Fátima Tórrez González
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El cuerpo de la nicaragüense Marjorie Salazar Torrente, de 30 años, fue encontrado sin vida en un basurero clandestino de Liberia, Costa Rica.

Las autoridades indicaron que el cuerpo estaba semidesnudo y con señales de violación.
A pocos metros del cadáver de Salazar Torrente estaba el de su bebé de 10 meses, también sin vida.

Las autoridades costarricenses descubrieron los cuerpos el lunes 18 de julio, y presumen que tenían más de 36 horas de fallecidos. 

Los vecinos manifestaron que Salazar salió el sábado de su casa, con su hijo en brazos, e iba a encontrarse con el papá del menor, un asiático de apellido Wu, a quien le solicitaría dinero para celebrarle el primer año de vida del menor, en septiembre.

Wu habría sido detenido como sospechoso del crimen, pero luego lo dejaron en libertad, al no encontrarle vínculos con el delito.

El Organismo de Investigación Judicial tipificó el hecho como homicidio antecedido por una violación, por la posición en que encontraron el cuerpo de Salazar.

"El cuerpo tiene una posición típica de violación, es decir, está con las piernas abiertas y expuestas sus partes íntimas (...) pero será la autopsia la que confirme si hay semen o usaron preservativo", explicó Michael Soto Rojas, jefe de Planes y Operaciones de la Policía Judicial.

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