•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

De la última encuesta de M&R, divulgada esta semana, se puede deducir que entre la población de Nicaragua prevalece el deseo de que “los resultados de noviembre del 2016 tengan una legitimidad incuestionable, y de esta manera podamos cohabitar con un mínimo de civilidad todos los nicaragüenses, independientemente de nuestras preferencias políticas”, afirma Arturo Cruz Sequeira, profesor pleno del INCAE.

Los electores independientes suelen decidir elecciones en Nicaragua. ¿Ves algún cambio en el comportamiento político de quienes se definen como independientes, según la encuesta de M & R?

El comportamiento electoral de los independientes siempre ha sido un tema de particular preocupación en las encuestas de M&R, ya que además de ser una porción muy significativa de los votantes, en las cuatro elecciones nacionales entre 1990 y 2006, la mayoría de ellos votó en contra del FSLN (50.0%), el 30.0% de los independientes se abstuvieron de participar en los comicios, y solamente el 20.0% optó por la candidatura del comandante Daniel Ortega. En los números de diciembre del 2015, M&R encontró que 54.3% de los encuestados se identificaron como simpatizantes del FSLN, 4.4% con el PLC, 2.4% con el PLI, 0.3% con los conservadores, y 0.2% con el MRS. Los independientes se situaron en 37.6% del electorado. Casi la mitad de los que se identifican como independientes, los que obviamente no simpatizan con el FSLN, aprueban sin embargo la gestión del gobierno de Daniel Ortega, lo que nos hace creer que estos nicaragüenses estarían inclinados a votar por la formula sandinista en las presidenciales del 2016. Suponiendo que esta tendencia se mantiene, el mercado electoral potencial de los partidos de oposición este noviembre próximo, en el mejor de los casos, quedaría reducido a un tercio de los votantes.

¿Cómo ha conseguido el presidente Ortega una mejor valorización entre los nicaragüenses?

El 2009 fue un año terrible para la economía mundial, y en Nicaragua, como en la mayoría de los países de la región, la economía se contrajo en -1.5%, y el desempleo abierto llego a 8.2% de la PEA. En ese año los flujos de fondos venezolanos, entre prestamos y donaciones, sumaron 335.4 millones de dólares, una suma importante que sin duda ayudó a suavizar el golpe económico, pero por debajo de los flujos que se sumaron anualmente entre el 2010 y el 2014. El total de prestamos venezolanos durante esos cinco años suman más de 2,600 millones de dólares, a los que hay que sumarles para el mismo período 2010-2014 cerca de 1,800 millones de dólares en exportaciones agropecuarias nicaragüenses a Venezuela. En el 2007 las exportaciones a Venezuela apenas superaban los 6 millones de dólares, y aquí no estamos incluyendo los montos de inversión extranjera directa procedentes de Venezuela. Cabe resaltar que el programa Plan Techo entró en operaciones en julio del 2009, generalizándose en el 2010, mientras en mayo del 2010 se hacía entrega del primer bono solidario. En la encuesta de M&R Consultores de octubre del 2011, solamente el 8.9% de los entrevistados señalaban “nada me gusta” del gobierno de Daniel Ortega, y en encuestas posteriores, entre los independientes solamente el 10.4% señalaban “nada me gusta” de la gestión presidencial. Entre los programas que más le agradaban a los entrevistados del gobierno de Ortega se destacaban Plan Techo, Casas para el Pueblo y el Bono Productivo, indicadores que se reforzaron en la encuesta de diciembre del 2011. En esta última encuesta de M&R, de diciembre del 2015, 44.5% de los entrevistados afirmaron haber sido beneficiados por uno de los programas sociales del gobierno.

Además de los programas sociales, ¿qué otros factores cuentan en la valorización positiva de Ortega en las encuestas? La encuenta fue presentada en la UAM.

Creo que el miedo entre la mayoría de los nicaragüenses de un regreso a las medidas de los años ochenta se ha disipado, miedo que todavía en el 2006 era uno de los principales impedimentos para la victoria electoral de Daniel Ortega, como se refleja en la siguiente afirmación en la encuesta de M&R en agosto del 2006:  “Hay quienes dicen que el candidato Ortega lo que pretende es controlar las remesas, entregar el dinero en córdobas y quedarse con los dólares, a como lo hicieron en los años ochenta”. 56.0% de los entrevistados dijo entonces estar de acuerdo con lo afirmado.

