•   Managua, Nicaragua.  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Este filósofo de formación, reconocido tardíamente cuando se acercaba a los 50 años, publicó en 1980 esa su primera novela, de la que se vendieron millones de ejemplares en 43 idiomas.

El director francés Jean-Jacques Annaud la llevó al cine con Sean Connery en el papel del hermano Guillermo de Baskerville, exinquisidor franciscano encargado de resolver la sospechosa muerte de un monje en una abadía del norte de Italia.

Repleto de citas en latín, el policial de este semiólogo orondo y afable también tuvo sus ediciones piratas, entre ellas una en árabe titulada “Sexo en el convento”.

Otra consecuencia, no despreciable para el sector editorial italiano, “El nombre de la rosa relanzó la novela en Italia y la literatura italiana en el extranjero. Los escritores italianos se volvieron a traducir”, destaca el crítico y novelista italiano Alain Elkann.

Eco, nieto de un editor de la pequeña burguesía, contó que empezó a escribir a los 10 años una historia que él mismo editaba.

Nacido el 5 de enero de 1932 en Alessandria (norte de Italia), Eco estudió filosofía en la Universidad de Turín y consagró su tesis al “problema estético en Tomás de Aquino”.

Este especialista de historia medieval que tradujo a Nerval al italiano y conocía al dedillo Cyrano de Bergerac, trabajó también en la radiotelevisión pública italiana RAI, lo que le permitió estudiar el tratamiento de la cultura por los medios de comunicación.

Políglota, casado con una alemana, Eco dio clases en varias universidades, sobre todo en Bolonia (norte), donde ocupó la cátedra de semiótica hasta octubre de 2007, año de su jubilación.

Eco explicó que llegó tarde a la ficción por “considerar la escritura novelesca un juego de niños que no tomaba en serio”.

Hombre de izquierda 

Después de “El nombre de la rosa”, ofreció a sus lectores “El péndulo de Foucault” (1988), “La isla del día antes” (1994) y “La misteriosa llama de la Reina Loana (2004)”. Su última novela, Número cero, publicada en 2014 es un relato policial contemporáneo centrado en el mundo de la prensa.

También escribió decenas de ensayos sobre temas tan dispares como estética medieval, las poéticas Joyce, la memoria vegetal, James Bond, la historia de la belleza o de la fealdad.

“Lo bello se sitúa dentro de ciertos límites mientras que lo feo es infinito, por lo tanto más complejo, más variado, más divertido”, explicaba en una entrevista en 2007, y añadía que “siempre le inspiraron afecto los monstruos”.

Il Professore -de ojos maliciosos detrás de las gafas y barba blanca-, que afirmaba “escribir para divertirse”, también era bibliófilo y poseía más de 30,000 títulos, incluyendo ediciones raras.

“Eco era un primero de clase, muy inteligente, muy erudito. Encarnó con energía la figura del intelectual europeo. Se encontraba tan a gusto en París como en Berlín, en Nueva York como en Río”, estima Alain Elkann.

Hombre de izquierdas, Eco no era un escritor encerrado en una torre de marfil. Este practicante del clarinete escribía regularmente en el semanario L’Espresso.

Los lectores asiduos a las novelas de Eco no tendrán que contentarse con leer su reciente “Número Cero”, sino que el próximo marzo estará disponible en las librerías su último libro, que ya había escrito pero que aún no había visto la luz, titulado “Pape Satan Aleppe”, tal y como aseguró hoy la escritora Elisabetta Sgarbi, fundadora de la casa editorial La nave di Teseo.

Tras la victoria de Silvio Berlusconi en las elecciones legislativas de 2008, consagró un artículo al retorno del espíritu de los años cuarenta, “lamentando tener que escuchar discursos parecidos a los de ‘la defensa de la raza’ que no atacaban solamente a los judíos, sino también a los gitanos, marroquíes o extranjeros en general”.

Su último combate lo libró al lado de escritores como Sandro Veronesi para proteger el pluralismo de la edición en Italia después de la adquisición de RCS Libri por Mondadori, propiedad de la familia Berlusconi.

Umberto Eco se pasó con otros autores a una nueva editorial independiente, llamada La nave de Teseo” (mítico rey de Atenas), dirigida por Elisabetta Sgarbi, exdirectora editorial de Bompiani, estandarte del grupo RCS, editor en Italia de Umberto Eco y también del francés Michel Houellebecq.

Doctor Honoris Causa por cerca de 40 universidades, entre ellas, la Complutense de Madrid, Castilla-La Mancha, Sevilla, Burgos o Buenos Aires, recibió en el 2000 premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Su novela más conocida, “El nombre de la rosa” fue adaptada al cine en 1986 por el director francés Jean-Jacques Annaud, protagonizada por Sean Connery y Christian Slater. 

Muy erudito, Umberto Eco publicó también decenas de ensayos sobre temas tan eclécticos como la semiótica, de la que era gran especialista, la estética medieval, la lingüística o la filosofía.

Asimismo escribió, La historia de la belleza (2004) y La historia de la fealdad (2007).

Principales libros

•    1980: El nombre de la rosa (Il nome della rosa)

•    1988: El péndulo de Foucault (Il pendolo di Foucault)

•    1994: La isla del día antes (L’isola del giorno prima)

•    2000: Baudolino (Baudolino)

•     2004: La misteriosa llama de la Reina Loana (La misteriosa fiamma della regina Loana)

•     2010: El cementerio de Praga (Il cimitero di Praga)

•    2015: Número cero

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus