada por las intensas lluvias que comenzaron hace una semana, con precipitaciones que suponen el 30 % de la media de todo un año, según informó hoy el Gobierno bonaerense.

Cálculos oficiales cifran en 10.000 los afectados en la provincia de Buenos Aires, entre los que figuran 2.000 personas que permanecen aún en centros de refugio oficiales y 4.000 "autoevacuados" (personas que se han resguardado en casas de familiares o conocidos).

El temporal deja al menos tres muertos y localidades con barrios enteros anegados, como en los casos de los municipios bonaerenses de Salto, Arrecifes, Luján y San Antonio de Areco. Aunque se mantiene la alerta climática, se espera que en las próximas horas descienda el volumen de las precipitaciones y el caudal de los ríos.

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