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Bernardo Guadalupe Sevilla Espino, quien enfrenta un juicio por parricidio, abuso sexual, robo con intimidación y triple asesinato en Chontales, pidió ayer a un juez que traspase a nombre de uno de sus hermanos una camioneta y C$170,000 en efectivo que presuntamente pertenecían a su propia madre, quien es una de las víctimas.

“Es sorprendente, señor juez, que el acusado y los familiares del acusado estén preocupados por el dinero que le sustrajeron a la víctima. Parece que les interesa más el dinero que la muerte de su propia madre y también la de su hermana Mayra”, dijo el fiscal auxiliar Juan Carlos García, quien aseguró que la camioneta y el dinero son “piezas de convicción” que no pueden ser devueltas.     

El juez especializado en violencia de Chontales, Leonardo Gálvez, mantuvo ayer prisión preventiva para Sevilla Espino y programó un juicio oral y público para el 4 de agosto a la 9:00 a.m.

Sevilla Espino es acusado, junto con un hermano de 15 años, de asesinar a su propia madre, Ana María Espino, de 55 años; a su sobrina, Mayra del  Carmen Sevilla Espino (hija adoptiva de la señora), y a la que era empleada doméstica de la casa, Zenayda del Rosario Fonseca López, de 16 años.  

El crimen ocurrió en el barrio Buenos Aires, en Acoyapa, Chontales, la madrugada del 19 de junio y ayer se celebró la audiencia inicial. 

El fiscal auxiliar García ofreció en la audiencia inicial a 16 testigos civiles, 4 testigos policiales, 6 peritos, 20 piezas de convicción y 54 fotografías que detallan la fijación exacta de cómo fueron encontradas las víctimas.    

Los hechos

Según García, el victimario utilizó una camioneta roja para ir atraer a la finca Santa Martha a su hermano de 15 años, para después cometer el triple crimen.

De los testigos más importantes que ofreció la Fiscalía al judicial, están las 2 hermanas con síndrome de Down de 18 y 38 años, respectivamente, quienes narraron ante las autoridades cómo vieron a sus hermanos quitar la vida a su madre, a su sobrina y a la empleada doméstica.

El delito presuntamente se habría cometido por el dinero de las 5 manzanas de tierra que había vendido en C$160,000 el 6 de junio la señora Espino a Fausto Gatica.

Ese día, Gatica solo le entregó a la hoy occisa C$100,000 en presencia del hijo de 15 años, quien estaría implicado en el crimen y procesado en un juzgado para menores de edad.   

El fiscal auxiliar García indicó que los C$170,000 que ahora pide el acusado estaban bajo poder de Juan Pablo Duarte Mejía, a petición del propio Sevilla Espino.

La defensa

Por su parte el abogado defensor de Sevilla Espino, Yuri Gómez Obando, pidió al juez Gálvez que cambiara la medida de prisión preventiva para el acusado, para que durante el proceso hiciera presentación periódica.

El juez, sin embargo, no dio lugar a la petición. Sevilla Espino, de 22 años, reiteró ayer que es inocente.

“Yo soy inocente, yo me siento inocente, no sé quién lo haría (el crimen), yo no lo he hecho, es mi madre, cómo la voy a matar”, declaró el joven a los medios de comunicación. 

Santos Gregorio Sevilla Espino, hermano mayor del detenido, y otros familiares cerraron filas a favor de los dos acusados.    

“Yo confío en mis hermanos y Dios que no fueron ellos… yo sé lo que somos, nos hemos criado en sana paz, todos nos repartimos en partes iguales (la herencia), quedamos tranquilos. Él no es culpable y si dijo locurita fue por la presión de la Policía”, dijo Santos Gregorio Sevilla.

Manifestó que supuestamente en algunas ocasiones su madre recibía amenazas de muerte a través del teléfono celular, algo que habrían denunciado ante la Policía. 

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