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El último pedido de Pedro Antonio Castillo González era que no lo mataran, pero no tuvo éxito.

Tres jóvenes le quitaron la vida ayer, de seis disparos, al parecer por viejas rencillas.

El crimen ocurrió a 30 metros de la iglesia católica de El Jilguero, en Wiwilí, Jinotega.

Los sospechosos del crimen son los hermanos Luis y Antonio Torres Herrera, de 18 y 22 años, respectivamente, e Ignacio Herrera, de 22 años, todos originarios del sector de Posa Azul, ubicada en la comarca de Olaskin, sobre la Rivera del Río Coco.

Teresa de Jesús Marín Cruz, de 26 años, interpuso la denuncia ante la policía de Wiwilí y explicó que la víctima iba con su hijo, pero de pronto regresó solo a su casa para traer un objeto que había olvidado.

En el camino Castillo González fue interceptado y baleado.

De acuerdo con las investigaciones, es el hijo de Castillo González quien escuchó las detonaciones, luego corrió a buscar a su padre y escuchó cuando clamaba por su vida, pidiendo a los atacantes que no lo mataran.

Cuando el menor vio a su padre muerto, corrió a la casa de Héctor Rodríguez Altamirano y le contó lo que le había sucedido.

La Policía, por su parte, investiga el caso  y busca a los homicidas, quienes están prófugos.
Informes preliminares indican que el hecho ocurrió por viejas rencillas entre víctima y victimarios, sin precisar.

ATAQUE A MACHETAZOS

Por otro lado, en la comunidad de Aguasarca, municipio del Cuá, asesinaron a  machetazos a Omar Chavarría Rocha,  de 40 años.

El ataque lo cometió Anunciación Rizo Guerrero, de 45 años, según la Policía de Jinotega.

La Policía indicó que Rizo Guerrero, quien estaba ebrio, mató por equivocación a Chavarría Rocha, ya que se conoce eran amigos. Las autoridades siguen investigando el caso.

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