
En prisión preventiva continuarán los dos hermanos que la madrugada del dos de febrero aterrorizaron a los pobladores del casco urbano noreste de San Jorge, al asesinar sin ninguna piedad al joven Justo Emilio Orozco Guadamuz , de 26 años, y a la vez propinarle múltiples estocadas al mexicano Raúl Durán Aranda, de 44 años.
La prisión preventiva fue dictada para los hermanos Ramón Alberto y Roberto Antonio Obando Toledo, de 28 y 26 años, respectivamente, por la jueza de Distrito Penal de Audiencia de Rivas, Norma Castillo, quien tuvo que celebrar audiencia en dos ambientes diferentes.
A Ramón Alberto le celebró audiencia en la sala de hospital rivense donde está internado, para darle a conocer la acusación, admitirla, darle intervención de ley al acusador particular del mexicano, y fijar la vista inicial para el 14 de febrero.
La jueza le reconfirmó la prisión preventiva a Ramón Alberto, por lo que permanecerá custodiado por la Policía mientras se restablece de las lesiones que sufrió a la hora del enfrentamiento.
Querían linchar a uno
En tanto, en los juzgados rivenses compareció su hermano Roberto Antonio, a quien los pobladores de San Jorge querían linchar en las afueras. Al final de la audiencia la judicial también decidió mantenerlos en prisión preventiva y lo citó para el día de los enamorados para realizarle la audiencia inicial.
Como se recordará, el hecho sangriento que desveló hasta a la alcaldesa de San Jorge, ocurrió en el barrio “Arlen Siú”, después de las dos de la madrugada.
Según la acusación del Ministerio Público, el joven Orozco Guadamuz fue asesinado en el primer piso de la casa del mexicano y antes de ser estrangulado por los hermanos Obando Toledo, fue golpeado en el rostro, además le propinaron una estocada en la pierna izquierda y lo ataron de los pies con cables eléctricos.
Finalmente lo asfixiaron con una sábana que le colocaron en el cuello y lo dejaron inerte debajo de una cama.
Ampliarán acusación
Posteriormente la trifulca siguió en el segundo piso, donde el mexicano se encontraba en un cuarto. Ahí recibió estocadas en la espalda, abdomen, dedos de las manos y una en el cuello que estuvo a punto de privarle de la vida.
El abogado particular José Adán Castillo aseguró que solicitará una ampliación de la acusación, porque en una parte del escrito de la Fiscalía se deja entrever que los acusados estaban compartiendo licor con las víctimas.
“Aunque mi cliente los conocía por haber estados recluidos en la ONG Nuestros Pequeños Hermanos, ellos llegaron con todo un plan para robar junto con otros tres que se dieron a la fuga, y sorprendieron a Raúl Durán Aranda cuando estaba acostado en su cuarto”, relató el acusador particular.
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