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Julio César Mairena Escobar, de 29 años, originario del barrio La Florida de Chinandega, confesó haber asesinado atrozmente al niño Fernando Josué Quintero, de 9 años, en un manglar de la comunidad La Báscula,  cerca del sector conocido como “La Chanchera”, al este del kilómetro 142 de la carretera Chinandega-Corinto, en el municipio de El Realejo. 

Durante una audiencia especial realizada la mañana del viernes en la sala del Juzgado Primero de Juicio a cargo de la doctora Rosa Velia Baca Cardoza, Mairena Escobar pidió perdón a la familia doliente y solicitó la pena mínima.  

Don Severiano Silva, padre del pequeño asesinado, expresó que el perdón solo se lo puede conceder Dios.

“No le puedo perdonar el daño que me ha causado, es irreparable, nunca más volveré a ver a mi hijo que era muy obediente, mientras que él (Julio César) está vivo”, expresó el adolorido padre. 

Solicitó a la jueza imponer la pena máxima a Mairena Escobar, quien aseguró que actuó bajo los efectos de marihuana y alcohol, cuando cometió el crimen.

No hay justificación

“Que la jueza le imponga 30 años de cárcel, que no venga con la argucia que estaba fuera de sí, cuando cometió el asesinato, el hecho que haya confesado su culpa, no es razón para que le bajen la condena”, indicó Silva. 

Expresó que su esposa está por dar a luz, y la muerte de su hijo le ha provocado trauma psicológico al igual que al resto de su familia, originaria del municipio de Villanueva con domicilio en la comunidad La Báscula.  

Yáder Aguilera, abogado de la familia doliente leyó los artículos del Código Penal  que agravan el delito de Mairena Escobar, el que constituye un asesinato y por lo tanto,  “la jueza debe aplicar la pena máxima”. 

30 años

Marvin Osejo, pastor evangélico de la iglesia El Alfarero a la que pertenece la familia Silva, manifestó que la jueza fijó para las 9:00 de la mañana del próximo miércoles la lectura de sentencia contra el criminal. 

“Esperamos la aplicación de 30 años, fue un asesinato de un niño inocente, ese individuo tiene antecedentes penales y aunque haya admitido el delito, no se le puede reducir la pena máxima”, indicó. 

Dijo que acompañan espiritualmente a los familiares del pequeño, y la comunidad también se ha solidarizado con ellos. 

El crimen

El pequeño salió de su vivienda a las 4:00 p.m. del lunes 6 de julio,  para comprar trigo y una recarga. Un hombre descalzo lo interceptó y desde entonces desapareció.

Mairena Escobar admitió ante la Policía que bajo los efectos de la droga y el alcohol despojó de la bicicleta al niño, lo desnudó y lo introdujo al manglar donde lo asfixió y le propinó golpes en la cabeza.

“Le dije que me llevara por cincuenta por córdobas a El Realejo, aproveché que el menor andaba haciendo un mandado, le agarré la bicicleta, me siguió, fue cuando lo metí a la ñanga y cometí el crimen. Andaba drogado, el diablo se metió en mi cabeza, le apreté el cuello y lo asfixié, cuando lo solté,  ya no respondía, después me tomé una media de guaro y me fui para Chinandega”, relató el detenido ante la Policía.

Luego el sospechoso se retractó ante el juez y el proceso legal siguió su curso, hasta que este viernes se dio la admisión de hechos.

1 mes  y 8 días le tomó a Julio Mairena decidirse a confesar el crimen. 

4 días tardó la Policía en identificar y arrestar al sospechoso.

6 de juliodía del crimen del niño, cuya bicicleta quedó tirada.

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