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El Gobierno de Nicaragua condenó "el golpe de Estado parlamentario" que dio el Senado brasileño al destituir definitivamente del cargo a la presidenta Dilma Rousseff.

"Esta mañana (ayer) se conoció la culminación del proceso de separación, proceso que en su momento nuestro Gobierno condenó por considerarlo injusto, realmente es una destitución", señaló la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, en un mensaje leído a través de medios oficiales.

La funcionaria refirió que esa destitución "se ha catalogado también como un golpe de Estado, un golpe parlamentario, que ha separado de la presidencia a la hermana, compañera Dilma Rousseff".

Según Murillo, con la culminación de ese proceso de destitución en Brasil, "se está declarando de muchas maneras la apertura de una etapa difícil para el pueblo brasileño, donde se habla del regreso de las políticas neoliberales".

"Recordemos que el Gobierno de Lula (Luiz Inácio Lula da Silva) y de Dilma han sacado a millones de brasileños de la pobreza y ahora los augurios, los pronósticos, no son buenos para las familias del Brasil", agregó.

El Gobierno nicaragüense que preside, Daniel Ortega, también envió su solidaridad a los expresidentes Rouseff y Lula, y al Partido de los Trabajadores.

"Es un suceso inaceptable en el siglo XXI que constituye un grave retroceso", dijo Marco Albuja, embajador de Ecuador en la OEA.

Dilma Rousseff, la primera presidenta de Brasil, fue destituida ayer por el Senado de su país por 61 votos a favor y 20 en contra, en el marco de un juicio político en el que se le atribuyeron "crímenes de responsabilidad" por supuestas maniobras para maquillar las cuentas públicas.

La decisión parlamentaria confirmó como presidente de Brasil a Michel Temer, quien seguirá en el poder hasta el 1 de enero de 2019 y quien antes de la suspensión de Rouseff se desempeñaba como su vicepresidente.

En tanto, el representante alterno de Nicaragua en la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Exequiel Alvarado, también condenó "el golpe de Estado parlamentario en contra de Dilma" y dijo que "las fuerzas regresivas del hemisferio siguen trabajando para provocar golpes de Estado en contra de los gobiernos progresistas de la región".

Por otro lado los representantes de Venezuela, Bolivia y Ecuador se sumaron a la condena ayer ante la OEA, considerando que lo hecho por el senado brasileño es “un golpe de Estado parlamentario".

"Se ha dado un golpe de Estado parlamentario en el país más grande de Suramérica", dijo el embajador de Bolivia, Diego Pary, en un Consejo ordinario semanal que discurría sin alusiones a la noticia que ocupaba todas las portadas de diarios.

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