¿Es sostenible esa mejor imagen de Ortega en este año electoral?

La pregunta del 2016 es precisamente la capacidad del gobierno de sostener los números que comprenden las encuestas, tomando en cuenta los ritmos de crecimiento económico en Nicaragua en un contexto global difícil, lo que se puede reflejar en el valor de nuestras exportaciones tradicionales y en los flujos de inversión extranjera directa. Más aún, entre enero y junio del 2015, los prestamos venezolanos, con el colapso del precio del petróleo, apenas se ubicaron en 172.8 millones de dólares; mientras, las exportaciones nicaragüenses a Venezuela entre enero-noviembre del 2015 se vieron disminuidas a 277 millones de dólares.

¿Qué posibilidad tiene la oposición de levantarse de la lona, donde está con 8.0% más o menos?

De la misma manera en que las estrellas se alinearon creando condiciones objetivas favorables a Daniel Ortega en las presidenciales del 2011, algo parecido en dirección contraria tendría que ocurrir este año. Pero, además de una crisis mayúscula que nadie desea, incluyendo a los opositores, la oposición requiere de una oferta de líderes más atractiva para los votantes. En la última encuesta de M&R, cuando se le pregunto a los entrevistados ¿quién debería asumir el liderazgo de una oposición unida?, 68.4% respondió ninguno, NS/NR 23.1%, Eduardo Montealegre 2.3% y don Fabio Gadea 2.1%. En el caso de Eduardo Montealegre, en Managua, 11.4% expresó sentir agrado por su persona, mientras en el interior 13.1%. En cuanto a don Fabio Gadea, 29.0% dijo sentir agrado por él en Managua, y 20.2% en el interior. Para complicarle más las cosas a la oposición, el 77.8% de los consultados dijo que el país va por la dirección correcta, en comparación a un 11.2% que afirmó lo contrario. Y un 75.0% dijo que el gobierno de Daniel Ortega inspira esperanza. Para que tengamos una mejor idea del significado de este último número, en la consulta de M&R de julio del 2010, el 58.3% de los encuestados dijo sentir desesperanza ante la gestión del Presidente Ortega, y entre los independientes, los sin esperanza se ubicaron en 71.6%.

¿En que se diferenciarían las elecciones de este año con las anteriores?

Creo que debemos regresar al tema de los independientes, ya que como señalamos al inicio de esta entrevista, la mayoría de ellos se inclinaba en contra de Daniel Ortega en elecciones pasadas. Sin embargo, en las elecciones del 2011, esta tendencia empezó a cambiar, y sobre la base de esta última encuesta de M&R, la mayoría de los independientes en el 2016 se inclinan firmemente a favor de la Casilla 2. El equipo del Centro de la Investigación de la Comunicación (Cinco), en conjunto con Víctor Borge, realizó un estudio (encuesta más grupos focales) entre el 28 de mayo y el 9 de junio del 2011, dedicándose a estudiar el comportamiento exclusivamente de los independientes, los que según sus números se acercaban a 45.0% del electorado. En lo que concernía al presidente Ortega, ya en el 2011 el estudio señalaba que “los datos muestran que existe una tendencia favorable hacia Daniel Ortega entre el segmento de los votantes independientes, lo cual se puede verificar en el nivel de reconocimiento, el nivel de agrado y la intención de voto que alcanza. Esta tendencia coincide con los resultados de otras encuestas de opinión y muestra un cambio en los resultados históricos antecedentes en los que este candidato no alcanzaba porcentajes importantes dentro del sector de los votantes indecisos”.

¿A qué atribuís que más del 80% de los nicaragüenses pidan observación electoral?

Si uno quisiera darle el mejor ángulo posible a este reclamo abrumador de la gente, es el deseo de que los resultados de noviembre del 2016 tengan una legitimidad incuestionable, y de esta manera podamos cohabitar con un mínimo de civilidad todos los nicaragüenses, independientemente de nuestras preferencias políticas. Tan grande es el reclamo, que hasta los propios simpatizantes sandinistas quieren observación electoral. Y no hay duda que la mayoría de los nicaragüenses se sentirían a gusto, si las autoridades nacionales encargadas de los procesos electorales son fiscalizadas por organismos de credibilidad incuestionable, tales como el Centro Carter, IPADE, entre otros.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus