Sexo sobre “la araña”

Por Sayali Baca

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Los movimientos candentes de caderas en un momento crucial, cargados de gemidos, sudor, erotismo, frases picosas y una buena dosis de fantasía sexual, bastarían para  invitar a la velada a una araña de patas curvas y largas, para  estremecer los cuerpos al momento de la exploración jamás alcanzada en una cama.

Puede resultar común que algunas parejas reaccionen a gritos al ver una araña peluda, fea y  de muchas patas bajo sus cuerpos, sea grande o chiquita a la hora de un acto sexual, pero hoy en día con la evolución de la sexualidad, la presencia de estas tienen el poder de activar el sexo, sobre todo si se presentan con licencia para provocar placer y en forma de silla para ejercicios.

Las parejas dentro del plano sexual tienen el permiso legal y absoluto de soltar todas sus emociones sexuales eróticas acompañada de un instrumento o juguete, pues la represión al disfrute no debe existir.

“La araña” o “silla del amor” como también se le conoce, está fabricada a la medida del gozo y placer sexual, refirió el licenciado José Armando González, de la Coalición de los Derechos Sexuales y Reproductivos.

Para vivir un  desdoblamiento sexual

La araña, por sus características metálicas, y de gran tamaño no los inhibe, sino que les permite  derrochar imaginación sobre lo que les gustaría que les hicieran  y cómo les  gustaría tener su propio sexo con su media naranja, cuando optan por despertar el cuerpo con las posiciones del Kamasutra, al momento de tomar la dedición de hacerlo en un motel, sugirió el experto en Derechos Sexuales.

Según González, las  parejas deben sacarle el mayor provecho al apetito sexual  que no puede esperar, y la araña es un instrumento perfecto para que las parejas experimenten ese desdoblamiento sexual, basado en lujuria y placer carnal.

El mejor instrumento para dar rienda suelta a la fogosidad sexual es la imaginación, sin esta ningún instrumento o juguete sexual podrá hacer que los cuerpos vivan un verdadero desprendimiento sexual, así recurramos a la técnica de abundantes besos y toqueteos ardientes, advirtió.

Es importante advertirles a los amantes del sexo, que la araña es un asiento que sirve para llegar a esas zonas erógenas poco alcanzables por una superficie plana y baja, pero no debe ser la única vía para desinhibir los deseos, de lo contrario esto podría hacerlos  caer en dependencia de instrumentos lejos de la fricción corporal, al tiempo que los hace dependiente de los encuentros clandestinos en los moteles por ser los únicos en ofrecer las arañas.

Pero sin lugar a dudas, la araña sirve para  fantasear mutuamente, pues ambas partes deben estar de acuerdo antes de deslizar los cuerpos sobre la misma, dijo el especialista. Para las parejas que suelen hablar de sus fantasías sexuales la presencia de una araña no es problema, pero sí para personas de  doble moral, agregó.

Créditos
Licenciado José Armando García.
Fotos: Oscar Sánchez/END

 



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