7 de noviembre de 2009


El caso emblemático de Jinotega a un año del fraude
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“La gente está ardida”


Un año después, Germán Zeledón sigue en la lucha, aunque los objetivos ya no son los mismos. No pretende ser el alcalde de Jinotega, alcaldía que, asegura, le fue arrebatada por un fraude electoral, sino que la historia del nueve de noviembre de 2008 no se repita en las elecciones nacionales de 2011. Con mucho pesimismo analiza el futuro y se muestra preocupado “por las pocas opciones que le quedan a la gente”

Por Matilde Córdoba | Política

“La gente está ardida”
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Germán Zeledón, ex candidato a alcalde de Jinotega. Xavier Castro / END
En su adolescencia Germán Zeledón fue Contra, más tarde estudió para abogado y durante el segundo gobierno de Daniel Ortega, de la mano de los liberales, compitió para ser alcalde de su natal Jinotega, pero por mil votos los sandinistas se quedaron con la municipalidad.

Hubo fraude, sostiene Zeledón, uno de los 40 candidatos a alcaldes de la Alianza Partido Liberal Constitucionalista, PLC, a quienes según organismos de observación electoral, fiscales y gobiernos extranjeros les correspondería asumir las alcaldías.

Zeledón critica a los diputados y magistrados “que se venden” y asegura que “este pueblo no va a aguantar tanta presión”. También saca su lado guerrerista: “Para que a mí me golpee un pandillero de los que tiene ahora Ortega, prefiero agarrar un fusil y agarrarme con ellos, ¿ya?”, advierte.

Un año después, ¿qué están haciendo para revertir el fraude que denunciaron poco después de los comicios?
Nuestras autoridades son como Shakira, sordos, ciegos y mudos. Entonces hemos buscado a nivel internacional, ante la OEA, que no nos ha escuchado, sólo ha escuchado el problema de (Manuel) Zelaya; ante las autoridades norteamericanas, ante la Unión Europea. La gente de la Unión Europea está convencida del fraude, ellos hicieron un estudio con la KFW.

Más que todo estamos haciendo un llamado a la gente para que despierte, y parece que la juventud ha despertado más que mucha gente.

Nuestra meta es escuchar las voces de las alcaldías a las que le han robado y no les hemos escuchado la voz. La de Wiwilí, la de Sébaco...

¿Por qué hasta ahora no se han pronunciado esas alcaldías?
Por eso los estamos organizando a ellos en el “Grupo 9 de noviembre”, para que se pronuncien. No sólo somos cabeceras departamentales. Hay muchos lugares, el mismo Sauce. Nos vamos a reunir este nueve de noviembre en Managua para que lo denuncien, para que la gente los conozca.

Esta lucha no sólo tiene que quedarse con los cinco que presidimos el “Grupo 9 de noviembre”.

Además, nosotros queremos hacerles un llamado a los diputados que se venden. A veces los culpables de lo que hace el orteguismo son muchos diputados; que no venga a decir este diputado Alejandro Ruiz que no sabía. La verdad es que les están dando dinero a todos estos diputados. No debemos andar con paños tibios al tratar a esta gente.

Otra de las metas es la aprobación de la Ley de Nulidad de las Elecciones, que se reforme la Ley Electoral y que no sean reelectos los magistrados.

¿Qué tanta influencia creen ustedes que tendrá a estas alturas la aprobación de la Ley de Nulidad de las Elecciones?
Lo que estamos garantizando es que los próximos procesos electorales se jueguen lo más justo, lo más limpio. Esta ley va a marcar un precedente, que no se quede esto como dicen los orteguistas: “Lo robado, robado está”. Hay que poner un alto.

La reelección de Daniel Ortega no es sólo la reelección. Yo no le tengo miedo, no tengo miedo que se reelija. El miedo de la población es que los dados están cargados y eso significa que el Consejo Supremo Electoral está en manos del orteguismo y toda su estructura.

Miremos más de fondo, la corrupción del sistema está desde quien reparte las cédulas, porque en Jinotega hay más de cinco gavetas llenas de cédula y no las reparten, miremos quién hace el Padrón Electoral, quién hace la cartografía, quién integra el Consejo Electoral Municipal, son pura gente de ellos.

En esa reingeniería se necesitaría cambiar a la gente del PLC porque este partido tiene a su gente en todas las estructuras. Entonces cabe preguntarse, ¿qué tanto apoyo tienen ustedes de su partido?
Yo milito en el PLC, pero tampoco significa que todo está bien dicho (en el PLC).

¿Está claro que cualquier fraude tuvo que haberse hecho con la ayuda o complicidad del PLC? Hay quienes sostienen, incluso, que la sentencia de la Sala Constitucional es también parte del pacto entre ambos partidos.
Yo le digo una cosa: nosotros llamamos al partido nuestro para que no haga comparsas con el Frente Sandinista y cierre filas con el pueblo y con todas las bancadas, porque si se unen todas las bancadas y todos partidos, otra realidad sería.

Aquí pueden estarse dando besos y abrazos Arnoldo Alemán y Eduardo Montealegre, pero no basta. Hay que ver cosas más de fondo, y las cosas de fondo son que aunque ellos se unan, hay que garantizar que sus magistrados no se vendan. Ése es el problema de los magistrados y diputados que tenemos, es gente fácil de sobornar; y yo entiendo cuando usted me pregunta que si lo hacen con la venia del partido.

