6 de marzo de 2009
| END Culpable por violar a su propia hija
* “Yo soy tu padre y puedo hacer con vos lo que quiera”, le decía a su víctima
Por Lizbeth García | Sucesos
Acongojado está un hombre de 53 años de apellido Carazo que fue declarado culpable de la autoría de los delitos de violación y lesiones sicológicas en perjuicio de su propia hija de 22 años.
La fiscal Jeaneth Canelo Alemán explicó que el Ministerio Público le pidió a la juez Segundo Penal de Juicios de Managua, Adela Cardoza, que castigue al acusado con la pena máxima de doce años de prisión por violación, pero que además le imponga siete años más de cárcel por lesiones sicológicas.
En tanto que la abogada defensora solicitó la pena mínima que existe para el delito de violación, pero será en las próximas horas que la judicial se pronunciará atendiendo los agravantes y atenuantes.
Según el escrito acusatorio, la víctima fue violada por su padre 16 veces entre noviembre de 2004 y la primera mitad de 2007, pero durante todo ese tiempo no hubo embarazo porque el acusado vertía el líquido seminal en el baño, luego le ordenaba a su hija que se fuera a bañar.
En una ocasión el acusado invadió el baño para tratar de abusar de su hija contra natura, pero ella no se lo permitió diciéndole que era pecado porque él era su padre y Testigo de Jehová, según la acusación.
67 frases incompletas, pero reveladoras
“Yo soy tu padre y puedo hacer con vos lo que quiera”, le habría contestado el hombre a su hija, a quien amenazaba diciéndole que si quería ver con vida a sus familiares, tendría que acceder a sus demandas.
Durante el proceso salió a luz pública que el acusado regaló a su hija a familiares, razón por la cual la joven adoptó los apellidos de su padre y madre de crianza, pero a los 14 años quiso conocer y vivir con su padre biológico.
El Salón del Reino de Testigos de Jehová expulsó a Carazo el primero de julio del año pasado, tras escuchar una grabación donde el imputado reconocía el abuso.
Durante el juicio oral declaró la sicóloga forense María Martha Zúniga, quien señala que durante la entrevista con la víctima hubo 67 frases incompletas, pero reveladoras porque indican que hay un bloqueo emocional, pero el resto de su relato fue coherente y creíble porque la joven dijo que con su padre vivió una “pesadilla”.