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  • AFP

Las primarias para las presidenciales en Estados Unidos comenzarán el 1 de febrero en Iowa. Donald Trump encabeza los sondeos en el campo republicano, pero en el pequeño estado de Iowa es superado por el senador Ted Cruz.

Terminada la amabilidad de antaño entre ambos, Donald Trump extrajo de los cajones un viejo expediente sobre Ted Cruz: su nacimiento en Canadá hace 45 años y su eventual impedimento para ser elegido como presidente de Estados Unidos.

La constitución estadounidense establece tres criterios para poder ser elegido: tener 35 o más años, residir en Estados Unidos al menos los últimos 14 años y ser "ciudadano natural de nacimiento". Esta última condición es ambigua. Excluye a los ciudadanos naturalizados, aunque no define qué es un ciudadano "natural".

Sin embargo, numerosos expertos estiman que al ser Ted Cruz hijo de madre estadounidense (su padre es cubano), es naturalmente estadounidense y, por tanto, elegible.

Anticipándose a la polémica, Ted Cruz renunció el año pasado a su nacionalidad canadiense.

Interrogado el lunes por The Washington Post, Trump aprovechó la oportunidad para disparar las insinuaciones. "Los republicanos deberán preguntarse: ¿queremos un candidato que corra el riesgo de ser impugnado por los tribunales durante dos años?", afirmó. "Detestaría que le ocurriera tal cosa".

"La gente seguirá haciendo ruido político con este tema, pero desde el punto de vista legal, la cuestión está resuelta", aseguró Cruz el martes desde Iowa, y citó los precedentes de John McCain, nacido en la Zona del Canal de Panamá, y de Barry Goldwater, nacido en Arizona antes de su integración a Estados Unidos.

Ambos se miden desde hace meses, ya que pescan en las mismas aguas y pretenden representar a su manera el rechazo al "sistema" y a los aparatos políticos.

Ted Cruz fue electo senador en 2012 en medio del ascenso del Tea Party, y es el líder de los rebeldes del Congreso, que están permanentemente en conflicto con su propio partido, a cuyos dirigentes critican por supuestamente consensuar con Barack Obama.

Hasta el momento Ted Cruz ha sido el precandidato más indulgente con Donald Trump, incluso cuando todo el partido criticaba al multimillonario empresario por sus declaraciones anti-musulmanas y otros excesos. Por su parte, Donald Trump, de 69 años, dijo durante un debate en diciembre que el senador texano tenía "un temperamento maravilloso".

Lowa, primer examen

Desde entonces Ted Cruz sacó una ligera ventaja en los sondeos de intención de voto entre los republicanos en Iowa: 31% contra 27% de Donald Trump. Una diferencia nada concluyente pero que bastó para desencadenar la exasperación del empresario inmobiliario.

El perfil del senador, quien desde hace años defiende causas religiosas, en principio sintoniza mejor con los numerosos votantes conservadores evangélicos del estado.

Los resultados de las primarias de Iowa son tradicionalmente imprevisibles. La participación suele ser baja (en torno a 20%) y la mayoría de los electores se deciden en los últimos días. Por lo demás, los vencedores de las dos últimas primarias republicanas en ese Estado(Mike Huckabee en 2008 y Rick Santorum en 2012), terminaron siendo estrellas fugaces.

Para Trump, una derrota en Iowa erosionaría su imagen de líder indiscutido. "Me encantaría ganar Iowa. Iowa es muy importante para mí", dijo al Post.

Los demócratas

En los papeles, 12 republicanos siguen en carrera. Detrás de Trump y Cruz se ubican el senador por Florida Marco Rubio, de origen cubano, el médico negro retirado Ben Carson, y Jeb Bush, hermano e hijo de los presidentes Bush.

En el Partido Demócrata, la carrera se juega entre la favorita, Hillary Clinton, de 68 años, y el senador independiente, autodefinido como socialista, Bernie Sanders, de 74 años. Un tercer candidato marginal, Martin O'Malley, de 52 años, pasa mucho tiempo en Iowa con la esperanza de dar la sorpresa.

Hillary Clinton terminó tercera en Iowa en 2008 detrás de Barack Obama y de John Edwards. Hoy se encuentra ampliamente en ventaja en los sondeos de intención de voto (50% contra 37% de Sanders), pero su equipo de campaña invierte mucho tiempo y dinero, consciente de que una derrota constituiría un terrible comienzo del año. La precandidata ya pasó 35 jornadas en el estado, según el Des Moines Register.

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