Usted pertenece al PLC y sabe perfectamente que en todas las estructuras del CSE hay gente del PLC
Yo creo que mucha gente se le ha salido de la mano al PLC, muchos no responden a la doctrina del partido. No vayamos largo, si aquí hay mucha gente que el PLC la puso en muchos cargos y ahora responde al Frente Sandinista. Hay jueces puestos por el PLC que ya se carnetizaron.

¿En las denuncias internacionales ha sido apoyado por el partido?
Yo he tenido apoyo, por los recursos, por la asesoría legal.

¿No cree que hubo cierta lenidad de su partido para evitar ese fraude?
Le voy a ser honesto: el partido tuvo la culpa al aprobar una Ley Electoral que sólo era para dos partidos. El PLC nunca pensó que iba a ser tercera fuerza, y las consecuencias las estamos pagando ahora.

Aquí ya no es ni Vamos con Eduardo ni el PLC los que tienen el poder en los Consejos Electorales, y el responsable es el mismo PLC y Eduardo (Montealegre). Este último apostó mal con Eliseo Núñez. Ahora las próximas autoridades tienen que ser electas en consenso con ellos y la ALN.

¿A nivel internacional qué resultados ha habido?

Es doloroso decirlo, han cortado la ayuda, aunque el que sufre es el pobre, no sufre Daniel Ortega, porque diario come frito con la “Chayo”. El problema es que si le dan recursos a este gobierno, no llegan a la gente.

Al final la perjudicada es la gente, la que va a pagar más impuestos, ¿vale la pena pagar ese costo?
Sí, pero yo siempre he dicho que en toda guerra tiene que haber heridos y muertos, debemos de sufrir para que nos quitemos esta dictadura.

¿Qué tan grande es el apoyo popular que tienen un año después?
El apoyo existe, pero es más verbal, la gente casi no actúa. ¿Por qué no actúa? En primer lugar, porque hay gente que tiene su negocio y le teme al terrorismo fiscal. Hay otros que trabajan para empresas públicas y saben que los pueden correr, y hay otros que no trabajan para nadie y tienen familia.

Esta gente tiene al Poder Judicial de su lado, puede matar a alguien de nosotros y nos puede pasar como a (Carlos) Guadamuz, que el hombre (que lo asesinó) hace poco salió premiado.

Ése es el miedo de la gente. Pero creo que va a haber un momento en que todo reviente. Si se roban las elecciones de 2011 puede haber un caos. Estamos transmitiendo esta experiencia.

"No sólo los orteguistas son ciudadanos"

Germán Zeledón ve un futuro bastante incierto y desalentador. Hay diputados y magistrados que se venden y un Estado de derecho inexistente, dice.

¿Qué futuro tienen ustedes? ¿Seguirán denunciando un fraude sin lograr resultados concretos?
Nosotros somos la punta de lanza, podríamos decir la reserva moral electoral de este país. Estamos llamando a la unidad, estamos diciendo que así como nos robaron las elecciones a nosotros, se pueden robar las presidenciales.

Si no marcamos el fraude de 2008, quiere decir que el orteguismo puede hacer un fraude en 2011. Queremos garantizar que no exista más fraude, que se respeten las leyes, pero como no se respetan las leyes, vamos a tener que actuar los ciudadanos con formas no como lo esperan ellos.

Este pueblo no va a aguantar tanta presión. La gente en el norte ya está pensando en otras cosas. Y en el norte no van a salir a las calles con morteros.

¿Cómo están pensando?

La gente en el norte está pensando en tomar acciones armadas, y yo lo he escuchado, me lo han dicho. No es una actitud mía.

Ellos no sienten otra forma de hacerse expresar en este país si no es por las armas, porque sienten que se han cerrado las puertas en el Consejo Supremo Electoral al no respetar su derecho; sienten que no hay una Asamblea que se agarre los pantalones; sienten que hay un Poder Judicial que pertenece a Daniel Ortega y no al Estado; sienten que existe una Contraloría que no dice si robaron o no robaron. La gente siente que los únicos que tienen derecho a ser ciudadanos son los orteguistas.

¿A estas alturas, está usted de acuerdo con que se inicie un conflicto armado, tomando en cuenta la historia reciente de Nicaragua?
A mí me tocó andar en la guerra en los 80, pero no como los contras que se vendieron, como “Kalimán” o “Mack”; yo me mantengo luchando con la democracia. Para mí la salida no es la vía armada, pero sí escucho de gente que no aguanta más, que siente que sus derechos ya toparon y a veces no sé si tienen razón, no sé si darles la razón.

Si salís a la calle un poco de vagos te golpean, y a mí para que me golpee alguien, mejor me agarro directamente con él. Para que a mí me golpee un pandillero de los que tiene ahora Ortega, prefiero agarrar un fusil y agarrarme con ellos, ¿ya?

¿Prefiere resolverlo a punta de balas entonces?
Yo sé que no está de acuerdo, pero a veces creo que este tipo de gobierno gorila que tenemos entiende nada más con un jalón de oreja.

Además de la frustración de una parte de la población por no poder manifestarse, en general la gente está preocupada por los múltiples problemas económicos, por el día a día y su comida, ¿no le parecen innecesarias las balas?
Sí, las salidas son otras, mi llamado no es a la guerra, pero a veces te sentís como que no te escuchan.
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