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El niño Léster Yamil Zamora, de 10 años, pereció ahogado en las aguas de Pochomil, cuando disfrutaba de un paseo con su tía, Andrea Zamora, quien estaba a cargo de una excursión de trabajadores de la salud.

La mujer afirmó que llegaron al balneario a las 8:00 de la mañana del sábado y que recomendó a su sobrino quedarse junto a otro niño de siete años a la orilla de la playa, mientras ella se cambiaba de ropa para irse a bañar con ellos, pero a los diez minutos que regresó, los pequeños no se encontraban, se habían metido al mar.  Visiblemente consternada, Andrea relató que corrió 

desesperada a buscar a los dos pequeños, y en el trayecto encontró, a la media hora, al niño de siete años, quien le dijo que Léster Yamil se había ahogado. 

A las 9:00 a.m. la tía de la víctima halló a un grupo de personas alrededor del cadáver del menor de 10 años, quien fue rescatado por miembros de la Cruz Roja que cubren el Plan Playa 2016. 

Agregó que luego de reconocer el cuerpo de su sobrino, lo trasladaron a la casa de su mamá.

Andrea Zamora señaló que por quinto año consecutivo había llevado al pequeño a la playa. 

Inesperado 

Expresó que todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos, y que esperaba regresar al atardecer del sábado con su sobrino a Managua, como un reconocimiento a sus buenas calificaciones obtenidas en el quinto grado de la escuela República Argentina. 

Por su parte, Germán Zamora, tío del pequeño, recordó a su sobrino Léster Yamil como un niño bien portado, juguetón y aplicado en sus clases. 

“Lastimosamente no lo volveremos a ver, lo quise mucho, y le aconsejaba no meterse al fondo del mar. Fue una tragedia, mi hermana Andrea no es culpable”, exteriorizó. 

Aficionado 

Erick Sánchez, de 14 años rompió en llanto cuando recordó que junto a su primo Léster disfrutaban de los juegos de futbol de su equipo favorito, la Juventus, de Italia.  “Cuando un jugador de nuestro conjunto metía un gol aplaudíamos. Desde chiquitos nos criamos juntos, íbamos a hacer los mandados de la casa, le prestaba mi bicicleta y mi celular”, contó el adolescente.

Reveló que en su corazón hay un gran vacío porque Léster era como su hermano y el sábado no pudo acompañarlo al paseo porque decidió quedarse en su casa. 

Olga Zamora, manifestó que su hijo cumplió diez años en enero pasado, y le había prometido estudiar y convertirse en profesional para ayudarle, pero sus sueños fueron truncados. 

“Agradezco a Dios porque me dio a dos hijos, el otro de ocho años. Me quedan recuerdos de las travesuras y cumpleaños de Léster Yamil, de quien nunca tuve una queja en la escuela”, externó la progenitora. El  menor fue enterrado ayer en el cementerio Milagro de Dios.

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