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Regresar por su perro “Maxi”, cuando su casa se quemaba, le costó la vida a Ervin Granja Briceño, de 68 años, cuyo cuerpo los bomberos lo encontraron incinerado la madrugada de este martes en el barrio Santa Rosa, del puente a desnivel Portezuelo dos cuadras al Sur y una al Este.

El incendio inició, aparentemente, en la sala de la vivienda de dos plantas, propiedad de la víctima, construida en su totalidad de madera, y se propagó a la casa trasera donde habitaba la familia Ramírez Jiménez y a la colindante, de Reyna Valenzuela, quienes quedaron solo con la ropa que llevaban puesta.

Mientras, la vivienda de Justa Haydeé Valenzuela, que está detrás de la casa donde empezó el incendio, se quemó parcialmente.

“Don Ervin fue el primero que se despertó al ver las llamas y le dijo a mi mamá (Xiomara García) que me fueran a levantar, yo habitaba en la casa contigua con mi niña de seis meses, todos salimos a la calle, pero él se acordó del perro y se regresó a buscarlo”, relató Sandra Sequeira, hijastra de Granja.

“Le gritábamos desde la calle (a Granja) que se subiera a la casa de arriba, porque ahí no había empezado el fuego, pero él no contestó, hasta que vinieron los bomberos encontramos el cuerpo en la cocina”, agregó la joven, quien aún estaba invadida por los nervios.

Los bomberos presumen que cuando Granja buscaba la salida, una viga del techó le cayó encima y lo dejó inconsciente, por lo que no pudo volver a salir.

Relatos

“Escuché que el techo tronaba, como una fuerte lluvia, me asomé por la ventana del cuarto y miré que las llamas las teníamos encima, empecé a tirar agua, pero fue imposible, no logramos rescatar nada”, relató resignado Enrique Ramírez Sequeira, uno de los vecinos y quien vive con su esposa y sus dos hijos.

La familia Ramírez Sequeira también perdió una mascota, a “Pepe”, un garrobo que tenían desde hace cuatro años, pero que murió incinerado dentro de su jaula, al igual que el perro “Maxi”.

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“Estoy viva por la gracia y voluntad de Dios, solo Él nos pudo salvar, lo material se repone, esas llamaradas eran horribles, el fuego se estaba metiendo por mi cocina, que era de madera, aquel calor era intenso, el fuego avanzó rápido”, comentó aún incrédula por lo ocurrido la señora Justa Haydeé Valenzuela, de 69 años. Ella habitaba con seis personas más, entre ellas dos menores de edad.

Presumen cortocircuito

Vecinos y sobrevivientes del incendio señalan que en el sector hubo dos apagones de energía y presumen que eso pudo causar el siniestro.

“Hubo dos bajones de luz y luego se dio el incendio en la casa vecina. Mi prima (Reyna Valenzuela) se levantó al escuchar los ladridos de los perros que alertaban del peligro, pero cuando lograron levantarse, el fuego ya estaba en la casa, salieron en busca de ayuda y únicamente lograron sacar del garaje un carro y una moto, de lo contrario, esto hubiera sido una catástrofe”, relató Omar Maltez, de 34 años, quien recogía escombros.

Otra de las quejas que tenían los perjudicados es que la Dirección General de Bomberos tardó más de 45 minutos en llegar al lugar siniestro, porque no levantaban las líneas telefónicas, y supuestamente tuvieron que irlos a llamar personalmente.

El sistema eléctrico se tiene que revisar periódicamente, al igual que la manguera de las cocinas, que esas son las principales causas de incendio”. Subcomandante Byron Rivera, Dirección General de Bomberos.

“No sé por qué tardaron tanto los bomberos, nadie levantaba el teléfono en un momento de emergencia, hasta que uno de los vecinos se fue directamente a traerlos, tal vez se hubiera logrado rescatar a mi padre”, dijo Harold Granja, hijo de la víctima mortal.

El comandante Byron Rivera, director de la delegación general de Bomberos de Carretera Norte, dijo que a su unidad de servicio no entró ninguna llamada de emergencia y se movilizaron cuando se les notificó.

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