Origen del Instituto Pedagógico

“Dando esperanzas, abriendo nuevos caminos” Lema del centenario

Por Francisco Javier Bautista Lara

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Antiguo Instituto Pedagógico.

El Instituto Pedagógico La Salle (IPLS), inicialmente Instituto Pedagógico de Varones (IPV), al abrir centros en varias ciudades del país fue Instituto Pedagógico de Varones de Managua (IPVM), después Instituto Pedagógico de Managua (IPM) y el Colegio La Salle de León, antes “Beato Salomón”, fueron fundados en junio de 1913, diez años después de la llegada de los Hermanos de las Escuelas Cristianas a Nicaragua en 1903 estableciendo su primera comunidad en Centroamérica.

La congregación y sus entidades educativas son parte de la vida académica, religiosa, política y social del país durante el siglo. La Salle, en la centenaria conmemoración, recuerda la historia e influencia en miles de graduados, maestros, hombres y mujeres, que han incursionado, con distinto éxito y consecuencia, en todos los ámbitos.

Dubón, Lezcano y Zepeda

La primera comunidad de seis Hermanos de las Escuelas Cristianas llegó a León el 15 de noviembre de 1903, asumiendo, por solicitud del p. Mariano Dubón (1861 -1934), el Hospicio de Huérfanos San Juan de Dios, obra comenzada en 1899 gracias a la ayuda de personas generosas, contiguo al templo San Juan de Dios, en casa cedida por el Obispo. El Hno. Jeberto, quien acompañó a los Hermanos en su llegada a León, informó al Hno. Asistente: “…el P. Mariano Dubón se ha mantenido en un discreto segundo plano, sin interferir en nada en la actuación de la comunidad. /…siempre está dispuesto a ir en busca de la ayuda que necesitamos para sobrevivir. /… Espiritualmente atiende a la comunidad y como sacerdote presta gustoso los servicios que se le piden…”

Del virtuoso sacerdote, el venerable presbítero y poeta Azarías Pallais dijo en sus funerales ante la presencia del presidente Sacasa: “El padre Dubón era santo en realidad de verdad. Aquí está el buen olor del ungüento. Se ve y no se toca”, agrega: “Le hemos hecho al Padre Dubón un entierro de arzobispo, y cuántos arzobispos no son dignos de besarle los pies”.

Era Obispo de León Mons. Simeón Pereira y Castellón (1863 – 1921), restaurador de la Catedral, último de la Diócesis de Nicaragua y primero de León. Era Vicario de Managua y Rector del Seminario, Mons. José Lezcano y Ortega (1866 – 1952), ambos benefactores para traer y establecer la Congregación de educadores. Mons. Lezcano, al crearse la diócesis de Managua, fue nombrado el 2/12/1913 por Pío X, primer Arzobispo de Managua. Lezcano tuvo beligerancia en la historia de principios del siglo XX, fue diputado a la Asamblea Constituyente en 1912 y presidente de la Asamblea Legislativa (1915 y 1916), “para influir”, según sus comentarios, en la “mentalidad anticlerical del liberalismo”. Fue desde 1928 miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua fungiendo como Secretario hasta su deceso. Darío (28/5/1915) escribe:

“Qué lástima que no haya vivido, ni me sea dado vivir cerca de un verdadero sacerdote como Ud., cuya cultura y cuya piedad van juntas!.” La cercanía de Mons. Lezcano con los Hermanos, dada su influencia, les fue favorable para consolidarse en Nicaragua. Después del terremoto (31/3/1931), al destruirse el Palacio Arzobispal, las instalaciones de La Salle -de las pocas en pie-, acogieron al Obispo hasta concluir la reconstrucción de su residencia (1/12/1938). En 1931 fue sede del Congreso Nacional.

El Dr. Máximo H. Zepeda, reconocido jurisconsulto, diputado conservador, fue uno de los más interesados en traerlos a fundar el Colegio, “viajó a París junto a Monseñor Lezcano para pedir al Reverendo Hno. Superior General de la Congregación de las Escuelas Cristianas Hno. Gabriel María, que accediera a mandar a los Hermanos a hacerse cargo del hospicio…”. Su vínculo comenzó durante sus estudios de Derecho en París, como exalumno lasallista. En Nicaragua fue el principal apoyo del P. Dubón para el Hospicio San Juan de Dios. En oración fúnebre el 24/10/1946, Azarías Pallais se refirió a él “Como la recta que es la menor distancia entre dos puntos, y como la curva perfecta que vuelve en una vuelta cabal a su punto de partida”, “ilustre centroamericano” y “figura cumbre de la intelectualidad”.

En 1903 el Dr. Zepeda gestionó ante el presidente Zelaya (1853 – 1919) la autorización de ingreso del primer grupo de Hermanos de las Escuelas Cristianas. Zelaya le preguntó: “¿Y esos curas confiesan?”. No –respondió Zepeda-. “Entonces que vengan” –dijo el Presidente-. En la respuesta escrita a la solicitud del p. Dubón, Zelaya respondió: “Después de hacerme presente que los Religiosos en referencia no son sacerdotes, aunque vistan sotana como todo clérigo, que no reciban ninguna orden sagrada y sólo se dedican al cultivo de las ciencias naturales y profanas y son una verdadera notabilidad en las diversas artes, a cuyo ejercicio se consagran, concluye usted pidiendo la correspondiente autorización para que puedan ingresar al país los mencionados Religiosos”. El Congreso publicó (27/9/1904): “ÚNICO: El Poder Ejecutivo no permitirá la entrada al País a ciudadanos pertenecientes a Congregaciones religiosas de cualquier índole que sean”.

La resolución “fue letra muerta”, ese año llegaron a Nicaragua otros cinco religiosos, el Presidente manifestó simpatía al Hospicio, a los Hermanos y al padre Dubón a quien dijo: “Sus tareas son dignas del mayor encomio y por tanto, encuentran en mí el más eficaz apoyo para que ellas obtengan el mejor provecho…” Posiblemente el gobernante apreció la obra de Dubón, pero también le guardaba afecto por ser hijo de un militar liberal, sobrino de Máximo Jerez; desde su ideología progresista concebía la necesidad de desarrollo del país mediante la educación por lo que facilitó la llegada de religiosos dedicados a labores pedagógicas. En 1904 se prohibió el uso de la sotana, decisión revocada (enero, 1910) durante la presidencia de José Madriz, designado por la Asamblea Nacional ante la renuncia forzada del titular.

Inicio del colegio en Managua

A principios de 1912 el Dr. Máximo H. Zepeda se presentó ante el Ministro de Hacienda Don Pedro Rafael Cabrera y le dijo: “en estos momentos están en Bélgica siete hermanos dispuestos a venir a Nicaragua a fundar un Colegio de primera, si el Gobierno les da pasaje y el apoyo necesario para fundar esa obra de cultura”. Don Rafael respondió: “avise usted a los Hermanos que se alisten para venir a Nicaragua; pues araré el mundo pero reuniré los fondos necesarios para que vengan. Hablaré con el Ministro de Instrucción Pública  para que arregle, cuanto antes, lo conveniente para traer a los hermanos, cuente con el dinero necesario”.

El 31/5/1912 se firmó el contrato para fundar el Instituto Pedagógico de Varones de Managua. Por el Gobierno Don Diego Manuel Chamorro, Ministro de Instrucción Pública, y el Hno. Helión, Visitador de los Hermanos, en nombre de la Congregación. El mismo día quedó refrendado el acuerdo con el presidente Adolfo Díaz. El 5 de julio en Lembecq-Lez Hall, Bélgica, fue firmado por el Hno. Gabriel María, Superior de la Congregación. 

La guerra de Luis Mena -exministro de Defensa de Díaz-, demoró su cumplimiento, pero al “restablecerse la paz” en las elecciones del 2/11/1912 con la participación unilateral de los conservadores –liberales estaban proscritos-, donde fue declarado electo Díaz el 26 de diciembre (tomó posesión el 1/1/1913), la “relativa estabilidad política” permitió que reiniciar el proyecto del Pedagógico. El Instituto arrancó en el contexto de guerra civil e intervención militar en donde el gobierno conservador de Díaz –calificado de “entreguista”; según J. E. Arellano, representó “la consolidación de la tutela estadounidense”-, estuvo sujeto al control político-militar norteamericano.

