Janeth Oporta Vásquez
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Rodeado de familiares y de sus tres nietos (huérfanos de madre), el señor Santos Fonseca se presentó a la estación de la Policía de Nueva Guinea para pedir justicia por la muerte de su hija, Zaira Fonseca Bravo, de 35 años de edad, quien recibió cuatro balazos.

La Policía detuvo como sospechosos del crimen a los hermanos Anselmo Javier y Francisco Javier Martínez Suárez, cuñado y pareja de la víctima, respectivamente.

Según la versión de un hijo menor de edad de la hoy occisa, el lunes por la mañana estaban en uno de los cuartos de su casa cuando un hombre entró y disparó.

“Nos quisimos salir (de la casa), pero no pudimos porque nos habían cerrado la puerta con el picaporte, mi papá (ese día) se levantó temprano para ir primero a comprar gasolina y después irse a la finca. No sabemos cómo ese desconocido entró hasta el cuarto de mi mamá y le dio los balazos”, dijo.

Agregó que su papá y su mamá “vivían discutiendo porque ya estaban dejados (separados), escuchábamos que le reclamaba de otra pareja”.

Sospechosos

Arnulfo Rocha, jefe de la Policía de Nueva Guinea, declaró que desde que se conoció del caso empezaron a investigar.

Informó que los hermanos Anselmo Javier y Francisco Javier están detenidos como los principales sospechosos del crimen, el primero como autor material y el segundo intelectual.

Francisco Javier Martínez Suárez convivió 19 años con Zaira Fonseca Bravo y procrearon tres hijos.

“Hay fuertes sospechas de que fueron los que cometieron el delito en dos momentos. El (autor) intelectual puede ser Francisco y el material puede ser Anselmo”, indicó el jefe policial.

Rocha expresó que por el momento cuentan con pruebas de parafina y también con manchas hemáticas en la vestimenta de Anselmo Javier Martínez Suárez.

Por su parte, los dos detenidos se declararon inocentes.

El crimen ocurrió en la zona número cinco del casco urbano de la ciudad.

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