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La Iglesia católica mostró su preocupación a los nicaragüenses por el desamparo de las personas que permanecen, de forma irregular en Nicaragua, quienes llegan desde el Caribe o África con el objetivo de ir por tierra hasta Estados Unidos.

"Esos inmigrantes salen de su país solo al amparo de Dios, dejan la seguridad de su tierra, su cultura, su idioma, solo por alcanzar un mejor estado de vida", reflexionó ayer el sacerdote Julio Dávila, durante la misa en la Catedral de Managua.

El llamado de la Iglesia ocurre en momentos en que cientos de migrantes, en su mayoría africanos abandonados por traficantes de personas o "coyotes", son detenidos mientras intentan atravesar el territorio nicaragüense.

El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de la Arquidiócesis de Managua, aseguró que como Iglesia la orientación que se ha dado a los sacerdotes “es brindar ayuda".

Brenes, líder de la Iglesia católica nicaragüense, una de las instituciones más influyentes del país, dijo que “la diócesis que tiene mayor afluencia de migrantes es la de Granada, y sé que monseñor Jorge Solórzano ha orientado que si pasa una persona con hambre no le nieguen la comida, tal vez no trasladarlos hasta la otra frontera, pero sí darles un vaso con agua o una mudada". Luego de oficiar una misa en la capilla  del colegio Centroamérica, Brenes expresó a El Nuevo Diario que "realmente es una situación muy compleja", asimismo manifestó que "como Iglesia católica invitamos a los países de la región a que tomen verdaderamente cartas en el asunto, porque estos migrantes son seres humanos, y necesitan asistencia".

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