El 28/1/1913, son destinados a Nicaragua los Hermanos Venero Carlos y Argymiro Urbano”, ellos junto al Hno. Armando Miguel quien estaba en el Hospicio, integraron los primeros religiosos del Pedagógico. El lunes 16/6/1913 el Instituto Pedagógico de Varones abrió con ciento veinte alumnos en los tres grados superiores de la enseñanza primaria y treinta para el primer año de estudios normales. El local fue el antiguo Instituto Central -ocupada parcialmente como almacén del ejército durante el último conflicto-, un edificio de dos pisos, de madera, frente al Campo Marte, esquina opuesta a la cárcel el “Hormiguero”.

Contrato con el gobierno

El contrato establece XXI cláusulas siendo la primera: “El Visitador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas se compromete á fundar en la ciudad de Managua un Instituto Pedagógico de Varones con cuatro cursos de estudios profesionales, ó sea para Maestros Normales, cursos que comprenderán las asignaturas que indica la ley fundamental de Instrucción Pública vigente ó la que el Ministerio del ramo tenga á bien dictar. Dicho Instituto tendrá anexas una Escuela Preparatoria en la cual se enseñaran los grados cuarto, quinto y sexto de enseñanza primaria, y una Escuela de Aplicación con los grados necesarios para la formación práctica de los Normalistas”.

La Cláusula VI indica: “El Gobierno pagará al Director como subvención por su sueldo, el de los profesores, capellán y demás empleados, la cantidad de quinientos ochenta pesos oro americano ($580.00) mensuales, por quincenas adelantadas, desde la fecha en que llegue á esta ciudad el personal docente”. La cláusula VII: “También pagará el Gobierno por una sola vez, la suma de un mil pesos ($1000.00) oro americano para gastos de viaje y traslación de los primeros maestros”.

Primeros graduados

en noviembre de 1913 los comisionados del Gobierno para efectuar los “exámenes de tanteo” efectuados sin preparación previa y por sorteo a los estudiantes, expresaron estar “plenamente satisfechos”, consideraron que “los métodos de enseñanza no dejan qué desear por su base científica y desarrollo gradual y conforme a la naturaleza”, reconocen “el excelente método pedagógico”.

La primera promoción de maestros, curso 1916-1917, otorgó a trece de los treinta jóvenes, después de cuatro años, el diploma de Maestro de Educación. En el curso 1917 - 1918 se elaboró un nuevo plan de estudios que rigió hasta 1929. Se creó, gracias a la contribución de Mons. Lezcano, la Escuela anexa para prácticas de los normalistas, llevando posteriormente el nombre del insigne religioso, político y académico. El 1º. de mayo de 1917, Don Diego Manuel Chamorro, Presidente de la República, el Doctor Gordiano Herdocia, Ministro de Instrucción Pública y el Hno. Venero Carlos, Visitador, firmaron contrato “para establecer y dirigir” una “Escuela Superior de Varones con personal docente…/ y al menos cuatro maestros graduados en el Instituto Pedagógico”. Fueron designados, como Director, el Hno. Jaime Adelemo, José María, Helión José y Gervasio de Jesús, como religiosos docentes. Los primeros maestros egresados del Instituto designados fueron: Adolfo Calero Orozco, Fulgencio Báez Gilshrit, Leopoldo Ibarra y Francisco Granado.

En una novela (Éramos cuatro, 1977) Calero narra las experiencias de los primeros educadores: “Éramos cuatro. Cuatro jóvenes maestros de escuela, todos animosos, honestos, bienintencionados para con nuestros alumnos más o menos conscientes de la elevación y nobleza de nuestra misión y de que en nuestras manos teníamos el futuro de muchos hombres, de muchas familias, de la patria misma en parte”.

El Diario Nicaragüense recoge algunos acontecimientos académicos del año anterior a la graduación: “Han terminado casi todos los exámenes de los planteles de enseñanza nacional. El Instituto Pedagógico, a cargo de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, rindió brillantes ejercicios, tanto en la sección primaria como en la secundaria”.

