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“¡Ideay hombré, me vas a atropellar!”. El reclamo que hizo Erick Martín Selva López, de 23 años, a un par de motorizados que casi lo arrollan dentro de la cancha de baloncesto en el barrio Batahola Norte, le costó la vida.

La víctima nunca imaginó que el pasajero de la moto, identificado como José López, alias “Pepe”, se regresaría y contestaría: “¿Cuál es la m…? ¡Si yo quiero te mato!” y sin pensarlo dos veces sacó una bayoneta de la cintura y se la clavó en el corazón a Selva, quien falleció en el acto.

Al ver tendido en el suelo a la víctima y ensangrentado, “Pepe” abordó nuevamente la moto junto con un sujeto identificado únicamente como “Crosty”, quien conducía, y ambos se dieron a la fuga.

Según testigos del homicidio, la pareja de motorizados buscaba a un sujeto identificado como “Calé”, porque habían preguntado por él, minutos antes de tener el altercado con Selva.

“Esos tipos eran matones, porque buscaban a una persona y lamentablemente se encontraron con una víctima inocente. Además, qué tiene que andar dentro de la cancha una motocicleta, si no es calle”, cuestionó uno de los moradores, que por temor no se identificó.

Esta es la primera vez que asesinan a una persona dentro de la cancha de Batahola Norte. Los vecinos admitieron que ha habido pleitos por los juegos, pero ningún caso ha sido grave.

Los dos sospechosos de la muerte de Selva, dijo otro vecino, andaban con ganas de que la “sangre corriera”.

Juego amistoso

Según la familia doliente, Selva llegó al centro deportivo a eso de las 8:00 p.m., luego que un amigo lo llegó a traer a su casa para jugar un partido de baloncesto y una hora después ocurrió la desgracia.

“Esos chavalos que mataron a mi hermano son del otro barrio, a pesar que nunca hemos tenido problema con nadie, no sé por qué lo mataron, ya que él (Selva) era un hombre sano, sin vicio”, dijo Paola del Socorro Márquez.

El homicidio es investigado por el Distrito III de Policía, pero no brindaron detalles del caso, únicamente manifestaron que las investigaciones continúan.
La víctima deja dos hijas en orfandad, de 2 y 4 años de edad, quienes preguntan por su padre.

“Todavía no sé cómo, ni qué decirle a las niñas. Al no verlo hoy, me han preguntado todo el día, que dónde está su papá, ya que ellas no saben nada de la tragedia, porque estaban dormidas al momento que se dio”, dijo entre lágrimas la viuda Verónica López, de 24 años.

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