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Dos obras de Salomón de la Selva se han traducido al español bajo el sello editorial de la Academia Nicaragüense de la Lengua y la competencia traductora de Moisés Elías Fuentes y Guillermo Fernández Ampié: Tropical Town and Other Poems (Ciudad tropical y otros poemas) en 2008 y A Songster Sings (Un bardo desconocido canta) en 2015. A esta última se ha sumado como tercer intérprete Luis Bolaños-Salvatierra. La composición de la primera obra se constriñe a una traducción-aproximación. Es decir, contiene un programa estético parcial: reproducir el ritmo sin la forma, rima y metro. La segunda obra se constriñe a una traducción-información, prosada y sin pretensiones artísticas, como si se tratara de un texto no literario. Sin embargo, de acuerdo con la traductología moderna, la verdadera traducción poética consiste en la traducción-recreación, en donde sin ir más allá de los límites del mundo estético del poeta, se recrea en verso el conjunto de características del poema original.

Pajaritos de barro: una lección magistral

El caso de la traducción de la obra de Salomón de la Selva es muy complejo, ya que el imaginario nicaragüense se construye sobre una estética inglesa. O sea: los poemas en versión original son en sí mismos una traducción cultural. Un ejemplo de ello es “Birds of Clay”, de Ciudad Tropical:

Pájaros de barro


(Traducción Elías Fuentes- Fernández Ampié)

Pájaros de barro que alguna vez silbé,
¿Alguna vez han volado?
Recuerdo su olor,
Pájaros de barro.
Eran viejos, tan viejos, tan antiguos,
¡Cenizas de siglos de muerte!    
Durante toda mi infancia me dijeron    
Que ustedes volarían. ¿Han volado?
Cuando muera quiero descansar
Donde los siglos venideros
Los niños canten y lloren
A través de mis aladas cenizas.

El poema alude a los pajaritos de barro que suelen repartirse en la Purísima. Si partimos de que la poesía es una forma literaria que hace uso de la estética, el sistema metafórico, el metro, la rima, el ritmo, cualidades del lenguaje que están destinadas a evocar un significado adicional a, o funcionan en lugar del sentido prosaico u ostensible de la palabra, entonces la traducción supone transformaciones, supresiones y adiciones que Fuentes y Fernández Ampié han declarado de antemano no realizar. Para ello, resulta condición sine qua non ser poeta, o por lo menos contar con suficiente conocimiento sobre las cualidades del lenguaje, como fono estética, sonido, simbolismo, figuras de la retórica, entre otras. La versión de Fuentes y Fernández Ampié concuerda con la teoría traductora romántica, la cual definía el proceso como un texto original en una lengua y su producción secundaria en otra lengua. De esta concepción nos redime Walter Benjamin, con su  ensayo La tarea del traductor (1920), liberándonos de la idea del original, de la noción de fidelidad y de la relación binaria que consistía en empujar al lector hacia el autor: seguir estrictamente el original; o empujar al autor hacia el lector; hacer que el texto original sea, en la traducción, lo más comprensible que se pueda.
Con ánimo de explicar la traductología moderna, haré uso de un poema que encontré en los archivos salomonistas que generosamente me proporcionó Jorge Eduardo Arellano. El poema encontrado es una joya arqueológica. Se trata de una versión de “Birds of Clay”,  único poema del libro Tropical Town que De la Selva autotraduce y que fue publicado en Repertorio Americano, volumen 2, número 15, marzo, 1921. Este representa una lección magistral, alejado ya del campo de la lingüística y convertido en traducción cultural:
Pajaritos de barro
(Traducción de Salomón de la Selva)

Pajaritos de barro, pajaritos
del barro colorado de mi tierra
que me pusisteis en el alma los infinitos
valores que encierra!

De vuestro olor me acuerdo todavía,
un viejo olor de inmemorables generaciones
¡cuando mi voluntad humedecía
vuestros vacíos corazones!

con el vibrar fugitivo de mi aliento!
¿Para dónde volasteis, pajaritos
de barro? ¿Con el ímpetu de qué viento,
al son de qué cantares, con el horror de qué gritos?

Cuando me muera quiero que se me entierre
donde arranquen los niños sollozo y canción
avivando las músicas esenciales que encierre
¡el pajarito de barro de mi corazón!

Cuatro acontecimientos hay que destacar en esta obra maestra. Lo primero: De la Selva no realiza una traducción de su traducción, sino que deconstruye el poema para que retome a la tradición de donde partió. Una sola máxima le guía: “en el principio era el verbo” (la palabra). En el poema la tradición encuentra anclaje en la palabra “colorado”. Segundo: los cuatro cuartetos están intactos. Se hallan presente la rima y el ritmo; asimismo, el metro es más largo por tratarse del español, es decir: esta versión prioriza forma e intención sobre sintaxis y contenido. Tercero: las transformaciones, supresiones y adiciones para volver a construir la obra se realizan con maestría, producto de la habilidad poética del autor. Cuarto: esta traducción nos indica que De la Selva, ya en 1919 practica lo que Benjamin establece en su ensayo de 1920 en traductología. O sea: que para Salomón de la Selva no existe original, no se plantea la fidelidad y se aleja del binarismo, realizando una verdadera construcción con el mismo imaginario que alberga la nostalgia, la belleza y la dulzura contenidas en la versión en inglés.

La pelota al ritmo del verso formal inglés


Así, todas traducciones de Elías Fuentes y Fernández Ampié en Ciudad Tropical se caracterizan por constreñirse a la traducción-aproximación y aunque es loable que se haya intentado reproducir el ritmo, este a menudo se quiebra debido a la rigidez de sintaxis que los autores se han impuesto. Basta un solo ejemplo.

