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En tres municipios del departamento de Chinandega, se registraron en pocas días al menos cuatro muertes con arma blanca.

El vigilante Víctor Manuel Ramírez Pineda (44 años), quitó la vida a Edwin Fabián Brenes Peralta en una de las calles del barrio La Libertad.

El padre del fallecido, César Brenes, relató que su hijo permaneció durante 10 años en Guatemala, en donde se dedicaba a trabajar como soldador.  Al regresar a Nicaragua continuó laborando en lo mismo.

“El salió de su casa. Abrazó a su mamá como despidiéndose y se fue”, horas después les avisaron que había sido asesinado.

“Hubo una discusión y Brenes fue herido mortalmente con una cuchillada en el cuello”, reza el parte policial.

La Policía presentó al supuesto autor del hecho, quien se encontraba en visible estado de ebriedad.

“Yo no lo quise hacer. Estábamos discutiendo”, dijo Ramírez Pineda.

Durante los últimos días también fueron asesinadas tres personas, en hechos distintos,  en Tonalá, Puerto Morazán y Somotillo, por personas hasta ahora desconocidas, quienes usaron armas blancas para cometer sus crímenes.

En Somotillo murió José Samuel Olivas (24), quien recibió una estocada en el tórax.

A 50 kilómetros de distancia, Augusto César Canales (28 años) mató a Oscar Danilo Munguía Acuña (22 años).

Canales enterró a Munguía Acuña un cuchillo en la tetilla izquierda.

La semana anterior, Byron José Meléndez mató a Nelson Urey (24), al darle una patada que lo botó y provocó que su cabeza diera contra una cuneta.

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