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Dos puntos seis grados de alcohol por cada litro de sangre, que equivale a un estado de intoxicación, le encontró la Policía en el torrente sanguíneo a Jurguen Herrero Cardoza, conductor de la rastra que arrolló mortalmente al niño Franklin Guevara Romero, de  4 años, el pasado 7 de diciembre.

La cantidad de alcohol por consumo de licor en la sangre del chofer acusado de homicidio imprudente equivale a que Herrero conducía en estado de embriaguez, según el resultado de alcoholemia.

Herrero dijo a los periodistas que la noche del pasado 6 de diciembre y la 1:00 de la  madrugada del 7 del mismo mes (día del accidente) consumió  licor en el centro nocturno durante un karaoke.

Sal en la herida

El abogado defensor Walter Erick Solís al solicitar el cambio de la prisión preventiva por el arresto domiciliar para su cliente, inculpó a la familia doliente asegurando que hubo “falta del debido cuidado” por parte de los padres del niño.

El litigante Solís incluso aseguró que los padres del niño debieron haber sido procesados por no cuidar al menor.

Higinio Guevara, padre del menor, respondió a los señalamientos del abogado defensor, que el niño andaba bajo el cuido de un tío, quien es una persona mayor de edad.

El niño viajaba sobre una carga de plátanos trasportada  en un carretón, que halaba su tío  Dayling  Romero Gazo, de 25 años, el cual fue impactado con la pesada rastra por una mala maniobra del conductor.

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