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Naciendo a la vida literaria con una obra llena de historias. Así se encuentra Reynaldo Díaz Sarria, oriundo de Catarina y hombre que vive con la hora inglesa, pues la puntualidad es una de sus principales características.

Aunque es licenciado en mercadotecnia, abogado y notario público, su pasión por la literatura la lleva desde niño, aunque no se había atrevido a publicar y ha vivido escondido entre sus líneas.

Y como no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, a sus 73 años nos sorprende con un rico volumen en el que se entrelazan historias en las que la vida cotidiana brota a flor de piel y se pone de relieve la esencia misma del ser humano.
Animado por el escritor Erick Aguirre a salir de ese nicho de palabras en el que se había escondido está dando esos ansiados primeros pasos con mucha seguridad, a la sombra de un libro hilvanado con la majestuosidad que solo la experiencia puede dar: “Hashira la afgana”.

15 relatos relacionados al amor, a la traición, religión, tragedias y otras situaciones las encontramos en "Hashira la afgana".

Historias

Díaz Sarria confesó que nació en una oficina de telégrafo y de correos en Catarina, Masaya, y mientras crecía fue viendo que, cada vez, al llegar la valija del correo, había gente que no sabía leer y su padre les leía las cartas cuando les llegaban.

“Después, cuando aprendí a leer, tal vez a los cinco años, fui haciendo esta labor de leer las cartas, en las que se manifestaban las cuitas de la familia: nostalgias, angustias, soledades, tristezas, alegrías, amores traicionados, etc. Eso es una especie de semillero de historias que atesoré y logré luego convertir en algunos cuentos”, señaló.

De ahí que en sus 15 relatos nos encontremos con traiciones, amor, religión, tragedias, incomprensiones humanas, conflictos vecinales y todo aquello que da la cotidianidad de la convivencia humana.

Argumento

Asimismo, es evidente “la confrontación de culturas y creencias religiosas, como el relato de Hashira, el cual el autor resume así: “Ella había sido comprometida a los siete años por sus padres para casarse con el primo a través de una dote; como se acostumbra en la cultura afgana,  rompe el compromiso urdiendo un plan a riesgo de ser lapidada o de sufrir las consecuencias toda la familia de Hashira. Ella lo hace movida por el amor que encuentra al lado de un nicaragüense que conoce en Tokio, Japón, cuando la Cía. de componentes informáticos de HITACHI en Kabul, Afganistán, donde ella trabaja, la manda a recibir un entrenamiento. El novio nicaragüense es católico y occidentalizado”.

Para Díaz Sarrias hay mucha satisfacción cuando le hacen comentarios sobre la obra y reconoce que algunas veces son halagadores y otros tienen más bien un sentido de complicidad porque le señalan los posibles cierres que hubiesen sido mejor para tal o cual cuento.

“Su libro contiene relatos que aleccionan y al mismo tiempo entretienen, recrean vivamente y con propiedad muchos ambientes, cercanos y lejanos en tiempo y espacio. Entre ellos los ambientes y costumbres, tanto de la vieja Managua como de algunas provincias de nuestros litorales Pacífico y Atlántico. Pero no solo eso, sino también recrean ambientes y culturas mucho más remotas a lo largo de este vasto y diverso planeta”, señala Erick Aguirre.

Asimismo, Aguirre manifiesta que “estos relatos divierten, aunque esa diversión o entretenimiento que nos ofrecen nos sepan a veces agridulces, como la vida misma, con su actitud cotidiana y sus felices intermitencias”.

El libro está disponible en Hispamer, Literatos, librería Rigoberto López Pérez y librería Samuel, ubicada en Bello Horizonte.

 

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