José Luis González
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El judicial Luis Felipe Alvarado, del Juzgado Especializado de Violencia de León, condenó a Marvin Fabricio Bravo a la pena máxima de 30 años de prisión por los delitos de asesinato, femicidio en grado de frustración y violencia física grave en perjuicio de Máximo Humberto Bravo, de 83 años, (q.e.p.d.); Ligia Daniela Ponce, de 28, y María Mercedes Ponce Rivas, de 65.

La lectura de sentencia se hizo la tarde de ayer en presencia de las víctimas y de sus familiares, así como de representantes de organizaciones de derechos humanos y feministas.

El juez Alvarado destacó que al haber admitido Bravo haber asesinado a machetazos al anciano de 85 años y herir de gravedad a su cónyuge y suegra (Ligia Daniela y María Mercedes), se le impuso la pena máxima de 30 años.

Ligia Daniela Martínez, cónyuge del imputado, mostró indignación por la pena impuesta por el judicial.

“(Bravo) se merecía una pena superior a los 30 años, no solo asesinó a mi padrastro, que era un anciano de 85 años, sino que se ensañó contra mi persona y mi madre, me cercenó dos dedos de mi mano derecha y ahora estoy imposibilitada de ambas manos, porque tengo lesiones que tardarán en sanar”, confesó.

En Nicaragua, sin embargo, la pena máxima que se puede imponer es de 30 años de prisión.

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