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"¡Dios mío un incendio, nos quemamos, ayúdenme por favor!, gritó doña Adela Martínez Espinoza, de 86 años, al sentir las llamas que finalmente terminaron con su vida en el incendio que consumió el cuarto que alquilaba en 900 córdobas a Ramón Moncada Matus, de 87 años. 

Eran las 3:00 de la madrugada del lunes y la octogenaria, quien estaba en silla de ruedas porque le faltaba una pierna, no pudo ser socorrida debido a que su dormitorio estaba con trancas y con llaves. 

Otros seis cuartos de madera que rentaban, con igual cantidad de huéspedes, quedaron en cenizas. La mañana del lunes los vecinos realizaban labores de escombreo en el lugar. 

Los enseres de siete inquilinos de una cuartería estilo minifalda, ubicada en el barrio Rigoberto López Pérez, fueron reducidos a cenizas producto de un espantoso incendio. 

Vamos a apoyar con el programa Casas para el Pueblo a las familias afectadas”. Marvin Fonseca, secretario político del barrio Rigoberto López Pérez. 

Don Ramón Moncada Matus relató a  El Nuevo Diario que su propiedad tenía 60 años y alquilaba 7 cuartos en 900 córdobas cada uno, lo cual era su fuente de ingresos. 

“Eso fue terrible, jamás había sentido tanto miedo en mi vida, logré salir en calzoncillos y descalzo, cuando sentí las llamas en mi cuerpo. Perdí 50 mil córdobas que guardaba en mi ropero y usaría para reparar los cuartos. Gracias a Dios salvé mi cacaste, eso es lo más importante”, contó el anciano.  

Manifestó que milagrosamente se salvó un cuartito que estaba en la esquina sureste de la vivienda, testigo mudo del siniestro que alarmó al vecindario. 

Perdió sus ahorros 

Ángel Sánchez Montiel, de 62 años, expresó que intentó socorrer a doña Adela, pero fue imposible debido a que su cuarto estaba bien trancado, y solo observó las llamas porque se propagaron veloces. 

Dijo que perdió 12,000 córdobas incluyendo su aguinaldo que guardaba en una caja de madera, por lo que tendrá que pedir posada en casa de una hija en la comunidad Cofradía. 

“Quedé descalzo y sin ropa, varios vecinos me regalaron vestimenta. Lo que estoy pasando no se le deseo a nadie. Lo importante es que estoy vivo, lo material se repone”, expresó el capitalino. 

Rafael Antonio Traña, de 63 años, afirmó que dormía placenteramente, cuando escuchó los gritos desesperados de doña Adela y observó las llamas, por lo que inmediatamente llamaron a los bomberos, pero cuando llegaron todo estaba hecho chicharrón. 

“Ahí perdí mis ahorros, mi ropero, cinco sillas estilo abuelita, cinco televisores, mi cama, quedé en la perra calle”, expresó el hombre de origen granadino.  

Mauricio Duarte Leiva dijo que estaba profundamente dormido, y despertó cuando sintió las llamas cerca de su cuerpo, por lo que corrió desesperadamente y no pudo hacer nada por salvar sus bienes. 

“Hace cuatro noches hubo un conato de incendio, el cual fue apagado con baldes de agua, esta vez no hubo chance de controlar las llamas”, indicó. 

  • 60 mil dólares es el cálculo de las pérdidas producto del incendio. 
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