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Tres comerciantes de verduras y el conductor de un taxi, siguen llegando al Juzgado Primero Local de Chinandega para exigir el cumplimiento de pago por lesiones imprudentes que fueron víctimas, cuando el exjugador de Grandes Ligas Vicente Padilla les impactó con su vehículo.

Ha pasado un año. Las ciudadanas Ana Raquel Altamirano, Brígida Majano, María de los Ángeles Hernández y el cadete José Elías Ordoñez Romero, comparecieron en la presente semana a la novena cita en el juzgado de a cargo de la doctora Claudia Noguera de Amaya para pedir la indemnización por los daños.

Las cuatro personas son sobrevivientes del accidente que provocó el expelotero de grandes ligas, la madrugada del 7 de octubre del año pasado, cuando las mujeres bajaron de sus comarcas con frutas y verduras de sus patios, para exponer sus ventas en el mercado central de Chinandega.

Ninguna pudo llegar a la plaza pública. La camioneta, color blanco, placa M-189 618, conducida por Padilla impactó contra el taxi color negro, placa CH-408, contratado por las mujeres campesinas para llevar la carga al mercado.

Desde el accidente, el rumbo de sus vidas cambió sin que nadie se hiciera cargo de los daños, o les ayudara para restablecer la salud de ellas y del conductor, pues el testimonio de las pasajeras es que por falta de dinero no se hicieron las tomografías y exámenes especiales que recomendaron los médicos, por lo que apenas pudieron comprar el medicamento.

Raquel Altamirano, sufre de intensos dolores de cabeza. debido que con esa parte de su cuerpo quebró el vidrio delantero del vehículo. “Yo no me puedo controlar. Me da nervios subir al transporte colectivo porque van a toda velocidad”, afirma la mujer que recuerda que en ese viaje llevaba 15 bidones de flor de Jamaica y 300 naranjas agrias.

Brígida Majano, quien esa madrugada era la primera vez que incursionaba en vender en el mercado, quedó usando bastón. Ella se quebró la pierna derecha, mientras que María de Los Ángeles Hernández estuvo tres meses convaleciendo, tiempo en que no viajaba a vender sus frutas.

Vicente Padilla dijo que el seguro de su camioneta pagaría los daños, pero si no era así, el mismo asumiría los gastos. Lo cierto es que el seguro del expelotero tenía seis meses de vencido cuando ocurrió el accidente y a pesar de que los cuatro afectados han asistido a las citas públicas, nadie se hace responsable de los daños físicos y psicológicos sufridos.

Según los afectados, Padilla debería pagarlas más de los 625 dólares que se estableció como pago de los daños, mientras que el taxista que sufrió una herida de 15 pulgadas en su cabeza, por la cual pasó tres meses sin trabajar, debería pagarle tres mil dólares.

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