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La más grande celebración de centenario del paso a la inmortalidad de nuestro ahora héroe nacional, Rubén Darío, ocurrió en Buenos Aires, Argentina. La convocatoria, que llevó por título “La sutura de los mundos” fue desarrollada del 7 al 10 de marzo de 2016 por la Universidad Tres de Febrero-Programa de Estudios Latinoamericanos y Comparados. El evento estuvo acompañado de una muestra documental: “Lo que aún vive en las cenizas” curada por Rodrigo Caresani y Rocío Oviedo. Una exposición concebida bajo tres núcleos: “Los raros”, “libros y revistas” y “documentos darianos” que pretendía acercar un aliento del trazo de Darío a nuestro presente con una muestra hemerográfica, primeras ediciones y rarezas darianas, revistas y correspondencia. El cierre del Congreso estuvo acompañado por la “Gran Gala Modernista” en donde se entregaron los premios del concurso de declamación y del concurso literario. También se dio un “Concertino” a cargo del Cuarteto de Cuerdas de la UNTREF y una puesta en escena de personajes darianos como la Marquesa Eulalia y Caupolicán.

La vida desnuda y la vida cultivada

En palabras del anfitrión Daniel Link, el objetivo del Congreso era, “a partir de Darío, realizar una interrogación de los procesos de globalización (económica) y mundialización (literaria) que empiezan [...] cuando Rubén se pone a cantar, y su relación con lo que podemos llamar, muy en general, lo viviente y, con mas precisión, la vida desnuda (exterminio, trabajo forzado, animalización) y la vida cultivada (la vida de la polis, el mestizaje forzado, las ciudades). [..] En el Congreso sobre un “nuevo mundo (suturado)” se revela la sombra terrible de un otro “ mundo nuevo”, cuyas características conocemos bastante” y que Link personalmente define citando el libro de Peter Sloterdijk: En el mundo interior del capital. (Para una teoría filosófica de la globalización). Una obra que sostiene como tesis que lo que se elogia o vitupera como globalización es la fase final de un proceso. Y que es posible detectar elementos de una nueva época ulterior a la globalización. El palacio de cristal de Londres, lugar de la primera Exposición Universal de 1851, le sirve a Sloterdijk como metáfora de esta situación: el palacio pone ante los ojos la inevitable exclusividad de la globalización, la edificación de una contextura de confort, es decir, la construcción y despliegue de un espacio interior de mundo, cuyos límites, aunque invisibles, son prácticamente insuperables desde fuera, y que está habitado por mil quinientos millones de beneficiarios de la globalización, mientras el triple de seres humanos esperan a la puerta.

101 ponencias

Representando a 14 países y a 53 instituciones, las 101 ponencias fueron organizadas en diez simposios (“El archivo” (Rocío Oviedo, Universidad Complutense), “Viajes”(Beatriz Colombi, Universidad de Buenos Aires, UBA), “La construcción de América” (Mariano Siskind. Harvard). “Los lenguajes” (Alejandra Torres, UBA), “Diagramas darianos” (Rodrigo Caresani, UBA), “Modernidad de Darío” (Adriana Rodríguez, UBA), “Poses y gestos poéticos” (Sylvia Molloy, Universidad de Nueva York), “Recepción y crítica” (Diego Bentivengna, UTREF), “Darío y sus contemporáneos” (Alfonso García Morales, U. de Sevilla), “Darío y las vanguardias” (Graciela Montaldo, Columbia). El presidente honorario del Congreso fue el poeta, historiador, crítico y lingüista, Jorge Eduardo Arellano. En palabras de Caresani su nombramiento implicó un reconocimiento “por ser el más dedicado filólogo, por su labor textual y documental, por ser el estudioso dariano de mayor influencia en la crítica contemporánea, en tanto sus perspectivas y análisis constituyen un elemento ineludible en la bibliografía de todo estudio sobre Darío que hoy aspire a un mínimo de seriedad”. Arellano representaba a la Academia Nicaragüense de la Lengua y a la de Geografía e Historia de Nicaragua.

Además del erudito Jorge Eduardo Arellano, asistieron al Congreso cinco centroamericanos: el intelectual Armando Vargas Araya (Academia Costarricense de la lengua / Academia Morista Costarricense / Academia de Geografía e Historia de Costa Rica) con la ponencia “Raigambres de la crítica de Rubén Darío a las asechanzas del expansionismo de Estados Unidos; el doctor Víctor Manuel Ramos (Academia Hondureña de la Lengua) con su conferencia “Rubén Darío y la música”. Así como tres académicas nicaragüenses radicadas en Estados Unidos: Alba Aragón (Bridgewater State University) con su conferencia “Modas peligrosas: Darío y disonancias del género en la revista Elegancias”; Julia Mediana ( Universidad de San Diego) con su conferencia “Modernismo nomádico y las últimas gestas de Rubén Darío”; y la suscrita (Universidad de Salamanca), con la conferencia “Darío y las vanguardias nicaragüenses: recepción de lo uno y lo diverso”. 

¡Darío vive!

De esta manera se construyó el puente entre el siglo XIX y el siglo XXI con la obra de Darío como costura que une los dos labios de una herida, una vieja sutura que ahora hace repensar en un mundo nuevo y aún más fragmentado. Arellano inauguró el Congreso con una descripción de un Darío transatlántico, signado por la modernidad y por un triple mestizaje de criollo, indio y negro, capaz de “incorporar a la poesía social el análisis crítico y el comentario intertextual, el clamor continental; [...] capaz de un erotismo trascendente, un sincretismo religioso y a la vez una angustia existencial. La charla magistral de Arellano avizora una de las conclusiones durante el cierre: La mayor contribución de América Latina para la cultura occidental, viene de la destrucción sistemática de los conceptos de unidad y de pureza. Su carácter ambiguo no solo hace a Darío testigo de su tiempo sino que con él está inventando a un pueblo, es decir, una posibilidad de vida y eso va mucho más allá que la belleza de sus versos. Por 
otro lado, también España ocupó con Rubén un lugar en la modernidad europea. 

Celebraciones

Por su parte, en la clausura, Link también responde a la pregunta de ¿porqué aún está vivo Darío? Lo hace con Ángel Rama, ya que éste se dio cuenta del carácter completamente ambiguo de la imaginería y las maneras darianas y, por eso, supuso que: “Quizá fue Wagner, con su metáfora del bosque quien lo guió. Habría otro modo de conservar la selva que no fuera merced al retrato del natural. Consistiría en una lectura de segundo nivel que la reconstruiría —trasponiéndola en un diagrama— mediante el establecimiento, ya no de imágenes, sino de valores que fueran racionalizaciones interpretativas pasibles de expresarse en signos culturales. Rama llamó “cerebración” a ese ademán, e incluyó a Darío entre “los cerebrales”, aunque pueda parecer contradictorio con la altísima sensualidad que signó su obra”. Cada una de las ponencias podría configurar una cerebración.

Caresani, por ejemplo, busca profundizar la comprensión y el análisis de la traducción como un factor operante en los múltiples géneros de la textualidad dariana por medio de las publicaciones de Darío en La Prensa a propósito del Salón Ateneo de Buenos Aires en 1895,  estableciendo una relación entre la literatura modernista y la otras artes, como la pintura y la música. De este modo, los salones darianos no sólo proveen un documento valioso para captar las formas que adquiere la sociabilidad cultural en el fin de siglo, sino también una suerte de ventana hacia la “poética” desde la que se diseñan y calibran los alcances de los propios recursos literarios. 

La “Oda a Rubén Darío” de Coronel Urtecho

Tres ponentes coincidimos en el análisis de la “Oda a Rubén Darío”: Diana Moro (UNLPAM) con “La figura de Rubén Darío en el homenaje de los vanguardistas nicaragüenses”, Sergio Raimondi (UNS) con “Por un Rubén Darío en pijama” y la suscrita con la charla ya mencionada. Esta coincidencia inspiró una publicación conjunta que verá la luz en el mes de julio, junto a otros documentos que constituyen aportes documentales de Arellano y que complementan nuestro análisis. Lo cierto es que el Congreso nos presentó a un Darío diametralmente opuesto a la recepción de los autodenominados vanguardistas nicaragüenses, José Coronel Urtecho y Pablo Antonio Cuadra. “Ellos primero intentaron un parricidio frustrado, para luego arrepentirse rápidamente y apropiarse de éste como capital simbólico sobre el cual fundar el canon y continuar la homogenización cultural del mestizaje” (Montealegre). El Darío de hoy no sólo es testigo de su tiempo sino que ha rechazado el “dilema en favor de un trilema: el norte es Calibán, Europa es Ariel, y América es, además de la tensión entre los otros dos y el campo de batalla donde aquéllos se enfrentan, también la casa del piel roja, la semilla antigua y la selva propia, es decir: lo no categorizado de la autoctonía y el espacio liso (Caupolican, el mártir, santificado)” [...] “y muestra, en el delirio formal al que se entrega, que está inventando un pueblo, es decir una posibilidad de vida. Escribe, pues, por ese pueblo en falta”. (Link) En este sentido Darío no constituye el regreso al pasado que pretendió el Movimiento de Vanguardia en Nicaragua, Darío es el porvenir. 

Un Archivo en la Argentina

Más que un Congreso esta celebración ha significado el inicio de una década dariana, la presentación de un proyecto que pretende revertir la situación en la que se encuentran las obras de Darío, conteniendo solamente el 60 por ciento de lo publicado por el nicaragüense. La Universidad Tres de Febrero dará sus primeros pasos con la digitalización de las más de doscientos textos que Darío escribió para el Diario La Nación. Sabemos que la Argentina fue importante para Darío, y a su vez éste fue un factor determinante para el desarrollo cultural de la Argentina. Para este megaproyecto de enlazar de forma electrónica las “Obras Completas” de Darío y producir las obras definitivas que alcanzarán los veinte tomos, han nombrado director a nuestro polígrafo, a Jorge Eduardo Arellano. No cabe duda: Argentina admira más que ningún otro país, a Darío.

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