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“Decile a mi abuela, a mi madre y a todos que los amo y que Dios los bendiga”, fueron las últimas palabras del estudiante Ian Alexander Escobar,  de 15 años, quien murió el martes por la noche  en un hospital capitalino, tras ser ferozmente atacado por pandilleros en el barrio Américas Uno, de Managua, sin que hasta ahora hayan sido capturados.

Kenet Mayorga Escobar relató que su hermano salió de la casa, ubicada en Villa Austria, para ir a jugar futbol en la cancha que queda a tres cuadras, pero cuando regresaba junto con sus amigos, en el costado noreste del colegio Miguel Bonilla, quedó entre el fuego cruzado de dos pandillas rivales del barrio Américas Uno, cuyos integrantes le propinaron dos disparos, uno en la cabeza y otro en el tórax.

Claudia Argentina Escobar, de 36 años, pidió justicia, vigilancia y seguridad para Villa Austria, “porque mi hijo no era un perro para que me lo mataran así”.

Explicó que después que su vástago cayó herido de bala, los pandilleros lo atacaron con cuchillos y le dejaron caer una piedra en la cabeza.

El primero en llegar a la escena fue Kenet Mayorga, quien halló a su hermano aún con vida y lo tomó entre sus brazos. El joven no podía respirar, pero pidió que le dijeran a su abuela, a su madre y a toda su familia que los amaba y bendecía.

ERA ALEGRE

“Él ya no aguantó y se me cayó de los brazos”, recordó llorando el joven, quien apuntó que inmediatamente trasladaron a Ian Alexander al hospital Alemán Nicaragüense, donde murió minutos después.

Como autores del atroz asesinato, los testigos señalaron a “Oscar”, “Dixon”, “Pepo”, “Beto”, “Pico” y “La Cucaracha”.

La Policía del Distrito Siete, a través del capitán Alexis Hernández, informó que aún no han capturado a los autores del crimen, pero los están buscando con base en los alias que proporcionaron los testigos.

La víctima, que era el segundo de 5 hijos,  estudiaba segundo año de secundaria en un colegio público del Distrito Siete, donde se destacaba como uno de los mejores alumnos, además era alegre, activo y de buenas costumbres, porque no se involucraba con pandilla alguna. Sus restos descansarán en el cementerio Milagro de Dios.

SEGUNDO CRIMEN

Por otro lado, en la comarca El Toro, municipio de Paiwas, Región Autónoma del Atlántico Sur,  elementos no identificados asesinaron de varios disparos de escopeta y revólveres a Domingo Herrera Rivera, quien tenía 45 años.

La víctima era originaria de la comarca Coperna, municipio de Siuna, Región Autónoma del Atlántico Norte.

El cuerpo del infortunado fue encontrado por Henry Soza, quien  lo vio  tirado en el potrero El Genízaro, en la finca Las Lomas,  propiedad de Jesús Blandón.

Según la Policía, la víctima presentaba varios impactos de bala en diferentes partes del cuerpo.

A la orilla del cadáver la Policía encontró la fotocopia de la cédula de la víctima, con la cual lo identificaron.

Hasta el momento se desconoce quiénes fueron los autores del crimen, ni las causas del mismo.

 

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