Danza Tropical

Canción folclórica centroamericana
(Traducción Elías Fuentes-Fernández Ampié)

—¿Cómo naciste, Pelota?
—Nací desnudo, Pelota                
—No como el maíz, Pelota    
—No es impúdico como yo. ¡Ay Dios!
    
—¿Hacia dónde vas, pelota?
—Lejos al Sur, Pelota.
—No como el sol, Pelota
—Hay una boca, Pelota
—Ningún sol la conoce, salvo yo. ¡Ay Dios!

¿Qué nos dice este poema, además de comunicarnos un significado que ya ni siquiera es relevante para la traducción moderna? Responderé esta pregunta con una versión propia, no sin ánimo de explicar lo que la versión anterior calla.
Danza Tropical
Canción folclórica centroamericana
(La traducción es mía)

—¿Cómo te parieron Pelota?
—Desnudo me han hecho, Pelota.
—¡Al maíz vistieron, Pelota!
—¡El maíz no es chancho, Pelota!
—¡Ay Dios mío!, no es chancho como yo.

—¿Hacia dónde viajas, Pelota?
—Muy lejos al sur, Pelota.
—¡Al sur ni el sol viaja, Pelota!
—Es que hay un albur, Pelota.
—¡Ay Dios mío!, ni el sol lo sabe, solo yo.

El poema es un intertexto de una canción folclórica popular titulada “La Pelota”. Suele tocarse en las “montadas de toros” y posee una danza folclórica particular. El camino estaba indicado en su título. Había que retornar a la tradición popular. De la Selva, equipoético en inglés, tiene una prioridad: demostrar que domina la tradición inglesa, para que su poesía “otra” pueda ser incluida dentro de la poesía norteamericana. Para este poema en particular elije un forma llamada Kyrielle Hymn (en español, Himno de Kyrielle), cuyo esquema rítmico es ababR cdcdR, en donde R es un refrán que no necesita rimar con ninguna otro verso y que aparece con la función de cerrar cada estrofa. Aunque esta es una construcción reciente, su forma es una variación del verso formal inglés del siglo XVI llamado “medida del himno inglés”. A pesar de su nombre, esta invención americana lo único que tiene en común con la forma del Kyrielle medieval es el refrán. Esta versión nos habla de ello reproduciendo la forma del himno de Kyrielle en arte mayor, al mismo tiempo es una recreación que retorna a la tradición popular, que se puede cantar, bailar y cuya última copla (refrán) recuerda al Enano Cabezón de La Gigantona.

Sobre una dama o el humor jacarandoso


Si en Tropical Town hubo un válido intento de reproducir el ritmo, en la compilación Un bardo desconocido canta se abandona. Esta vez las traducciones están hechas con mucho descuido, a pesar de que las obras contenidas exigen pulcritud. Basta un solo ejemplo, un poema humorístico, poco común en la obra de De la Selva.

Un caballero distrae a una dama

(Versión de Elías Fuentes, Fernández Ampié y Bolaños Salvatierra)

Si pudiera encontrarte donde
    Hay nidos
En dónde los árboles y las flores
    Crecen silvestres,
Besaría tu boca, y
    Mordería tus senos,
Te haría un bebé…
Pero ellos caminaban por una calle
    Atiborrada,
Y juro que ella aún es doncella
Aunque, por su parte, como era indiscreta
Parecía muy valiente.

De nuevo nos encontramos con literalidad pura, esta vez con menos seriedad y mucho menos compromiso que en el libro anterior, Ciudad Tropical. Las palabras “senos” y “bebé”, lejos de contribuir al ritmo, lo que denotan es una extrema sordera poética, producto quizás de la prisa, no tan obvia en el libro que le precede. En esta versión el humor jacarandoso que define la versión en inglés está ausente. Lo único que puede alegarse en su defensa es que es una composición muy difícil de lograr, aún para un poeta. He aquí un intento más trabajado.

Un caballero hace reír a una dama

(La traducción es mía)

Si pudiera convenir contigo
    donde hay nido
donde los árboles y flores
    salvajes crecen
besaría tus labios, mordería
    tu regazo desnudo
te daría los hijos que nacen…
    
Mas ellos caminaban en atestada
    calle que él dirimía quieto,
 y yo juro que ella aún casta posa
aunque, por su parte, no fue discreto
mostrarse tan animosa.

Básicamente, esta versión reproduce los dos cuartetos, la rima, el ritmo y sobre todas las cosas la intención humorística. Aquí, la segunda estrofa contiene una adición: que él dirimía quieto, construida para conservar la unidad de la rima. Benjamin ilustra la nueva relación entre el llamado original y la traducción utilizando una metáfora, la tangente: la traducción es como una tangente que toca el círculo (el original) en un solo punto, solo para continuar el propio camino. Ni el original ni la traducción, ni la lengua original ni la de la traducción son categorías fijas y persistentes, sino que son constantemente transformadas en el tiempo. El ensayo de Benjamin llegó a ser tan importante porque cuestiona la idea del origen esencial. Para resumir, más que creación, la traducción consiste en la habilidad para acomodar, sustituir o añadir al texto para resolver problemas generados por la transición de una lengua a otra. Debido a esta diferencia, existen grandes creadores con malas traducciones. Para una futura lectura sobre la traducción cultural debe consultarse a Homi Bhabha: El lugar de la cultura.

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