El 2/3/1916 relata: “La velada que hubo anoche en el colegio de los Hermanos Cristianos, con motivo de la clausura del curso escolar, estuvo variada e interesante. Asistieron a ella gran número de señoras, señoritas y caballeros, ocupando la primera fila el Presidente de la República, el Arzobispo Monseñor Lezcano, el Ministro de Instrucción Pública, el Dr. Carlos Cuadra Pasos; casi todos los personales de las cámaras del Senado y de Diputados y varios miembros de la Corte Suprema de Justicia. A la llegada del Presidente Díaz, la banda del hospicio de huérfanos de León, amenizó el acto; ejecutó el himno nacional”.

En 1922 el Hno. Venero Carlos entregó “Diploma de Afiliado a la Congregación de los Hermanos al Sr. Presidente de la República don Diego M. Chamorro y al Exmo. Sr. Arzobispo Dr. José A. Lezcano y Ortega, y el Diploma de Bienhechor de los Hermanos al Dr. Emilio Álvarez y a D. Francisco Reñazco”. Diez años después (1923) las Escuelas dirigidas en Managua por los Hermanos contaban con novecientos cincuenta alumnos. La memoria “Recuerdo conmemorativo del Vigésimo Aniversario del Instituto Pedagógico 1913 – 1933”, se “Ofrenda al Distinguido hombre público Don Adolfo Díaz, a la memoria del benemérito caballero Don Diego Manuel Chamorro, expresidentes de la República de Nicaragua, ambos Fundadores del Instituto Pedagógico, y a su Excelencia Reverendísima Mons. José A. Lezcano y Ortega, Arzobispo de Managua”.

El Hno. Antonio Garnier (1933) recuerda la exitosa labor del Instituto enumerando los aportes de sus egresados entre ellos: Leopoldo Ibarra, Ramón y Fernando Vélez Paiz, Guillermo y Emilio Rothschuh, Octavio y Francisco Cuadra, Luis A. Cabrales, Jacinto Suarez, Antonio Corriols, Edmundo Delgado, Adolfo Calero, Diego Manuel Chamorro, Francisco Ibarra Mayorga, Diego Manuel Sequeira, Tomás Wheelock, Ernesto Chamorro, Alfonso Oviedo, Inocente Granera, Norberto Silva, Alfredo Báez, Gustavo Terán, Roberto y Horacio Rappacioli, Reinaldo Teffel, Adolfo Fernández, René Schick, Humberto Solís, Jorge Berheim, Adolfo Vélez Hooke.

Inicios en León

El Hno. Alfonso Jeberto, Visitador de El Ecuador, quien acompañó a los seis Hermanos a su llegada a León (1903), escribió al Hno. Asistente: “podremos tener en Nicaragua numerosas escuelas gratuitas y también colegios de pago… / en León, varias familias me suplicaron abrir un colegio, a fin de beneficiar a sus hijos con una buena educación cristiana…”

En mayo de 1911 inició el año escolar en el Hospicio con ciento quince internos. Dados los problemas para sufragar sus gastos, pensaron financiarlo con una escuela pagada en 1912. Se precisó fecha del 28 de julio y se designó a los Hnos. Gabriel Cassien, Argeo Gabriel y Blaste Hubert, pero ante el fallecimiento de este último, la inauguración se pospuso para agosto. La situación del país por la Guerra de Mena generó pobreza, el Hospicio, lugar de refugio, sufrió los horrores de la guerra. El 8 de agosto hubo un ataque de los rebeldes a León, la plaza fue sitiada, “la anarquía era incontrolable”.

El 2/6/1913 abrió en el Bo. Zaragoza una “Escuela Graduada de Varones” con 151 alumnos; inició clases el 16. Desde 1929 deja de ser escuela pública al suspenderse la subvención del estado por Moncada, se llamó “Colegio Beato Salomón”, conocida como la “Escuela de las cuatro esquinas”. En 1963 fue nombrado “Colegio La Salle de León”.

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Artes y Letras

2014-12-20

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